<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992</id><updated>2011-07-28T20:21:28.111-04:00</updated><category term='ensayo'/><category term='relato'/><category term='cuento'/><category term='literatura'/><category term='Jorge Luis Borges'/><category term='brevedad'/><category term='prosa'/><category term='escritor'/><category term='autor'/><title type='text'>Literarte</title><subtitle type='html'>Sitio que recoge algunos de los cuentos cortos del autor &lt;a href="http://www.literart.com/cv/joas_resume.htm"&gt;Jos&amp;eacute; O. Alvarez, Ph.D.&lt;/a&gt;&lt;br&gt;
Descargue gratis sus libros &lt;a href="http://www.lulu.com/literatura"&gt;Pulse aqu&amp;iacute;&lt;/a&gt;.&lt;br&gt;</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>70</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-6917849748122163526</id><published>2006-11-02T14:07:00.000-05:00</published><updated>2006-11-02T14:08:29.462-05:00</updated><title type='text'>El don de la paloma</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;l enterarse Ruth Hinestroza que iba a quedarme a dormir en el viejo convento de la Calle del Santo Cristo, un escalofrío recorrió su cuerpo. Ruth cree apasionadamente en la Santísima Trinidad como en la teosofía de la nueva era. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque esas literaturas fantásticas me despiertan una sonrisa condescendiente, posiblemente el hecho de admirarlas a todas por igual me pertrecha de un sexto sentido que los creyentes y no creyentes ignoran por su obcecada intolerancia. Por eso alcancé a detectar su excitación y sus vellos rubios queriéndose salir de su piel tostada por las brisas caribeñas. Los dos huevos fritos brotando de sus pupilas me conminaron a creer en mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Te veo como un autor consagrado, –me dijo en tono conspirativo para no levantar los celos de los otros autores que participaban conmigo en la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico y que habían rehusado quedarse allí por temor al fantasma de la monja de Borinquen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de estar cansado de dar vueltas por las casetas libreras y de tanto hablar carreta con Ylonka Nacidit, la hiperactiva poeta dominicana, el anhelado sueño se rehusaba a aparecer. Con un temor sacro pagano me puse a recorrer el enorme convento. Todo estaba cerrado y oscuro como la noche de San Juan. Traté de probar los celestiales llavines que me habían dado para abrir los enormes portones y la puerta de la celda en que iba a pasar la noche. Todo fue inútil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de la capilla, por el contrario, se abrió con el solo intento de probar una de las llaves en su cerradura. Creí que el viento helado, que en ese momento llegó del inmenso patio, era el que me había hecho el favor de abrirlas. Por un instante prolongado dudé si alguien en el interior las había abierto para mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la oscuridad de afuera me hacía caminar a tientas, la de adentro era absoluta. Como ciego me introduje hasta que una luz azul que se desprendía de la cima de la cúpula asaltó mis pupilas. Desde mis cataratas vi cómo se confundían en uno el Padre, el Hijo y una hermosa Virgen que se levantaba hierática desde el altar. La blancura celestial del ave conteniendo esas tres figuras, iluminó completamente la capilla cual mediodía en plena medianoche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deslumbrado cerré mis ojos, junté mis manos y recordé la devota frase de Ruth: «Aunque no creas en Dios, entra a la capilla y reza». Algún poder tenía esa frase porque comencé a rezar. Recordé que de niño me elevaba a la divina esencia cuando el sacerdote levantaba la hostia durante la consagración. Los místicos hablan de la divina transverberación y los amantes de la orgásmica muerte. Esas cosas no igualan en lo más ínfimo la beatitud y la delectación del doloroso placer que irradió todos mis sentidos. Arrobadas lágrimas me inundaron porque, posiblemente por primera y última vez sentí con pavor que penetraba el enigma de todo lo creado. Mi oración resonó en los oídos de las tres figuras convertidas en paloma. Creí que una apostólica lengua de fuego se precipitaba desde las alturas para ungirme. Con resignación primero y con asco después, recibí sobre mi cabeza la fétida explosión de ese don acuoso que retumbó como una estrella apagada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ungido con la midasiana gracia de convertir en literatura cualquier cosa por insignificante que sea, veo con cierto malestar que la visión epifánica de Ruth vislumbra la posibilidad de vivir del cuento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-6917849748122163526?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/6917849748122163526/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=6917849748122163526&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/6917849748122163526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/6917849748122163526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/11/el-don-de-la-paloma.html' title='El don de la paloma'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-2204424404694999223</id><published>2006-11-01T21:05:00.000-05:00</published><updated>2006-11-01T21:25:40.526-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prosa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>La monja de Borinquen</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores no quisieron quedarse en el convento habitado por fantasmas. Habían sido invitados a participar en la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico y todos optaron por dormir en el hotel de la universidad, aunque tuvieron que compartir el cuarto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que a ellos desanimó a mí me animó. Hasta ese momento nadie se había atrevido a pernoctar allí; sin embargo, acepté quedarme en ese antiquísimo monasterio mandado a construir por el emperador Carlos V en 1786, en el mismo lugar donde descansan los restos de las monjas carmelitas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro llaves sampedrinas me dieron para abrir los monumentales portones de madera reforzados de hierro que se repiten como espejos desde la entrada hasta la sacristía, celda que ha sido adaptada como modesta habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al filo de la medianoche sentí un escalofrío que me dejó sentado, rígido de espanto, con los pelos puerco-espín. El hechizo de una mirada glacial congelaba mi cuerpo, a pesar del insoportable calor caribeño que me había hecho acostar desnudo. Por las rendijas de una bóveda, que quedaba en un nivel inferior, salía un vapor celeste de hielo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al medio volver en mí, de regreso de ese terrible espanto, cauteloso me acerqué a golpear la cripta que se vino abajo como un castillo de naipes. Al descubierto quedó una mujer de inmortal belleza cuyos ojos tenían el brillo de la madrugada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Graçias por liberarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pavor que se había apoderado de mí amainó un poco ante el dulce encanto de esa voz con acento peninsular. Por un momento llegué a pensar que era una broma de los organizadores de la Feria Internacional del Libro que querían poner a prueba mi menguada capacidad de asombro. El olor a santidad que emanaba y las caricias que me daba para regresar mis erizados vellos y cabellos a la normalidad, me hicieron ver un cielo desconocido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tratando de esconder mis vergüenzas me vestí y le ofrecí un pantalón y una camisa para que dejara ese pesado traje salido de telares medievales. Zapatos no quiso ponerse, ni tenis, ni sandalias. El calor volvió a atacarnos y la sed se apoderó de mi cuerpo que había dejado de temblar. Le propuse que saliéramos a tomarnos una Medalla y ella gustosa aceptó. Cuando me dirigía a la puerta, me tomó de la mano y me condujo por un pasadizo secreto que conecta con la Calle de las Monjas, por donde bajamos. Por la caleta del mismo nombre subimos hasta la Calle del Santo Cristo y nos metimos en el bar de Doña María, cerca del Parque de las palomas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentados en la barra estaban dos zuritos dándose piquitos. Cerca de ellos, dos mujeres de exuberantes atributos hablaban animadamente mientras bebían cerveza y fumaban como murciélagos. Al fondo se escuchaba la misma tonada de Pablo Milanés repetida hasta la saciedad. Una de las chicas la tarareaba mientras la otra trataba de convencerla de ir a hacer el amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi compañera me miró con cara de interrogante y yo le contesté con alzada de hombros que ahora eso era lo normal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Anda –me dijo desbaratando el asombro–, pues pareçe que la cosa no ha cambiado en cuatroçientos años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no lograba comprender era por qué muchos turistas solitarios que caminaban despistados por las noches sanjuaneras se acercaban y me preguntaban si la silla que ocupaba mi compañera estaba vacía. Nadie la veía, aunque a mí se me manifestara en todo su esplendor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica reticente a claudicar a los amores lesbianos, para no crearle traumas a su hija de nueve años, se fue para el inodoro. Su compañera me miró desafiante y agresiva me dijo que yo era un loco porque hablaba solo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hice el loco y le dije que tal vez divagaba en voz alta empujado por el efecto que las Medallas ejercían en mi cabeza. Sospeché que si le presentaba a mi compañera la devoraría en un santiamén. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Me he dado cuenta de eso –dijo la machorra con la intención de meterme miedo–. Aquí a los turistas que andan solos como usted, a estas horas se les aparece la Monja de Borinquen que fue tapiada en los muros del convento que queda en esta calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noté que mi compañera se puso incómoda y me dijo con la mandíbula, señalando la puerta, que nos fuéramos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Déjeme yo lo invito –me dijo la marimacho cuando quise pagarle a doña María–. Y ojalá que se encuentre con sor Elvira. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alcohólica carcajada que los habitantes del bar lanzaron, celebrando su estentórea maldición, golpeó los oídos de mi compañera que se los cubrió con las manos. En la Calle del Santo Cristo, y como si descubriera un secreto a voces, me confirmó que ella era sor Elvira. Le dije que lo había presentido desde el momento en que la vi por primera vez encerrada en esa cripta del convento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminábamos por la calle de San Sebastián, en medio de una humareda de marihuana que salía de los bares aledaños colmados hasta el tope de jóvenes y jovencitas que mostraban su ombligo al mundo, me contó su triste historia y cómo su angelical belleza había sido su perdición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sor Elvira era prima de Carlos V y se había recluido en el Monasterio de «El Abrojo», en Laguna de Durero. El emperador mandó construir un palacio y compró todas las tierras aledañas para convertirlas en bosques reales. Quería estar cerca de esa amada esquiva. Huyó de él con destino al Nuevo Mundo al saber que quería desposarla. Era consciente que las uniones consanguíneas, frecuentes en las monarquías de la época, procrearan retoños que en la edad madura eran perseguidos por los fantasmas de la locura, como los que atacaron a su bisabuela Juana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no era hija legítima, su primo Carlos estaba enloquecido por ella. Su ardiente belleza trascendió las fronteras y no sólo era su primo el que anhelaba poseerla sino casi todos los desquiciados herederos de las dinastías reinantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Nuevo Mundo se metió en el convento de las hermanas descalzas tratando de ocultar esa belleza que lo eclipsaba todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Inquisidor criollo, un hermano dominico cuya panza asomaba primero por las esquinas, se enamoró perdidamente de ella. Por el pasadizo secreto que sólo él conocía se colaba para refocilarse con algunas enclaustradas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche se le apareció en su celda y quiso violarla, pero sor Elvira pataleó, manoteó y gritó como endemoniada. Las otras monjas corrieron a su celda y encontraron al monje maldito también gritando. Con las memorizadas retahílas sacadas del manual inquisitorial Malleus Maleficarum, exorcizaba a la hermosa novicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dominico, que por las calles estiraba con desdén su brazo para que le besaran su enorme anillo que luego se quitaba con asco para meterlo en alcohol, le hizo un juicio. Pesó más la ciega lealtad que las órdenes cerradas tienen hacia las autoridades y terminaron por aceptar el castigo que propuso el Inquisidor para lavarse sus mofletudas manos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sor Elvira fue tapiada en vida en la cripta donde yo la había encontrado. Por eso agradecida caminaba a mi lado, lentamente, contra mí ceñida toda, mientras la luna proyectaba una sola sombra larga a la que los perros le ladraban. Su hermosa cabellera, levantada por la brisa, se confundía con la noche de San Juan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estrepitoso bramido de la sirena de un transatlántico apresuró el paso de innumerables turistas que se dirigían hacia el muelle para embarcarse hacia otros rumbos. Sor Elvira me arrastró hasta el malecón porque sintió el llamado de su tierra. Yo corría, ella volaba.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el puerto, la Monja de Borinquen entró al enorme edificio flotante sin que nadie la detectara. Traté de seguirla pero los guardias de seguridad me impidieron el ingreso al crucero que iba para España. Dispuesto a no perderla, insistí como un poseso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me maniataron y me enterraron en esta cripta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-2204424404694999223?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/2204424404694999223/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=2204424404694999223&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/2204424404694999223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/2204424404694999223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/11/la-monja-de-borinquen.html' title='La monja de Borinquen'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-7263193667201455622</id><published>2006-10-20T10:16:00.000-04:00</published><updated>2006-10-20T10:17:33.261-04:00</updated><title type='text'>Impotencia sansónica</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l día que Luis Miranda perdió la cola de caballo, me invadió un sentimiento de impotencia sansónica. Esa cola cortada de tajo que representaba el último bastión libertario, era la claudicación a las implacables fuerzas del mercado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primera instancia no lo reconocí. Lo confundí con un ejecutivo con cara de lobo listo a cuidar el gallinero de cualquier corporación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Oye José..., soy yo –me dijo cuando me vio dando vueltas como bobo que busca agujas en pajar en el shopping donde nos habíamos citado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El informe Lugano”, de Susan George, según Luis, le había abierto los ojos definitivamente. Claro que lo que había disparado ese cambio había sido el escuchar de boca de una poetisa el abandono de las miserias del poema por el destello aurífero ofrecido por la neoliberalización. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es una revelación –me dijo asumiendo una actitud mesiánica–. Aquí están claras las razones que pronostican el Apocalipsis del planeta según las cuales hay que callarse la boca y acogerse a la sombra del mejor postor por abominable que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi escepticismo hacia las posiciones extremas se reflejó en mi rostro cuya ceja derecha se elevó como jalada por hilos invisibles y mis labios se arrugaron en un beso sin contraprestación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Estoy mamado de luchar contra la corriente. De ahora en adelante pondré mis energías en la cultura, pero del billete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase emitida como justificación a mi silencio recriminatorio hizo tambalear mi desempleada decisión de vivir o morir en mi ley. Mis aspiraciones de vivir del cuento apoyado en la diáspora se derrumbaban como castillo de lo que se imaginan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miranda había conseguido un socio de vasto vientre con un talento similar para los negocios que, rodeado de banderas del imperio, pregonaba la solución de los problemas económicos de la familia entera. Le había hecho una propuesta “de la cual no se iba a arrepentir”, según le confirmó en tono sacado de uno de los protagonistas que le gustaba emular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese aplastante triunfo de las fuerzas caóticas darvinianas que manejan la situación imperante me coloca ante la disyuntiva proclamada por uno de los integrantes de dicha diáspora en mensaje exterminador: hacerse el harakiri o callar como los perros que se muerden la cola.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-7263193667201455622?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/7263193667201455622/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=7263193667201455622&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/7263193667201455622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/7263193667201455622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/impotencia-sansnica.html' title='Impotencia sansónica'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116117523342584114</id><published>2006-10-18T08:39:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T09:09:49.525-04:00</updated><title type='text'>Apocalíptico íncubo</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;s horripilante este niño! –dijo con asco la enfermera mientras guindaba al recién nacido y miraba sorprendida a la hermosa madre. El obstetra no pudo soportar esa monstruosidad que había desencadenado un río de sangre que brotaba por entre las piernas de la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente se lo pasó a la veterana enfermera a quien no se le movía un dedo frente a cualquier circunstancia por grotesca que fuera. El constante enfrentamiento con la adversidad había convertido su corazón, alguna vez sensible a la desgracia, en un madero inflexible  y rugoso como su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez vieron que la enfermera tomó con precaución esa cosa como si fuera un gato muerto. El bebé parecía un guiñapiento viejo de 100 años surcado de arrugas. Arrugó más la cara cuando detectó el desprecio que despertaba. Su mirada glacial congelaba lo que tocaba con la misma no tanto por la mirada en s&amp;iacute; sino por lo que reflejaba. Era como un espejo donde el Apocalipsis desencadenado por los omnímodos poderes tecnócratas y militares brillaba como una pirotecnia de gran finale. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El adjetivo emitido por la enfermera se reprodujo como eco en las voces apagadas por sorpresivas manos de quienes estaban en la sala de obstetricia. Con voz gutural el despreciable ser gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Horripilante será lo que vendrá después de que muera, pues no voy a vivir para contarla! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito con tonos de suicida le dio un aliento de vida a la agonizante madre. Pidió ver a su hijo. Mejor hubiera sido no habérselo mostrado. El hilo de vida de la joven madre se reventó al comprobar lo que sospechaba, como se reventó también el poderoso hilo del apocalíptico íncubo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116117523342584114?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116117523342584114/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116117523342584114&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116117523342584114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116117523342584114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/apocalptico-ncubo.html' title='Apocalíptico íncubo'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116109161025322151</id><published>2006-10-17T09:25:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:31.234-04:00</updated><title type='text'>A paz y salvo</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;iempre besaba a sus hermanas incluyendo a su madre cuando las visitaba. Cada saludo y cada despedida acumulaban la ausencia de besos que no daba a Amparo porque el rubor se convertía en una barrera infranqueable que sólo logramos romper después de un año de arrumacos, miradas tiernas y sueños imposibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El beso fue a boca cerrada, labios en tensión cual dos piedras que chocan. Nuestras miradas dejaron entrever una decepción primeriza que no logró opacar su corazón ni el mío que parecían unirse en el galope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran mejor los besos de las hermanas y aún mejor el de la madre que me dejaba un agradable sabor a fruta madura. La fricción fue tan fuerte que el rubor se quedó por algún tiempo en nuestras bocas. Luego de ese fallido intento de emular a los protagonistas de la telenovela de turno, nos conformamos con las miradas tiernas que hicieron el trabajo que no supieron hacer nuestros labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese abortado beso me persiguió por mucho tiempo y me impulsó a aprender en otras bocas la técnica perfecta pensando resarcir algún día ese entuerto amoroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frustración de dejar a medias tintas lo que pretendía ser su primer beso persiguió a ese precioso ángel que me desvelaba, como me lo confesó muchos años después cuando ya casada y con hijos, lo mismo que yo, volvimos a encontrarnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralizados nos quedamos en medio de la Playa con Junín en pleno centro del Valle de Aburrá una vez que había ido a un encuentro de escritores. Al desentumecer el asombro, sin decirnos una palabra, volvimos a besarnos con todas las de la ley sin importar el volar de palomas, el canto de los pájaros, el chiflido de los vendedores ambulantes, la melancólica mirada de los mendigos y la envidia de uno que otro ejecutivo que por allí caminaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto ella como yo supimos que esa deuda de amor tarde o temprano había que saldarla con ese beso apasionado para quedar a paz y salvo y continuar tranquilos por nuestras sendas bifurcadas con una sonrisa a flor de labios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116109161025322151?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116109161025322151/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116109161025322151&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116109161025322151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116109161025322151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/paz-y-salvo.html' title='A paz y salvo'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116100731031583349</id><published>2006-10-16T09:55:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:31.177-04:00</updated><title type='text'>Perros calientes</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;sa insistencia de mi profe de escritura creativa de que todo encierra una obra de arte, me dio la pauta para hacer este microcuento. La mayoría de nosotros, estudiantes de la Universidad de Yoayo, nos habíamos convertido en sabuesos literarios que buscábamos en cualquier cosa por trivial que fuera, temas que luego usábamos en nuestras composiciones. Según él, alguien dijo que no hay diálogo callejero que no contenga el universo y que no sea una máscara que esconda un misterio eterno. Con arrobo llama a esas cosas “epifanías”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si fueron estos pensamientos o el hecho de que no había comido bien la noche anterior, lo cierto es que me acerqué a una venta de perros calientes para torear la infinita hambre que tenían alborotadas mis sonoras tripas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la hora del almuerzo y varios parroquianos se aglomeraban al pie del portátil restaurante callejero. Una chica regordeta, con graciosa cara, sonrisa de oreja a oreja, atendía a la clientela. Sus voluminosas caderas y exuberantes pechos me despertaron otras hambres que un compañero de clase sacia con sus escritos, otro con sus lujuriosas miradas y otro más allá con sus temblorosas manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Se lo preparo con todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los clientes asentían con la cabeza. Quizás el hambre no los dejaba emitir sonido. Recordé las palabras del profesor e imaginé que perros calientes como esos saciarían cualquier aterida hambre. Sorpresa me llevé cuando la chica, como salida de portada de magazine, que iba adelante mío contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A mí prepáremelo con nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar que el todo fuera digerible no me pareció absurdo, pero esa inesperada respuesta me dejó lelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frases como ésas lanzadas al vacío taladran mi visión fenomenológica del mundo porque ontológicamente me producen una náusea existencial. Me sentí en un atolladero mental que cruzó mis neuronas, desorganizó mi proceso digestivo, desactivó la boca del estómago, apagó mis ladridos intestinales... en cuatro palabras: acabó con mi hambre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116100731031583349?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116100731031583349/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116100731031583349&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116100731031583349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116100731031583349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/perros-calientes.html' title='Perros calientes'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116075019673105117</id><published>2006-10-13T10:35:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:31.120-04:00</updated><title type='text'>Aplastante maná</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;lguien me dijo (lo cual puede ser cierto porque basta que alguien diga algo aunque sea una mentira para que se convierta en verdad), que Homero después de cantar sobre la guerra de Troya y el regreso de un balsero a la isla de Itaca, a sabiendas que esos temas se repetirían hasta la saciedad, cantó la guerra de las ranas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro fulano sapiente en cosas literarias me sugirió que Esopo también lo hizo. Aunque ahora solo recuerdo el canto a las hormigas de Cortázar y el de los sapos de Rulfo. Ese recuerdo me asalta la sed de Macario por &lt;a href="/2006/09/la-leche-de-felipa.html" target="new"&gt;la leche de Felipa&lt;/a&gt; cuando destripaba batracios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomo a Cortázar para contarles una historia verdadera extractada de mi vida, impulsado tal vez por esa corriente que justifica los datos biográficos pues en el fondo toda literatura es biografía. La cuento escuetamente, sin poesía y sin nada, para no agobiar a mis lectores con desgastada palabrería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misantropía que cultivo me evita el mal rato de almorzar con semejantes. Lo hago acompañado de las bestias que se muestran tal como son: un libro abierto en cualquier página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que me encontraba absorto en esa lectura, el jefe del departamento de lenguas extranjeras de la Universidad de Yoayo, famoso ratón de biblioteca, me interrumpió con un toque suave en mi hombro. Le comenté que estaba leyendo y me miró con esa mirada condescendiente que se dirige a los locos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pero, ¿dónde está el libro? –Creyó que lo tomaba del pelo cuando le mostré las imperceptibles huellas que dejaban las hormigas. Se alejó con un chasquido que le hizo mover la cabeza como si se saliera de su eje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interés por el mundo de las pequeñeces nació un día en que se me escapó una migaja de comida empujada por un palillo de dientes. Siguiendo la forma del arco iris, la migaja le obstruyó el paso a una hormiguita que venía zigzagueando de hambre. Se detuvo asombrada ante el milagro. Dirigió sus antenas a las alturas buscando un contacto celestial. Mientras miraba agradecida al cielo examinó cuidadosamente ese maná que caía cuando ya había claudicado en sus plegarias. Marcó el territorio con el orín con que los seres de las Termópilas marcan sus pertenencias y se fue a buscar a sus moribundas compañeras. Las que podían moverse acudieron a su llamado. Otras no tenían alientos ni para levantar sus antenas. Una algarabía de carnaval se desarrolló alrededor de la comida. Antes de echarle muela decidieron llevar ese maná a la reina que esperaba ansiosa alguna noticia buena que sacara a su reino del tiempo de las vacas flacas. Todas hincaron sus dientes para levantar la carga pero la carga se mantuvo suspendida sin saber para donde dirigirse. Luego de hacer una zeta por fin decidieron acatar la voluntad de la mayoría. Quien sabe qué manuales las habían adoctrinado, pero decididamente emprendieron el viaje por la izquierda, precisamente por la senda que ofrecía mayores peligros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estudiante, en traje de camuflaje (luego me enteré que iba para clase de “inteligencia militar” –¡qué oxímoron!), cruzó a toda prisa llevándose bajo la suela de su bota el ejército de hormigas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve tiempo de llorar esa desgracia. Otra peor se avecinaba. Algo superior al pavor congeló mis movimientos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una enorme sombra, como de cielo que se encapota, se me vino encima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116075019673105117?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116075019673105117/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116075019673105117&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116075019673105117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116075019673105117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/aplastante-man.html' title='Aplastante maná'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116066387492415879</id><published>2006-10-12T10:33:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:31.063-04:00</updated><title type='text'>Vivir para contarla</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;i no escribo, me muero, -le dije suplicante a la hermosa enfermera que con suavidad me quitaba mi libreta de apuntes para limpiar la babaza que brotaba grotescamente de mi boca. Quería escribir el último cuento antes de dejar este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo llegué al hospital porque lo último que recuerdo es el grito de Luis Miranda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡NO PRUEBEN ESA TORTA QUE ESTÁ ENVENENADA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente cansadas de que dedicáramos infructuosamente nuestras energías a vivir del cuento, Marta, la esposa de Luis, junto con mi esposa, se confabularon para deshacerse de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pitos, maracas y un delicioso ponqué anunciaron mi entrada al umbral del medio siglo. Probablemente nuestras queridas esposas habían tomado a pecho los planteamientos desaforados de un autorcillo que hacía estragos en los estantes de los bestsellers quien postulaba que para la soledad de cien años, con la mitad bastaba y sobraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ávidamente me atraganté un pedazo de ponqué. Aunque le encontré cierto sabor raro, el grito de Luis aceleró el proceso químico que el arsénico produce en los cuerpos azotados por hambrunas de estudiante. Luis corrió para el baño. Con el dedo índice de la mano derecha empujó el vómito y con el de la mano izquierda trató de hacerse un edema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de Luis quedó vacía como su cuerpo. Las cuencas deshabitadas dejaban apenas vislumbrar la blancura de unos ojos achinados que bailaban el baile de San Vito. De ese cuadro patético se desprendió. No caminaba; se arrastraba. Sólo tenía fuerzas para limpiar todo lo que cogía con los pequeños trozos de papel higiénico con los que combate la pestilencia generalizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez mis ojos desencajados se posaron en los de mi esposa que, nerviosa, miraba a Marta, quien aterrada miraba para el techo. En el delirio recordé las palabras conciliadoras que días antes me había dirigido mi mujer: “Ahora que el peligro acecha por todos los rincones del planeta conviene que nos aseguremos”. A esa conclusión habían llegado millares de personas después del colapso de las torres gemelas que justificó la guerra contra el tenebroso nuevo enemigo escondido bajo la máscara del terrorismo. Las pólizas de seguros de vida se vendían como pan caliente empujadas por ese Apocalipsis que desde un comienzo muchos empezaron a cuestionar por ser tan preciso para ser ejecutado por simples habitantes de cuevas orientales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, objeté los caprichos del mercado y como siempre acepté compungido, atolondrado y aliviado. “Si hasta ahora no he podido vivir del cuento, pueda que muerto alguien lo haga”, pensé y ese pensamiento lo conecté con esa resignada claudicación de dejar que los objetos ocuparan el lugar de los sujetos a sabiendas de que un intangible tenía la ventaja de no ocupar el espacio exigido por la decorosa y progresiva parafernalia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito de Luis produjo un efecto financiero en mi mujer. Para despejar la duda de un homicidio, hizo el simulacro de coger el ponqué y, llevándose los diablos por delante, devolverlo a la panadería donde lo había encargado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Llámeme al gerente–, exigió mi esposa a la atolondrada dependiente que se encontraba atendiendo a otra gente. Aterrados vieron la furia que mi mujer despachaba por sus poros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salió un amasado señor, le espetó en la cara. “¿Usted quería matarnos?” El gordo se negó a probar un pedacito de ponqué que mi mujer casi le metía por las narices. Sotto voce le decía que se calmara, que estaba espantando a los compradores y que sería compensada luego de llamar al gerente general de la cadena de panaderías Doña Pana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la compensación no se compadecía con las jugosas expectativas, un abogado contratado para los efectos logró quedarse con una buena cantidad de dinero. Al muchacho que le puso matarratas al ponqué le dieron su buena tajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La panadería quebró, yo me recuperé y pude vivir para contarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116066387492415879?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116066387492415879/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116066387492415879&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116066387492415879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116066387492415879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/vivir-para-contarla.html' title='Vivir para contarla'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116048977559434324</id><published>2006-10-10T10:15:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.999-04:00</updated><title type='text'>La V de la Victoria</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;M&lt;/strong&gt;otivado por el aleluya de la guerra, el sentimiento por la patria arde en los corazones de John y Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrios como jueces de circuito entran a «Hooligan Tavern». La grasienta cara del tabernero les da la bienvenida. Una sonrisa lambona que reparte por doquier disimula sus ojos sancochados. Hacen la V mientras se sientan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–... pues dos Heineken –gruñe agresivamente John al cuestionamiento que el tabernero les hace con el sebo que centellea en la penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Panean 270 grados con las cejas contrariándose. Garbo, parla y gestos afirman repetidamente el marítimo balanceo de pandilleros de tierra firme. El ambiente está agitado. La emoción patriotera es desbordante. El aire de triunfo nubla la cortina de humo del cigarro y de las risotadas. Las banderas del imperio ondean por todos lados y opacan las miradas de soslayo de ese bar para dar paso a una cálida hermandad apuntalada en la sed justiciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los televisores anuncian la gran cruzada contra el maligno desplegando todos los condimentos militares, financieros y tecnocráticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vamos a darles palo a ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Bien merecido lo tienen ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Palo no. Candela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tin, repiquetean las botellas que desocupan en un santiamén, como si sus vidas dependieran de ese instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Eso... Candela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El unísono de sus voces suena como un eco al sentir general. Bill da su asentimiento cuando la V de la mano derecha de John se levanta. Con arrogancia, cubre los 360 grados de ese antro que por un momento deja de ser cueva de alimañas para convertirse en tierra de vencedores. La sed no es solo de justicia divina. Los guargüeros celebran de antemano la victoria con cebada fermentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sebo se agita más y más como rayo láser. El tabernero sale de su escondite y sirve una y otra vez para aplacar la V que se levanta aquí y allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cortina de humo se vuelve niebla de sepulcro. Dos espantos con cara de desierto entran al bar. La barba y las cejas espesas les carcomen la cara. El más atrevido panea 180 grados, se limpia un diente con el meñique, carraspea y dispara un escupitajo que penetra la humareda y rueda en el polvo de la pista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se limpia la boca con el dorso de la mano derecha, con la izquierda hace la V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie dice esta boca es m&amp;iacute;a. Todos saben que al otro d&amp;iacute;a las noticias hablar&amp;aacute;n por treinta segundos de dos seres con cara de beduinos aplastados por una paliza de fantasmas que se dieron a la fuga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116048977559434324?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116048977559434324/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116048977559434324&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116048977559434324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116048977559434324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/la-v-de-la-victoria.html' title='La V de la Victoria'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116026260207802453</id><published>2006-10-07T19:08:00.000-04:00</published><updated>2008-02-04T12:12:19.275-05:00</updated><title type='text'>La marcha de los ácaros</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Medellín lo bajaron de su caballo dos mensajeros de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Dígale a ese hijueputa que coma callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escalofrío que sintió Juan Pablo lo hizo renacer de nuevo. Recordó la bajada de otro Pablo que había leído en un libro sagrado y la comparó con la alucinación platónica, la quimera socrática, la iluminación agustiniana, la revelación mística y la epifanía joyciana. En ese instante comprendió que tenía que enfocar sus energías en proyectos que le dieran pan, no plomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Este puto país no lo arregla ni el putas», pensó mientras abandonaba resignadamente el taxi. Caminó sin mirar a los siniestros mensajeros que con cortantes miradas aplacaban la curiosidad de los transeúntes y del taxista que miraba para otro lado mientras silbaba «La gota fría».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amenaza le sirvió para pedir asilo político. Era la prueba contundente que exigían los oficiales de inmigración para concedérselo. Como ilegal no había podido disfrutar del sueño americano. Con permiso de trabajo ni el cielo lo limitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptó la mano que le tendió Julia, una mujer con todos los armoniosos atributos que la creación da a las diosas. Para responder al llamado que aun le hacía su conciencia solidaria que la movilizó cuando era una estudiante de la Universidad Nacional de Colombia, pero más al llamado pragmático desarrollado una vez absorbida por el imperio, hacía unos días se había integrado a las marchas pacifistas para captar desocupados. Les habló de la magia del agua y de la conversión del mundo en un ambiente desinfectado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saberlo, Julia retomaba los planteamientos rousseaunianos de que todo ser humano es bueno por naturaleza. Se diferenciaba de Rousseau en que le echaba la culpa de la maldad en el mundo, no a los mismos humanos sino a los ácaros, esos bichos que nacen, viven, se reproducen y mueren en todos los hogares del planeta y que son la causa directa de dolores de cabeza, cansancio, tos, dificultad respiratoria, garganta dolorida, envenenamiento en la sangre, ojos irritados, nariz tapada, náuseas y vómitos, dolor de pecho, alergias, asmas, migrañas, mal humor, estrés, olor a chivo, pecueca, furúnculos, gonorrea, ira, envidia, pereza, celos, concupiscencia, ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Si marchamos contra los ácaros que alimentan las sórdidas ambiciones, podremos construir el paraíso en la tierra –les predicaba como pitonisa de iglesia universal. En el manual que les daba para que aprendieran de memoria, los nuevos reclutas encontraban los fundamentos para construir ese edén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los consagrados marchistas, que competían entre sí por cuentecillas de vidrio en forma de delfín, se lanzaron a la conquista del mercado de las aspiradoras. La costra que habían adquirido clamando en sus marchas por el cese de la guerra, de la injusticia, de la mentira, del secuestro, del plagio y de la violencia en general les sirvió de catapulta para avanzar sin temor al rechazo. Poco a poco cada casa se vanagloriaba de poseer su propia aspiradora. Las personas no hallaban la hora de llegar a su impoluto dulce hogar. Las enfermedades infecciosas y hasta la sarna de los perros que mi padre quitaba con creolina menguaron milagrosamente con la magia del agua. La violencia doméstica disminuyó considerablemente, los locos se curaron, los criminales se volvieron mansos corderos, los políticos dejaron de robar, los violentos se sumieron en la contemplaci&amp;oacute;n, el amor corri&amp;oacute; como r&amp;iacute;os de agua viva, las concepciones pesimistas schopenhauerianas fueron suplantadas por concepciones filosóficas inspiradas en Leibniz ... se vislumbró por primera vez la posibilidad de que los pecados capitales fueran decapitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libres de ácaros, los marchistas empezaron a ver con buenos ojos a todo el mundo y a aceptar la realidad por cruda que fuera. Una sonrisa estúpida los marcó de oreja a oreja. Sólo un paso les faltaba para alcanzar la utopía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116026260207802453?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116026260207802453/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116026260207802453&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116026260207802453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116026260207802453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/la-marcha-de-los-caros.html' title='La marcha de los ácaros'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116014786732779860</id><published>2006-10-06T11:08:00.000-04:00</published><updated>2008-02-04T10:30:23.424-05:00</updated><title type='text'>Juan Pablo, el marchista</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Pablo se alinea siempre con grupúsculos que todavía tienen viva la llama del ideal. Ante un mundo oscurecido por el cinismo las voces como la de Juan Pablo son apenas una imperceptible arena en el infinito desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un perro moribundo atropellado por un carro fantasma y puesto a salvo por el llamado solidario que hizo otro joven como Juan Pablo a través de la Internet, fue la chispa que dio nacimiento a un proyecto que pretendía salvar a la moribunda Colombia y de una vez por todas acabar con su violencia endémica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al proyecto se le midieron jóvenes de todo el mundo al ver que la propuesta reflejaba una sutura a los ideales rotos por las generaciones anteriores que los habían traicionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Experto en redactar panfletos, Juan Pablo puso su destreza de escritor en redactar los siete puntos del siguiente comunicado por la paz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Yo, colombiano del siglo XXI, en unidad con mis hermanos colombianos y en un acto voluntario y libre, declaro:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;1. Que perdono a quienes me han causado daño y pido perdón por todo el daño que consciente o inconscientemente he causado a mis hermanos colombianos y a mi país.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;2. Que elijo la vida como la más importante de las instituciones y me comprometo a defenderla en toda circunstancia.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;3. Que renuncio a ejercer cualquier forma de maltrato, intolerancia y violencia.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;4. Que pido el cese inmediato del secuestro, la represión y la muerte.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;5. Que elijo amar y respetar a mi hermano y a mi país y que manifestaré ese amor con mi servicio desinteresado.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;6. Que prometo participar en la generación de ideas constructivas para mí, para mi familia y para mi país.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;7. Que con este acto entrego mi corazón entero a la causa de la paz, ayudando a construir una Colombia justa y equitativa donde se pueda ser libre y feliz”.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;Un brillo mesiánico en los ojos se apoderó del grupo que se confundía con el color naranja con que vistieron. Como nuevos profetas se enfrentaron a la indiferencia de sus compatriotas cansados ya de tantas promesas incumplidas y preocupados más por satisfacer sus necesidades primarias cada vez más exigentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Usted se le mide? –me confrontó Juan Pablo la primera vez que lo conocí en el consulado colombiano de Coral Gables, luego de una misa en memoria de las víctimas de los ataques terroristas en Nueva York y Washington.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Claro... –le contesté con temor. Pensé que era un kamikaze que estaba dispuesto a inmolarse en las arenas del desierto para arrasar a los enemigos tal como lo había planteado fervorosamente el sacerdote en una &lt;a href="http://literiar.blogspot.com/2006/10/homila-guerrera.html" target="new"&gt;homilía&lt;/a&gt; que hacía un llamado a la Guerra santa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo me puso el brazo en el hombro y como si fuéramos amigos de toda la vida me dijo que se llamaba Juan Pablo, que me invitaba a mí y a toda mi familia a unirme a las marchas por la paz. Horrorizado me zafé de su abrazo. Quise espetarle todo el odio que sentía contra todos esos idiotas que se oponen al progreso y a las bondades de la neoliberalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Pero es que usted no ha escuchado a Bush? ¿Acaso no se da cuenta que esos son peores que Osama bin Laden porque no creen en nada, mucho menos en Dios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Usted asume que porque nos .... – me dijo Juan Pablo en tono conciliatorio tratando de enfriar la sangre que se me había subido a la cabeza, –nosotros lo que queremos....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–.... ustedes lo que son, son unos idiotas útiles, marxistas trasnochados, conspiradores consumados, hippies drogos –le interrumpí con el increpante índice, mientras le miraba la cola de caballo que me había puesto en ascuas cuando me colocó el brazo por encima del hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pero... –insistió Juan Pablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Aquí no hay pero que valga. Eso hay que dejarlo en manos de Dios y de Estados Unidos que son los que tienen el poder de barrer esas alimañas e imponer un nuevo orden internacional –le dije marcando las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería ponerle punto final a su atrevimiento de hacerme acalorar luego de haber comulgado y rezado poniendo en entredicho mis peticiones al Supremo para que ilumine a nuestros líderes y les ayude a extirpar el mal de la faz de la tierra. Mientras retomaba el coro de la Virgen que ha venido a América a traer la paz, me alejé con disgusto del consulado, prometiendo no volver a poner mis pies en sitios donde sospeche se guarnezcan esos ilusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Pablo no se amilanó y siguió repartiendo subversivos volantes donde invitaba a todo el mundo a unirse a las marchas que pretenden detener la guerra, acabar la injusticia y establecer un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116014786732779860?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116014786732779860/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116014786732779860&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116014786732779860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116014786732779860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/juan-pablo-el-marchista.html' title='Juan Pablo, el marchista'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-116006837792333976</id><published>2006-10-05T12:58:00.000-04:00</published><updated>2008-02-04T10:28:06.154-05:00</updated><title type='text'>Homilía guerrera</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Yo no voy a esa misa porque no creo en el Dios del Antiguo Testamento. –Así respondió tajantemente Julia a Orlando cuando éste la invitó al consulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Por Rafael Escalona me haría el viaje, pero por una misa donde posiblemente pongan como estandarte la ley del talión ..., ¡olvídate! –reafirmó con un tono que mostraba la apatía completa hacia lo que Julia llamaba “el opio de la humanidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orlando estaba enamorado de Julia y como a ella le gustaba asistir a los actos programados por el consulado colombiano de Coral Gables, siempre hacía el viaje Miami – West Palm Beach – Miami, multiplicado por dos, para disfrutar por unas horas de su presencia. No de sus ideas. Orlando se había propuesto no sólo conquistar su cincelado cuerpo, sino salvar su sediciosa alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apesadumbrado Orlando se fue solo para el consulado y para su sorpresa lo encontró repleto. El homenaje al maestro Rafael Escalona, compositor de vallenatos que Carlos Vives ha puesto en la palestra internacional, había sido sustituido por una misa en memoria de las víctimas de la masacre cometida por terroristas al corazón financiero y militar de los Estados Unidos posiblemente ayudados por fuerzas ocultas dispuestas a aplicar la fuerza a como diera lugar. Orlando se conmovió hasta las lágrimas con el sermón de un sacerdote que con una voz apenas perceptible llamaba a la vindicta del ojo por ojo, diente por diente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Le pido a Dios por esta tierra poderosa y bendita para que se decida a borrar de la faz del planeta al enemigo aunque para ello se tengan que sacrificar todas las sagradas conquistas incluyendo la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso mismo rezaba Orlando todas las noches antes de acostarse. Desde la tragedia, había aumentado la vigilia, prendido velas, puesto banderas, rebajado dos libras con la dieta de sus 260 normales, había llorado como lo hacía en la misa al ver que sus sentimientos guerreros eran compartidos por casi todos los asistentes que obnubilados por el sueño americano aprobaban con la cabeza el dantesco panegírico del sacerdote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos pocos reprobaban el sermón con medrosas miradas. Orlando alcanzó a escuchar claramente que al rezar el Padrenuestro un grupo de jóvenes vestidos de naranja enfatizaron la quisquillosa sentencia de “perdona nuestras ofensas como también nosotros PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cónsul, vice-cónsul, sacerdote y feligreses se lanzaron una preocupada mirada al ver que la oración que rezaban mecánicamente adquiría un significado distinto para el grupo naranja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pasar a comulgar Orlando vio el hermoso cuerpo de una mujer morena, pelo largo y negro, jeans de color naranja que demarcaban un trasero bien moldeado parecido al de Julia. Estuvo a punto de devolverse y no comulgar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrapado en el pecado de la lascivia su cuerpo recibió un latigazo placentero como los que recibía en sus solitarias noches cuando a nombre de ella regaba las sábanas de almidón reproductivo. Mentalmente pidió perdón a Dios por caer en esa tentación que lo tenía en vilo y siguió adelante. Al regresar comprobó que ese cuerpo escultural era el de Julia que estaba allí entre el grupo que había alzado la voz en la oración que Jesús le enseñó a sus discípulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orlando casi se ahoga con el cuerpo de Cristo. Atragantándose la hostia logró restablecer el control de su voluminoso cuerpo propicio a perder oxígeno. A la hora de darse la paz, el grupo anaranjado hizo gran alboroto. Casi no quedó alma que no recibiera su efusivo abrazo. Cuando una de las del grupo le dio un abrazo de paz en lugar de estrechar la mano que él le tendía, Orlando recapacitó que esos sentimientos de venganza que abrigaba últimamente no eran saludables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un atisbo de arrepentimiento había asomado después de la paz, lo anuló el hecho de ver cómo al terminar la misa el grupo anaranjado le caía al sacerdote para cuestionarle duramente la guerrera homilía. “Su sermón no se compadece con las enseñanzas pacifistas del divino maestro”, le recalcaba uno de ellos con los puños encrespados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso hablarle a Julia, pero ella discutía con una beata que dejó de gritar el canto a la Virgen que “ha venido a América, ha venido a América, ha venido a América a traer la paz”, para criticar con los ánimos exaltados a ese grupo de “idiotas útiles que le hacen juego a Satanás con sus teor&amp;iacute;as conspiratorias”. La energúmena parroquiana, con los ojos salidos de las órbitas, exorcizaba a Julia, que lo único que había querido era invitarla a ver si se le medía a las marchas contra la guerra y contra la globalización. Al ver que Orlando con una sonrisa bobalicona aprobaba lo que decía la feligrés mariana, Julia lo miró de arriba abajo como si por primera y última vez mirara al mismo diablo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con plante altanero lo dejó y se fue a repartir volantes entre la concurrencia para ver si encontraba a alguien que se comprometiera a expandir el efecto naranja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desprecio de Julia golpeó profundamente el orgullo de Orlando quien decidió olvidarla una vez abandonó el consulado. De no ser porque rechazaba la evolución, por un momento sintió que una cola de mico se le metía por entre las piernas. Era verdad que el cuerpo de esa mujer lo traía loco, pero su alma ya estaba comprometida con el diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la disyuntiva entre el bien y el mal que había recalcado el sacerdote en su sermón, siguiendo las “claras directrices de la Operación Justicia Infinita del presidente”, Orlando escogía las del bien, aunque para ello se tuviera que llegar a los extremos del Apocalipsis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-116006837792333976?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/116006837792333976/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=116006837792333976&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116006837792333976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/116006837792333976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/homila-guerrera.html' title='Homilía guerrera'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115987807897532234</id><published>2006-10-03T08:18:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.761-04:00</updated><title type='text'>Fulan O y Sutan A</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;iempre Fulan O (por ponerle un nombre), hacía fila en la registradora de Sutan A &lt;em&gt;(idem)&lt;/em&gt;, aunque las otras registradoras estuvieran vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La juventud de Sutan A le hacía olvidar la vejentud a Fulan O que recobraba bríos de potro salvaje al oír su dulce voz y lograr, por una fracción de segundo, que esos hermosos ojos le regalaran la limosna de una mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fulan O no era tan viejo. El desempleo crónico lo había acabado. En los contados trabajos donde lograba adaptarse, se atravesaba un compañero o compañera que le hacía la vida imposible o un supervisor que lo cogía entre ojos hasta que lo sacaban por la angosta puerta del &lt;a href="/2006/09/prometeo-desempleado.html" target="new"&gt;desempleo&lt;/a&gt;. No soportaban ese algo ineluctable que Fulan O destilaba que desenmascaraba la estupidez humana y ponía en entredicho la falsa felicidad de sueños alimentados con mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo encontraba consuelo en Sutan A. Desde todos los estantes la miraba. Esa boca nacarada y las perlas de sus dientes le traían a la memoria los trasnochados versos que le habían servido en su juventud para llevar al tálamo a sus novias. Nácar, marfil y todo lo de Sutan A tenían&lt;br /&gt;en vilo a Fulan O.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque odiaba el canela de la piel en los otros que habían llegado de tierras lejanas a suplantarlo en forma regalada en sus trabajos, en ella encontraba perfecto ese color miel tan diferente a su piel lechosa llena de pecas que lo hacía sobresalir entre tanta gente de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sutan A lo miraba con desprecio porque veía en ese ser, que la observaba como perro sumiso, al gringo cuello rojo, vengativo, ignorante, incestuoso y malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto fue el cántaro a la fuente que logró romper la reticencia de Sutan A. Empezó por regalarle una chocolatina que pasaba sin cobrársela compadecida de la pobreza de ese miserable. Poco a poco fue cediendo a las melosas palabras que Fulan O le dirigía en un español acentuado que a Sutan A le parecía chistoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Sutan A no le cabía en la cabeza que un gringo tan gringo, con idioma y todo, estuviera peor que los recién llegados. Sin embargo, le conmovían esos ojos de cielo entristecido que brillaban solamente cuando chocaban con los de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más por practicar el idioma que por otra cosa, aceptó lonchar con Fulan O hasta que un día terminó montada en su destartalada camioneta, otro día en una película y unos días después en su&lt;em&gt; trailer&lt;/em&gt;. La traducción al español de los poemas juveniles lograron lo que no habían logrado sus lascivas miradas, su fiel insistencia de perro por verla todos los días, ni sus clases de inglés. Sutan A defendía con pies, manos, uñas y lenguaje obsceno esa virginidad tan preciada entre los familiares de su novio, unos hispanos que estaban deslumbrados con el sueño americano. Por eso le bastaba y sobraba con que él se detuviera en la rosada orquídea que tenía entre las piernas hasta sentir, con los ojos en blanco, todas esas cosas que describen con ardor y con furor plumas eróticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fulan O aceptaba no ir más allá: contemplarla desnuda era suficiente como repasar su tierra virgen un regalo adicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la soledad de su &lt;em&gt;trailer&lt;/em&gt;, poseía su imagen hasta alcanzar la muerte orgásmica que lo elevaba a la divina esencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115987807897532234?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115987807897532234/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115987807897532234&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115987807897532234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115987807897532234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/10/fulan-o-y-sutan.html' title='Fulan O y Sutan A'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115962585545286974</id><published>2006-09-30T10:16:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.700-04:00</updated><title type='text'>Prometeo desempleado</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;U&lt;/strong&gt;na bandada de chulos cubrió el cielo de Hialeah. Sus graznidos se confundían con el ruido ambiental que ha convertido su progreso citadino en uno de los más infernales del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una paloma blanca se interpuso en mi camino. Al sobrevolarme le saqué el cuerpo. La confundí con el Espíritu Santo que meses antes me había &lt;a href="2006/08/paloma-mensajera.html" target="new"&gt;ungido de dones en una capilla &lt;/a&gt;de Puerto Rico. Su sobrevuelo y su tímido chillido los tomé como un buen presagio y me animé a adentrarme en las tenebrosas oficinas de desempleo. Tuve que esperar largas horas para que me atendieran porque miles de desempleados se agolpaban allí a pedir compensación por haber sido despedidos de sus puestos de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Yo no sabía qué era mejor; que me dejaran o que me echaran –me dijo una señora de aspecto distinguido con ganas de soltar la lengua para enfrentar el tedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No me diga que a ustedes les pasó lo mismo–, contestó otra que vestía una camiseta con un enorme letrero que pregonaba las bendiciones de Dios para ese imperio al que ahora recurría por una migaja que le lanzaría por apenas unos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos comentaban que en sus empresas el recorte no sólo era de personal sino de sueldos. A los que estuvieron dispuestos a asumir las responsabilidades de los que se iban les garantizaban la estadía por menos salario. Contra nuestra voluntad los demás tuvimos que engrosar las filas del ejército de desocupados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los displicentes funcionarios mirando por encima de sus hombros trataban de controlar ese enorme regimiento de impacientes desempleados. Varios representantes de la ley, como desenjaulados del planeta de los simios, sacaban de las interminables filas a los que perdían la cordura para conducirlos hasta la azotea. De allí se descolgaba un fétido olor que sumado a los malos humores de los cuerpos de la gente y al murmullo ensordecedor, era como estar en los umbrales de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de esperar por mucho tiempo logré arribar donde una funcionaria peliteñida de rubio con un trasero descomunal que desbordaba su silla. Me dijo que tenía que hacer otra fila para llenar unos papeles. Resignado esperé otro tanto hasta que por fin un calvo de mustia mirada me asignó una computadora para que yo mismo llenara un formulario. “Si no sabe usarla, tiene que esperar”, me dijo con ese desgano que tienen los funcionarios oficiales para quienes el tiempo de los demás no existe ya que el de ellos pasa sin hacer mucho hasta que les llega la anhelada hora del retiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día antes de ser despedidos nos reunieron en el salón de juntas de la compañía que se vino a pique. Nos pintaron pajaritos de oro; que podríamos estudiar; que el gobierno nos iba a dar la mano; que la economía se estaba recuperando y que este era el mejor de los mundos. Ese optimismo, que superaba al de Leibniz, se hallaba lejos de las tinieblas proyectadas por los zopilotes que sobrevolaban las oficinas de desempleo y de las angustiosas caras de los innumerables vendedores ambulantes parados en todos los semáforos sobreviviendo del rebusque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vueltas que me daban de un lugar para otro y de un funcionario malacaroso a otro me fueron llenando de soberbia hasta que no pude soportar y comencé a despotricar de los empleados, del darwinismo neoliberal y de las desigualdades abismales de este mundo. Parecía que Schopenhauer se hubiera apoderado de mis palabras que rasgaron la oscuridad de esa legión de indigentes que veían sin ver y oían sin sentir, obnubilados por el sueño americano. Tímidamente empezaron a llenarse de mi fuego y a levantar la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ese momento comprendí el mensaje de alerta de la resplandeciente paloma blanca que trató de impedir mi entrada a ese antro de ignominia. Antes de que la voz de la turba se volviera vocinglería, los gorilas me agarraron y me llevaron a la azotea donde me encadenaron a una roca. De allí era que emanaba el fétido olor. Por toda la terraza había hilachas de carne de desempleados que se habían atrevido a protestar. Los changos se las disputaban como si fuera regalos sacados de una caja de Pandora. Al verme expuesto al sol, cual Prometeo en bandeja, despedazaron mis carnes con una vitalidad impresionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo mis entrañas, posiblemente animadas por mi poderoso deseo de algún día &lt;a href="/2006/08/vivir-del-cuento.html" target="new"&gt;vivir del cuento&lt;/a&gt;, se aferran a la vida con cada picotazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115962585545286974?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115962585545286974/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115962585545286974&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115962585545286974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115962585545286974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/prometeo-desempleado.html' title='Prometeo desempleado'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115953747259844857</id><published>2006-09-29T09:43:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.641-04:00</updated><title type='text'>Carta al Niño Dios</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.esquipulas.com.gt/bg/wp-content/fotos/nac2.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px;" src="http://www.esquipulas.com.gt/bg/wp-content/fotos/nac2.JPG" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;a primera carta que escribí se la envié al Niño Dios. Acababa de descubrir la maravilla de las palabras escritas y garrapateaba cualquier papel que se atravesara en mi camino. Ese amor precoz por las palabras me dio satisfacciones tempranas y dolores tardíos. De niño no solo escribía  mis cartas al Divino Niño, sino la de algunos de mis amigos y luego la de muchos habitantes de esa vereda que no sabían ni la ‘o’ por lo redonda. De mis amigos no recibí ni un centavo pero de los otros sí. De adulto las palabras me han dado problemas porque por ellas me veo con frecuencia en la fila de los desempleados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de escribir cartas al Niño Dios partió del cura Luis quien llegaba a la capilla de nuestra vereda en una moto cuyo pito lo identificaba. Que yo sepa, nadie decía su nombre sino que remedaban el sonido de ese pito cuando se referían a él. El primer domingo de un diciembre que no alcanzo a recordar nos sugirió esta idea al finalizar la catequesis a la que íbamos no tanto por aprender las doctrinas de la iglesia sino por jugar fútbol y comer el refrigerio regalado como premio a nuestro aguante a los somnolientos rosarios, padres nuestros y avemarías de nunca acabar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al finalizar la Misa de Gallo del día de Navidad el cura daba paso a la ceremonia de la quema de las cartas. De acuerdo al cura, si el humo se levantaba vertical iba al cielo de lo contrario al infierno. La dirección hacia donde se dirigiera el humo dependía de nuestra inocencia o culpabilidad. Cualquier pecadillo por insignificante que fuera influía en el destino de los mensajes que las niñas acostumbraban adornar con acrósticos y esquelas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A sabiendas que el Niño Dios no podía satisfacer nuestras demandas o tal vez confabulado con el maligno, el cura manoteaba a diestra y a siniestra. El resoplido de sus  amenazas con que mantenía unida a la temerosa grey hacía que el humo se dispersara por la capilla y se metiera por nuestros ojos que prestos se llenaban de lágrimas al ver frustrada la esperanza de que alzara vuelo y se elevara a la bóveda celestial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a casa encontrábamos en la cabecera de nuestras camas una muda de ropa. Muchas veces era el uniforme de la escuelita que usaríamos el año entrante. Seguramente el Niño Dios quiere que sean buenos estudiantes aseguraba mi madre con una sonrisa socarrona que le dirigía a mi padre quien miraba para el techo como dando gracias al Padre de ese Niño benefactor que no sólo se rebajaba a ser hombre sino que además se ponía en la engorrosa tarea de vestirnos con las ropas ordenadas por la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rabia no me dejaba conciliar el sueño. Por más que trataba no dejaba de imaginar al malcriado del Polo estrenando todas las cosas que le había pedido al Niño Dios. Lo sabía porque le había escrito la carta ya que, a pesar de que sus padres le compraran juegos didácticos,  tampoco sabía la ‘o’ por lo redonda. Era al único de mis amigos que le cobraba pues me pagaba bien, a veces con uno de los muchos juguetes que yo había deseado con anhelo infinito la navidad anterior y que pasado de moda a esas alturas sus empachados padres botaban a la basura. Temprano al otro día aparecía Polo exhibiendo con orgullo lo que habíamos solicitado en nuestras cartas con tantas promesas y con tanta fe. La envidia nos carcomía. Nadie decía esta boca es mía. Nadie la abría talvez para evitar que saliera candela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dejábamos solo mostrando al mundo su reluciente parafernalia y nos adentrábamos a nuestras casas con los brazos apretujados como abrazados a  la impotencia y con el ceño a punto de reventar. Volvía a escribir otra carta al Niño Dios con la rabia traspasando el papel. Esta vez la carta no era una retahíla de jaculatorias y plegarias sino una sarta de maldiciones y obscenidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir la boca para sellar el sobre, el fuego que salía por mi boca quemaba la carta. Con perplejidad primero y con satisfacción después veía como esos mensajes blasfemos se iban derechito para el cielo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115953747259844857?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115953747259844857/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115953747259844857&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115953747259844857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115953747259844857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/carta-al-nio-dios.html' title='Carta al Niño Dios'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115947081133844835</id><published>2006-09-28T15:10:00.001-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.586-04:00</updated><title type='text'>Ciudadano del mar</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael llegó a mi clase como un ser marino perdido en tierra buscando un sitio para recalar su ancla. Parecía un crustáceo arrastrado por las olas y depositado con violencia en las orillas del mar. Al sentarse en la silla se escurría como un invertebrado. A veces traía consigo olores de mares lejanos y de vez en cuando olores de mariscos rancios que revolcaban mi est&amp;oacute;mago y el de mis estudiantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque gelatinosamente estaba en clase su mente divagaba en alta mar. Varias veces lo hice aterrizar pues parecía que estuviera en la luna. Se sentía incómodo pues me daba la impresión que hasta sus poros se negaban a respirar el contaminado aire de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Me llamo Michael y mi patria es el mar –dijo imperturbable como si fuera Poseidón cuando le tocó su turno para presentarse ante los demás. Todos callaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante nuestra mirada cargada de perplejidad se explayó con ganas. Nuestros oídos incrédulos escucharon su maravillosa historia. Se consideraba un ciudadano del océano, abierto y libre sin el afán de apoderarse de terruños porque en su mundo acuifero no existen ansias egoistas y sus seres se confunden con el inabarcable horizonte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis hijos se entusiasmaron con la historia de Michael. Tanto insistieron que tuve que pedirle a Michael que me invitara a visitar su patria. Para llegar a sus aposentos tuvimos que pedirle el favor al tío de mi esposa quien tiene un bote con todas las de la ley. Los habitantes de esas aguas nos miraban con recelo. Había unos viviendo en botes construidos con neumáticos de tractor. Otros con guaduas y barbacoas amarradas. El de Michael era una especie de enorme tinaja de aluminio. En su bote apenas cabía una banca que le servía tanto de silla como de cama. Lo acompañaba una modesta mesita con cinco o seis libros ya curtidos no por el salitre sino por las relecturas de Michael. El bote estaba protegido por una carpa que Michael puso en el bote no tanto para protegerse de las lluvias como proteger los libros. Las lluvias le servían para sacarse las costras producidas por la intemperie.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mis hijos le dieron la vuelta al bote varias veces. Michael leyó sus pensamientos y les dijo que no usaba inodoro. Sus necesidades servían de alimento a los necesitados peces que rondaban por ese barrio de botes mecidos por las serenas aguas de la bahía de Coconut Grove. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lágrimas saladas como las aguas marinas corrieron por las mejillas de mis estudiantes el día del examen final al escuchar conmovidos las palabras de Michael. Cada estudiante presentó un proyecto nacido de lo más profundo de su corazón. Michael se descubrió como fil&amp;oacute;sofo y poeta pero ante todo como hombre de mar. Por eso concluyó con esta frase:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Solo vengo al continente cuando encuentro seres como ustedes que se hermanan conmigo en el salitre amoroso, con las brisas marinas y que no saben de fronteras como nosotros los ciudadanos del mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115947081133844835?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115947081133844835/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115947081133844835&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115947081133844835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115947081133844835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/ciudadano-del-mar_28.html' title='Ciudadano del mar'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115944785980392488</id><published>2006-09-28T08:48:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.472-04:00</updated><title type='text'>Exhibicionista</title><content type='html'>&lt;a href="http://chalchalero.blogsome.com/images/papa.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px;" src="http://chalchalero.blogsome.com/images/papa.JPG" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;ispuesto a vivir del cuento, quise aprovechar la oportunidad de la visita del Papa para posicionar (verbo de Piraquive) mi libro en la lista de los bestsellers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despertó la multitud delirante que se agolpaba en la calle cantando la canción “Amigo” de Roberto Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras metía mi libro en un plástico, envuelto en una sábana me asomé a la puerta pero la muchedumbre me absorbió. Por no dejar escapar el libro, no sabía cómo mantener firme esas sábanas que cubrían mi desnudez. Decidí coger uno de los cueros de oveja que adornaban la calle por donde pasaría el ecuménico Pastor para armarme un taparrabos y evitar la abominación de que me trataran de exhibicionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un perro olfateó el cuero y de un tarascazo se lo llevó en los colmillos. Ante el temor de que el perro también se llevara mis gónadas dejé caer la sábana. Un grupo de marchistas la izó como bandera para pregonar la paz de sus cantos y consignas. Al verme desnudo unas beatas vestidas de negro gritaron a través de sus manos que cubrían sus marchitos rostros. La multitud me señaló con la intención de lanzar la primera piedra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los imponentes mandos militares que desfilaban evitaron el linchamiento. Un comandante, cuya exagerada marcialidad no alcanzaba a ocultar cierto aire femenino, me miró de reojo con la lascivia encendida. Mi temerosa sonrisa me permitió sugerirle que me llevara ante el Papa para entregarle la ofrenda con que me tapaba. Inmediatamente, cuatro perros de gafas oscuras me levantaron en vilo y me llevaron a una tienda de campaña repleta de vagabundos, locos y sospechosos de ser terroristas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quitaron el libro de cuentos que había mantenido firme en mis manos protegido por la bolsa plástica para entregarlo a su Santidad. En su lugar plantaron una pistola para justificar la detención y la tortura. Casi me arrancaron la barba creyendo que era postiza y el torcido enema que hicieron por mi recto me dejó descoyuntado. Habían descubierto un arma letal en el intestino grueso de uno de los detenidos la cual se activó antes de tiempo. En átomos volando quedó el cuerpo del suicida. Brigadas de limpieza recogieron afanosamente los desperdicios regados cerca del templete donde el Papa iba a celebrar la misa solemne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Conque a darle muerte a su Santidad... –decían voces grotescas de perros amaestrados en la tortura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negando con la cabeza y aterrorizado insistía en que sólo quería entregar al Santo Padre mi libro “Cuentos de vida, muerte y resurrección”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Un exhibicionista! –dijo la mujer que me acariciaba los testículos. Reconocí su femenina voz porque me susurraba al oído obscenidades mientras trataba de arrancarme una confesión y una delación de cosas que jamás habían pasado por mi pacífica cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gemidos que escuchaba en ese cuartel me trajeron a la memoria la ola de suicidios y accidentes que registraban los diarios. Un compañero de celda me dijo, sotto voce, que ya no quedaban pensadores sino consumidores. Los primeros progresivamente terminaban volcados en una carretera, volando en pedazos en aviones que se precipitaban al suelo, ahogados en alta mar, o desaparecidos. Las exhaustivas investigaciones de esas muertes misteriosas quedaban exhaustas en el misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar que esa racha de mala suerte me tocara, opté por conformarme con el anonimato. Una cosa era los sueños de grandeza y otra la cruda realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una cabina de cristal a prueba de balas y en medio de una romería delirante, la voz del Papa se escuchaba a través de todos los medios de comunicación. Un atisbo de esperanza me asaltó al creer que le habían hecho llegar el libro, pues arrobado escuché que en múltiples idiomas hablaba sobre la vida, la muerte y la resurrección.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115944785980392488?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115944785980392488/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115944785980392488&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115944785980392488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115944785980392488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/exhibicionista.html' title='Exhibicionista'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115935528813256321</id><published>2006-09-27T07:05:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.417-04:00</updated><title type='text'>Elsoytú</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;U&lt;/strong&gt;na nueva Venecia se abrió ante mis ojos. El cielo se contemplaba en esas aguas limpias que los habitantes cuidaban con amor. A pesar de ser un extraño en esas tierras, me había aventurado hasta los sitios más apartados, atento siempre al asalto pistolero que rondaba las esquinas. No tenía equipaje, sólo lo que llevaba encima y no sabía dónde iba a pasar la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos muchachos que se encontraban en la calle no se inmutaron con mi presencia y continuaron con su ensayo de bailes y música cuando me les acerqué. Uno de ellos me preguntó si era amigo de Elsoytú. No detectó mi turbada mentira cuando le contesté afirmativamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Nos recomendó que lo recibiéramos –dijo otro de los chicos dejando la guitarra a un lado. Se levantó del puesto y me dio la mano con firmeza. El calor que emanaba era igual al de sus hospitalarios ojos. Seguidamente el chico y una hermosa adolescente me tomaron del brazo para ir en busca&lt;br /&gt;de Elsoytú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad estaba llena de gimnasios, parques y escenarios rodantes donde chicos y grandes practicaban alegres. La música era como el ingrediente que los ejercitaba en la tranquilidad, ecuanimidad, reposo mental, armonía y ritmo. En secretos lugares del alma escondían todos esos dones que se manifestaban en sus graciosos movimientos de gacela. Esa &lt;em&gt;ataraxia&lt;/em&gt;, propuesta por los griegos, cuestionaba mi zenonoica apatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzamos por la plaza de mercado y las generosas vendedoras salieron a recibirnos. Recordé la película &lt;em&gt;El Padrino&lt;/em&gt;, cuando la gente de buena gana se quitaba lo poco que tenía para dárselo al “don”. Viniendo del mundo de la realidad, imaginé que Elsoytú era un gran capo que imponía su dominio a punta de extorsión y de pistola. Me extrañaba la amabilidad de la gente. Todos me saludaban con cariño. Como Cristóbal Colón, me impresionaron la limpieza de la ciudad y la pulcritud de sus habitantes. Parecían todos hijos de reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa alegría desbordante me inundaba y una sonrisa se posó por primera vez en mi veterano rostro fruncido. Cruzamos la ciudad y llegamos al piedemonte de una montaña. A lo lejos se divisaba una cueva. Un hombre ciego como Homero salió a recibirnos. Con su mirada perdida hacia el horizonte auscultaba lo que se alejaba o se acercaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Te presento al maestro que con cuentos breves nos ha enseñado a vivir en paz –dijo el arrobado guía señalando al anciano. La chica lo miraba con ese éxtasis que tienen ciertas jóvenes por los viejos sabios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Sabía que vendrías –me dijo mientras abría los brazos para saludarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la cueva salía una energía que se confundía con la del profeta. Su enorme barba y su pelo largo, como uno de los mil colores de la nieve, le daban las características de un dios listo a ordenar el caos del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Si lo que te preocupa es dónde pasar la noche, aquí puedes quedarte hasta cuando desees –dijo el ciego con voz dulce adivinando mi preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–La clave de la felicidad está en desear poco y agradecer que ese poco sea demasiado –me dijo al ver mi sorpresa luego de descubrir que no tenía nada que lo atara a este mundo. Mis lecturas adolescentes se concretaron al ver que esa platónica forma de vida de retornar a la primitiva simplicidad era la que vanamente habían postulado Diógenes, San Francisco, Saint Simon, Fourier, Tolstoi y Whitman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cueva me quedé con él para amolar la piedra angular del pensamiento platónico. Durante centurias me dio las bases para liderar el cosmos. Aunque sólo tenía tres o cuatro libros todos descuadernados que de vez en cuando leía y releía, no me enseñó a encontrar en ellos el saber que anhelaba. Pacientemente resucitó en mí la curiosidad infantil perdida que me ayudó a captar en cualquier cosa, por insignificante que fuera, la sabiduría que infructuosamente había tratado de consultar en los anaqueles de las bibliotecas parciales y totales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que veo llegar por el camino a ese escritor que busca por todos los medios cómo vivir del cuento, recuerdo el día en que llegué afanoso buscando lo mismo. Un alivio me recorre porque sé que viene a reemplazarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando murió mi maestro, la gente empezó a tratarme como si yo fuera Elsoytú. Ya para entonces había despertado convertido en profeta, con la barba larga y el cabello largo con el color de la ceniza, semejantes a los de mi maestro y al de los que nos precedieron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115935528813256321?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115935528813256321/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115935528813256321&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115935528813256321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115935528813256321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/elsoyt.html' title='Elsoytú'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115926816859063698</id><published>2006-09-26T06:55:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.359-04:00</updated><title type='text'>Libro Sagrado</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/libro.0.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/200/libro.0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;ace algún tiempo, que para los inmortales no existe, mi Amo, el omnisciente, el innombrable, preocupado por mi anhelante deseo de vivir del cuento me ordenó que consignara su Palabra en un Sagrado Libro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mala gana me recomendó que consultara al Gran Espíritu, precisamente a ese que le gustaba volar y jugar con fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para darme un ejemplo pronunció una sola Palabra que le bastó para definir la plenitud. Como me quedé mudo, sorprendido, alelado, me tiró 24 signos para que con ellos me devanara los sesos y me aproximara a lo que acababa de enunciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llené bibliotecas enteras. Secretamente agotaba los días y las noches tratando de capturar La Palabra construyendo infinitas galerías hexagonales llenas de infinitos libros. Muchos de ellos se diferenciaban entre sí por una simple coma cuando me encontré frente al hecho de que ya no tenía nada qué decir ni qué escribir. Creí engañar así al Gran Espíritu, de paso a mi Amo, con esa verborrea repetida hasta el cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado de copiar y plagiar mis propios manuscritos me di a la tarea de recopilar la concepción del universo que tenían los habitantes de un planeta azul. Recorrí todos sus confines hasta que topé con la de unos nómadas pastores cuya patria era el desierto. Me llamó la atención esa recopilación que empezaba planteando un Dios viejo, implacable, rencoroso, diente por diente y terminaba con uno, joven, amoroso, misericordioso, dispuesto a entregarse para salvar no sólo a su tribu sino a toda la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabré si fue por evitar mi molesta presencia, pero al mostrarle a mi Amo el fruto de mis desvelos, aburrido, con desdén, con infinito desgano, aprobó ese manuscrito. Posiblemente engreído en su grandeza no dio se cuenta que el que se proclamaba su hijo predicaba lo opuesto a sus pétreas leyes de sangre y fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esa costumbre de quedarse a mitad de camino en las lecturas, los hombres se aferraron a la primera parte que pregona la muerte auspiciados por unos pocos que se benefician de ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al manojo de iluminados que plantean la posibilidad de la vida y la convivencia en el amor pregonadas por su Hijo, los crucifican como a Él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115926816859063698?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115926816859063698/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115926816859063698&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115926816859063698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115926816859063698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/libro-sagrado.html' title='Libro Sagrado'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115920594624608187</id><published>2006-09-25T13:36:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.303-04:00</updated><title type='text'>La leche de Felipa</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;a leche de Felipa es como una ambrosía que endulza mis sueños y me da el sabor de la inmortalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felipa había dejado atrás a su niño de meses para cruzar la frontera hacia &lt;em&gt;El Norte &lt;/em&gt;luego que grupos armados en nombre de la ley ajusticiaran a su esposo por supuestamente colaborar con grupos armados al margen de la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No me aguantaba más el hambre y la necesidad –me dijo para despertar mi aletargada caridad sepultada por el trajín diario y la alienación del sueño americano. La había visto el domingo en la iglesia donde acostumbro alabar a Dios, pagar mis diezmos, golpearme el pecho y salir renovado para volver de nuevo por las rutas torcidas del negocio sucio durante la semana. Me llamó la atención esa belleza de mujer mestiza que conserva un porcentaje alto de princesa aborigen. Le sugerí que hablara con mi devota esposa que, a pesar de hacer lo mismo con más exaltación, la miró como se mira una cosa. Fue contratada para cuidar a mi hijo que tenía la misma edad que el que Felipa había dejado atrás en las temblorosas manos de su revejida abuela. Vertió en él todo el cariño y cuidados que sólo una buena madre da a un hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche la descubrí dándole leche de sus senos que siempre se encontraban a punto de reventar. Una sana envidia me erizó los vellos. Se puso tan nerviosa como si la hubiera encontrado cometiendo un crimen. Solo se calmó cuando le di un abrazo que casi ahoga al niño. Para ella fue un acto de cariño, para mí un acto de perdición que me desveló por varias noches. Nuestro pacto quedó sellado. Mi emperifollada esposa no se enteraría que el retoño que ella se negaba a amamantar para no dañar su silicona figura, era alimentado con leche de india zarrapastrosa, cochina, inmunda, como le decía cuando se demoraba un segundo en atenderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño se apegó a ella como lo hice yo. R&amp;iacute;os de leche inundaban mis sueños. Mientras bebía la leche de Felipa era como si la V&amp;iacute;a L&amp;aacute;ctea iluminara las ojeras exprimidas a mis noches de desvelo. Un día, desesperado, hambriento, con el complejo oral alborotado, el sueño se hizo realidad. Mi mujer me encontró atareado mamando el dulce néctar y la lanzó a la calle amargando mi vida y la de mi hijo que no cesaba de preguntar por su “mami”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felipa fue reemplazada por una nueva nana que se asió a ese trabajo como último recurso. Era una prestigiosa abogada egresada de la mejor universidad de su país de origen que tenía que rebajarse a trabajar de sirvienta por carecer de documentos legales. Al igual que Felipa, todo lo que ganaba lo enviaba para su país, la primera para mantener a su familia, la segunda para mantener el tambaleante prestigio dejado atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vio al niño bañado, cambiado, peinado y perfumado le dio pena con la patrona porque creyó que ella se había levantado a arreglar al niño y se había vuelto a acostar. Miró para el techo. Se quitaba de encima esa tarea tediosa que ella misma no había hecho con su hijo porque ella también, hasta que le tocó salir huyendo, había tenido quien se lo cuidara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no saben la nana ni mi esposa es que Felipa se sale de mis sueños para cuidar a “su bebé” y de paso reafirmar mi fijaci&amp;oacute;n oral con el sabor de su ambros&amp;iacute;a.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115920594624608187?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115920594624608187/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115920594624608187&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115920594624608187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115920594624608187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/la-leche-de-felipa.html' title='La leche de Felipa'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115893151087724399</id><published>2006-09-22T09:16:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.242-04:00</updated><title type='text'>Paloma mensajera</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/paloma.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/200/paloma.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;T&lt;/strong&gt;enía entrenada a la paloma para que volara alto y llevara presto mensajes de amor. Le había dado la entereza para remontar alturas inconcebibles a las águilas monarcas de los Andes. Le gustaba extasiarse en esas alturas donde el hambre de los vientos se saciaba con vapores andino amazónicos. Al descender desafiante las esquivaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Día y noche el águila del Inca se disfrazaba de paloma, pero ella la evadía. Aun tenía presente la suerte que corrieron sus padres al dejarse tentar por el engaño. Había sobrevivido bajo la custodia de palomas esquivas a las trampas puestas por escritores iniciados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pudo volar se lanzó a la aventura del nuevo continente no porque la movieran utópicos dorados, sino porque veía cómo los parques se llenaban de artistas extranjeros muertos de hambre que buscaban la fama en las tinieblas de la ciudad luz, mientras sobrellevaban una vida de mastines arrancando de un tirón la de las palomas de la Plaza de la Concordia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces la nostalgia la embargaba y le daba por soñar mientras volaba. Esta costumbre le hizo bajar la guardia y fue así como en su último vuelo la garra certera del águila del Inca, alcanzó a herirla.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;En principio creyó despertar como en el sueño de la rosa de Coleridge, pero al verse en tierra enfrentada a una realidad cruda e inesperada, tuvo que avanzar de tumbo en tumbo por el empedrado sendero que conducía a la colina donde la esperaba ansioso. Le había prohibido volar a bajas horas, por eso a esas alturas mi preocupación crecía geométrica. Era la hora en que el sol moría extrangulado por las sombras. Caminaba con aspecto lánguido como si el sendero quisiera ahogarla. Con la misma pose con que seducía palomas, arrastraba el ala. Probablemente el amor es una herida desgarradora que hace bajar las alas, pensó.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;No tardó en escuchar el ladrido de los perros del vecino que olfatearon sus heridas. Eran perros que antes de escapar del paraíso, no ladraban. Les aburrió el hecho de no tener que cuidar nada en ese lugar donde la felicidad se compartía. Ahora hacían lo que les venía en gana, bajo la tutela de su poderoso amo, el de las grandes bolsas en las ojeras que competían con su papada y su panza, que sólo les exigía ciega lealtad. Veloces se deslizaron monte abajo llevándose consigo hasta a los diablos. Ella recibió a los agresores con aletazos de espanto que apenas el camino percibía. Logré llegar a tiempo para ponerle un palo entre las mandíbulas al más atrevido lebrel famoso por su entraña asesina. El tarascazo fue tan violento que volaron dientes como perlas escapadas de collar chamánico en trance de ayawasca.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Por más que la he cuidado llenándola de mimos, la ausencia de las alturas la ha sumido en una profunda pena que ha puesto ceniciento su ropaje. Sus alas han quedado estropeadas y los mensajes de amor condenados al olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115893151087724399?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115893151087724399/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115893151087724399&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115893151087724399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115893151087724399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/paloma-mensajera.html' title='Paloma mensajera'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115883928239845790</id><published>2006-09-21T07:44:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.184-04:00</updated><title type='text'>Pavo de Navidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/pavo.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/pavo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l delicioso lechón fue suplantando por el insípido pavo luego de la cuchillada que le propiné en la pierna al capador. No hubo nadie que les quitara las bolas a los marranos, y yo pude dormir sin la pesadilla de que me iban a capar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa primera Navidad con pavo, fue desastrosa: ninguno le echó segunda muela a esa carne que no tenía ningún sabor. Hasta los cerdos estuvieron reticentes a comérsela. Si al final lo hicieron fue por su filogenética omnivorudez que los llevaba a comerse hasta sus mismos testículos cuando los capaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la Navidad siguiente el pavo fue preparado con anticipación. Una semana antes lo amarraron al enorme árbol desde donde antes me escondía a ver las diestras operaciones que el capador infligía a los marranos. Le quitaron la comida y le pusieron aguardiente para que calmara la sed.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa es imaginarse a un ave borracha y otra verla, olerla, oírla, sentirla. El grito encendido del pisco (nombre familiar del pavo), se clavaba en la noche como una saeta. Hasta el inaudible ruido de las constelaciones lo hacía graznar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una semana de tortura inquisitorial, a tal punto que llegué a pensar que era mejor el chillido de los marranos, porque capadas no se hacían todos los días y cuando las realizaban duraban pocos minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que se devanean los sesos tratando de penetrar las teorías del tiempo para saber si es finito o infinito, hubieran afilado sus conceptos en esa semana finita que me pareció eterna. El tiempo que vivía el pavo era biológico mientras sus carnes se iban penetrando de alcohol. Mi tiempo era imaginario: imágenes de violencia se sucedían con cada grito afilado del pisco en una sucesión tan abismal que empezaba desde el Big Bang y desembocaba en los Agujeros Negros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La víspera de Nochebuena cesaron los atormentadores graznidos: “le torcieron el cuello al cisne”, dijo mi hermano mayor que le gustaba perder el tiempo con libros en lugar de laborar la tierra, arriar el ganado, untarse de. Esa pose de erudito con que lo dijo me hizo sospechar que era otro de sus epitafios con que bautizaba cada cosa o evento, sacados de sus desveladas lecturas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pisco lo rellenaron con exquisiteces que oportunos escritores describirían en páginas interminables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pisco no dio un brinco. Luego de dar gracias al cielo por los favores recibidos, ocho batientes mandíbulas lo devoramos en un santiamén. El alcohol que al pisco se le había bajado al cuerpo, a nosotros se nos subió a la cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la primera borrachera que tuvimos en casa y que se repitió en cada Navidad hasta que nos dispersamos por el mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que pruebo este pavo insípido aquí en tierra extraña, extraño los graznidos, que me colocaban al borde del abismo de lo creado, de esos piscos que ahogaban en alcohol sus últimos días.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115883928239845790?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115883928239845790/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115883928239845790&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115883928239845790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115883928239845790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/pavo-de-navidad.html' title='Pavo de Navidad'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115875463285004364</id><published>2006-09-20T08:15:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:30.126-04:00</updated><title type='text'>Capador</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/capador.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/capador.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l próximo es usted –decía con burla socarrona el capador de marranos una vez terminada su labor en la Hacienda la Ponderosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El sonido del canto de las aves, de la brisa montañera, del rumor del río, de un tiple o una guitarra, flotaba dentro de mi alma llenándome de serenidad. Pero el sonido de la flauta de pan con que se anunciaba el capador arrugaba mis gónadas y me erizaba de terror. Corría a treparme a un enorme árbol, donde furtivamente varias veces lo vi cercenar de un solo tajo medialuna el escroto del animal que entre cuatro jornaleros con cara de cerdo sujetaban en una barbacoa. Como experto cirujano le sacaba los testículos que luego le lanzaba al descoyuntado animal. El capón se los tragaba de un tarazcaso para paliar su dolor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Acostumbrado a la violencia endémica de los campos, la sangre no me molestaba. Eran los chillidos desesperanzados, más humanos que los emitidos por cualquier humano, los que me erizaban los pelos y se metían en mis pesadillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Después de la operación los animales se ponían como chanchos, panzones y desdeñosos como dioses de cielos porcinos. Algún pensamiento les cruzaba su cochina cabeza porque parecía que, si habían sobrevivido a esas muertes caponas, ni una nochebuena los podía amedrentar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El día que iban a capar al marrano mono que había sido mi mascota, no pude soportar acompañarlo en su grito de dolor. La sorpresa los desarmó antes de que el acero hiciera su trabajo. Con alegría vi que el marrano mono se les escapó de sus castrantes manos y veloz corrió hacia el sitio donde nadie lo encontraría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La emprendieron conmigo. Ese día no estaba el capataz que además de defenderme me enseñaba todas las maldades que hay que aprender para sobrevivir en un mundo violento. A piedra me bajaron del árbol. Los cuatro malvados asistentes me colocaron en la mesa de operaciones. Con mis manos y pies aprisionados manoteaba y pataleaba como poseso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Después de varios amagües en los cuales el capador simulaba cortar mis glándulas sexuales, me soltaron muertos de la risa. El cuchillo lo dejaron encima de la barbacoa. En un descuido me armé del mismo y me escondí en un matorral. El filo lanzaba brillos de espejo como mis enfurecidos ojos. El cuchillo temblaba en mis manos con furor y su costumbre de penetrar carnes me ordenaba actuar sin vacilación.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El capador, todavía con una sonrisa medialuna que le atravesaba su cara, pasó cerca de mi escondite haciendo sonar ese instrumento que taladraba mi mente. Como tigre me le lancé y la garra metálica penetró suavemente su pierna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Su grito de dolor me recordó el de los marranos. Mientras se arrancaba el afilado instrumento, corrí hacia la cueva que había en la orilla del río donde me guarecía de los castigos cada vez que cometía una pilatuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Bien entrada la noche regresé a la hacienda acompañado del marrano mono que con sus gruñidos me daba las gracias por haber salvado su berraca virilidad. Me recibieron con respeto. Nadie se atrevió a chistar esta boca es mía. Con siete años, ya era como uno de ellos, sin escrúpulos para herir o para matar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Mis pesadillas se acabaron porque no hubo más chillidos, como tampoco más lechón asado. Éste fue suplantado por insípidos pavos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ahora que veo pasar cojeando al capador, pienso que si hubiera sido más grande le hubiera atravesado sus testículos. Pero entonces, posiblemente, los míos no se calentarían cuando entierro mi enervado cuchillo en las tiernas carnes de su hija.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115875463285004364?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115875463285004364/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115875463285004364&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115875463285004364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115875463285004364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/capador.html' title='Capador'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115866454872521106</id><published>2006-09-19T07:14:00.000-04:00</published><updated>2007-10-19T15:54:46.909-04:00</updated><title type='text'>Soberana patada</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P&lt;/strong&gt;or teléfono me comentó Nelson Mosquera, posiblemente acariciando su panza de Buda, que había escuchado a Saramago diciendo que a él le habían dicho unos economistas que dizque 250 poderosas personas poseen el 45 por ciento de la riqueza del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no me interesan las cifras exactas (esas tareas detectivescas se las dejo al escritor Juan Pablo Salas), considero exagerado el número luego que un profesor de economía de la Universidad de Yoayo me confirmó &lt;em&gt;soto voce &lt;/em&gt;(“para evitar omnipotentes represalias”, esas fueron sus temerosas palabras), que no pasaban de 200 los dueños de ese capital. En la cafetería me comentó, todavía con imperceptible &lt;em&gt;voce&lt;/em&gt; que el filósofo francés Michel Serres planteaba que "la lucha contra la mundialización debería darse más bien contra un particularismo: contra esos poderosos". El profesor se mostraba 100% de acuerdo con el postulado de Serres pero no se atrevía ni siquiera a exponerlo, menos en una caverna donde las sombras imponían su dominio. Veía también que los conflictos a escala planetaria, impulsados por gobernantes peleles, reducirían aún más ese decreciente número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desdichadamente, no pertenezco a ese grupo. Estoy en la pura periferia. Ni siquiera en la otra orilla. Como mis colegas saben, soy un simple profesor universitario sin ninguna garantía de &lt;em&gt;tenure&lt;/em&gt; por no dedicarme de lleno a lo académico, por no contar con padrinos y por pretender vivir del cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa situación desventajosa me hace recurrir a las ofertas, a los descuentos, a recortar cupones dominicales, a llevar mi comida de lo que ha sobrado la noche anterior para el mediodía del día siguiente. Ese ahorro franciscano no sé a quién beneficia porque lo que es a mí, me tiene al borde de la ruina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sabido también de mi misantropía. A la hora del almuerzo prefiero hacerlo con animales que con bestias humanas que miden su inteligencia por la mayor o menor cuantía de lo que poseen en sus bolsillos o entre las piernas. Los animales en cambio, no se paran en mientes ni verdades, ni mitos de la nueva era y se alegran cuando me ven llegar. Los patos vuelan a mi lado, las hormigas levantan sus antenas y las lagartijas sacan su larga lengua para decirme hola cómo estás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento como Adán en el día sexto del Génesis. Aún más, los animales me tratan como si fuera el dios de los patos, el dios de las hormigas, el dios de las lagartijas, el dios de la creación. Esa algarabía que forman me hizo aumentar la porción de mi magra comida, para compartir un bocado de mis sobrados con todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como &lt;a href="http://www.blogger.com/2006/09/divina-terquedad.html" target="new"&gt;dios primerizo&lt;/a&gt;, cometí el error de concentrar la comida en un solo lugar. Un enorme pato, que se pavoneaba como chancho, lleno de horripilantes verrugas que le colgaban de su papada, se posesionó del mismo. Ya me había percatado de su tiránico dominio. Hasta los patos jóvenes se le colocaban en posición sumisa y él displicente los montaba para luego tratarlos de maricas y con un picotazo mandarlos a poner huevos. Mientras el gran pato comía la concentrada comida dándose la gran vida, los demás patitos zigzagueaban de hambre a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Opté por una solución inspirada en uno de los libros que me había regalado un evangelista que gritaba a los cuatro vientos la segunda venida de un redentor en los cuidados jardines de la universidad. Salomónicamente coloqué puñaditos de comida en diferentes lugares a orillas del lago. El gran pato corría de lado a lado graznando desaforado. Los pequeños aprovechaban llevarse algo en el pico cuando les daba la espalda. El miserable avasallador por defender a picotazos los montoncitos no comía y no dejaba comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude soportar tanta mezquindad y con santa ira traté de espantarlo. El pato graznó con más fuerza. Escuché que por su despreciable pico me lanzaba los insultos más horrendos, insultos de pato furibundo peores que los del más bajo estibador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice el amago de coger una piedra para amenazarlo como se amenaza a los perros. Se me vino encima y si no me levanto a tiempo me saca un ojo de un picotazo. Me picoteó la mano que interpuse en el preciso momento en que iba derecho a la parte sobresaliente de mi aparato reproductivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras detenía la hemorragia de sangre que brotó emulando al manantial del lago, con la pierna izquierda le propiné una soberana patada que lo lanzó a siete metros de distancia. Los oprimidos patos aprovecharon para abalanzarse sobre la comida. El aporreado pato se recuperó y graznó groserías a diestra y siniestra. Vaya a saber qué les dijo porque, súbitamente, se detuvieron, se miraron unos a otros dándose corajudos ánimos y le cayeron en picada. Atrofiado por mi patada el pato apenas alcanzaba a defenderse. Toda la fuerza se le salía por el pico en imprecaciones impublicables en esta red que posiblemente consultarán mentes infantiles a través de Google o Yahoo. No faltará un profesor trasnochado que, con la lógica peculiar del resentido, quiera utilizarlo para dar una lección sobre la lucha de clases. Con más furia lo atacaban los otros patos que no cejaron hasta que lo vieron con el pico entre las patas en pleno patatús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exhaustos los patos se detuvieron cuando exhaló el último suspiro. Ya sin la prisa que les infringía el difunto tirano comieron la comida en paz no dejando ni una migaja para las lagartijas, mucho menos para las hormiguitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sonrisa que me atravesaba la cara de oreja a oreja como una cicatriz miré hacia el cielo para ver si Aquel que supuestamente lo ve todo, se había dado cuenta de cómo era que había que &lt;a href="http://www.blogger.com/2006/08/desamparado.html" target="new"&gt;combatir la pobreza&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115866454872521106?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115866454872521106/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115866454872521106&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115866454872521106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115866454872521106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/soberana-patada.html' title='Soberana patada'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115859463405065112</id><published>2006-09-18T11:48:00.001-04:00</published><updated>2008-03-16T11:10:23.250-04:00</updated><title type='text'>Fosa común</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;i señor, yo lo encontré. Iba a sembrar unas maticas por allí en ese pedregal que es el que me han dejado cultivar. Me acaparó la atención la tierra blanda. Sentí algo como tela y la jalé. Un olor a mortecina se alborotó en el ambiente. Escarbé un poquito más y así fue como encontré a este señor enterrado en mi parcela. Por eso vine a avisar ... y ahora me dicen que yo lo maté. Cómo se les ocurre. Si ni siquiera soy capaz de matar una mosca como dicen los que me conocen. Eso dicen. El José ese no es capaz de matar una mosca. No me lo dicen de frente por respeto, pero otros me lo han comentado que se lo han oído decir a otros y otros a otros. Yo si sentía que los árboles cercanos lloraban aunque no hacía viento pero no le paraba muchas bolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Y dice que estaba medio muerto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Medio muerto no. Muerto y medio. Si viera el susto que me pegó. Tuve que salir saltando matones. Cuando golpeó la puerta del rancho caí como muerto. Él fue el que me revivió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Y usted mediomuerto, ¿en realidad estaba medio muerto o muerto entero? –preguntó con sorna el inspector al que había ido conmigo a dar el parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Estuve muerto –contestó con una voz que era como el silbido tenue que produce el viento sobre la hierba silvestre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Aaah sí –dijo incrédulo el inspector arrebujándose en el raído sillón como dispuesto a escuchar un cuento de hadas. –Pues cuéntame sobre el más allá. ¿Qué hay?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Donde sí hay mucho es donde este señor me encontró –afirmó el mediomuerto sacando bríos de donde no los tenía. –Está lleno de cadáveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego que exhumaron los cadáveres de esa fosa común ya no tuve que ir voluntariamente a la inspección porque amarrado me llevaron frente al inspector. Que si yo los había matado. Que a que grupo al margen de la ley pertenecía. Que me iban a torturar hasta que cantara. Que me iban a meter preso para toda la vida. Que me iban a fusilar. Que ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Él no tiene nada que ver –interrumpió el mediomuerto que llegó arrastrando su cadavérica humanidad cuando ya el inspector había dado la orden de preparar el agua fría y la picana. –Yo era el que estaba al margen de la ley y otros que andaban en las mismas lo hicieron como escarmiento para purgar al grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿? –Todos nos miramos unos a otros más de lo acostumbrado. Luego de esa pausa que produce la perplejidad y que sirvió para que el mediomuerto adquiriera esplendor mesiánico, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No estábamos de acuerdo con el giro que las directivas le habían dado al movimiento- dijo. Al ver el escepticismo dibujado en la cara de las autoridades remat&amp;oacute;: Soy peor que Judas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115859463405065112?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115859463405065112/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115859463405065112&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115859463405065112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115859463405065112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/fosa-comn.html' title='Fosa común'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115858871021322587</id><published>2006-09-18T10:08:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:45:29.942-04:00</updated><title type='text'>Reencarnación</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/pig.0.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/200/pig.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;ola, mi nombre es José O. Alvarez. Les doy la bienvenida a este Primer Congreso C&amp;oacute;smico Humanoide. Cada uno de ustedes, como yo, hemos llevado otra vida diferente a la actual. Unos han sido polvo cósmico, otros vegetales, otros animales y otros lo que ahora somos nosotros.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que hemos purgado todos los karmas somos como somos. Claro que no nos hemos reunido para hablar de nosotros mismos sino para conocer de primera mano la experiencia de quienes acaban de alcanzar el cenit de la creación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no alargar nuestro encuentro quiero dar la palabra a tres personas que hace apenas unos pocos años vivieron en forma respectiva, una en el reino mineral (era piedra), otra en el reino vegetal (era verdolaga) y otra en el reino animal (era cerdo). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibamos con un fuerte aplauso a la primera. Los tres personajes armados con el &lt;a href="/2006/09/divina-terquedad.html"&gt;verbo regalado&lt;/a&gt; por los dioses hablaron hasta por los codos. Tomo s&amp;oacute;lamente la frase final con la que cada uno concluy&amp;oacute; su exposici&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Aunque piensen que tengo duro el corazón –dijo la ex-piedra–, no tengo palabras para describir la emoción que siento al estar reunido con la crema y nata de todo lo creado. Cuando era materia mineral, y para alcanzar un estadio superior, me dejé arrastrar por los ríos, secar bajo soles ardientes y patear por chicos callejeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Como verdolaga no tengo mucho que decir. Me molestaba mucho que era pasto no de vacas que son limpias sino de cerdos que me mezclaban con desperdicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Cuando era cerdo no supe lo que era la pesadumbre porque siempre mantenía mi barriga llena aunque para ello ten&amp;iacute;a que revolcarme en el lodo, morder a diestra y a siniestra, y gru&amp;ntilde;ir como un monstruo feroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dejo de tristeza que se dibujó en la cara del que había sido cerdo al verse reencarnado en hombre, sembró la duda en los congresistas. Ya habían experimentado a ciencia cierta que el hombre era infierno para el hombre aunque hubiera algunos que pregonaran que era la salvación. Estos &amp;uacute;ltimos hab&amp;iacute;an interesado al g&amp;eacute;nero humano para lograr sembrar esta simiente en cada coraz&amp;oacute;n. Las palabras del cerdo echaban por la borda esos planes altruistas y desenmascaraban la cruda y darwiniana realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras añoraban que les saliera una cola retorcida, un pensamiento se les enroscó en sus mentes cochinas. Si lo que importa es tener la barriga llena, era mejor retroceder en el proceso evolutivo, renegar del &lt;em&gt;homo sapiens &lt;/em&gt;y sumirse en el letargo porcino para vivir feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115858871021322587?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115858871021322587/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115858871021322587&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115858871021322587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115858871021322587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/reencarnacin.html' title='Reencarnación'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115857687262744306</id><published>2006-09-18T06:52:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.655-04:00</updated><title type='text'>Vellocino de oro</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;uando al pintor LeonoeL le comisionaron unos desnudos “para un cliente que paga bien”, como le dijo el intermediario decorador, dejó por un momento su cara agria para darle paso a una sonrisa triunfal. Por fin podría darle algo a Juan Angel a quien le debía dos años de arriendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dispuesto a no perder esta comisión le pidió a María que lo contactara con la Escuela de Arte Nuevo Mundo donde ella trabajaba. Atenta a todas las solicitudes de su amado artista, le consiguió el teléfono de la secretaria encargada de contratar a las modelos para las clases del plantel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Podrías ayudarme a conseguir una chica de unos 25 años? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Esto no es una agencia de modelaje, ni un club de strip tease, es un college, –le contestó una voz de perro guardián. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Lo sé –dijo LeonoeL a punto de perder el control–. María, la vicepresidente me dijo que usted me ayudaría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ah, claro –dijo la voz con entonación servil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es para que venga a mi estudio. No se preocupe que yo ya soy un veterano. Lo hago porque necesito urgentemente cumplir con un pedido. Estoy dispuesto a pagar bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de anotar unas direcciones que la solícita secretaria le facilitó, al comprobar que era “el amigo” de la jefe, LeonoeL le agradeció su amabilidad retardada y se despidió con tono zalamero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días antes me había comentado que un sueño que empezó agradable, poco a poco se convirtió en una pesadilla. Una hermosa modelo se le presentaba todas las noches. Se le metía en sus sueños y le posaba en todas las formas empezando por las clásicas, siguiendo por las eróticas y terminando con las XXX. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Lo único que puedo captar es el vellocino de oro que tiene entre sus piernas –me confesó con desaliento, ojeroso, demacrado–. Es como si el sol se hubiera posesionado de su vello púbico parecido a los cabreros que “se asomaban por el tejido del traje de baño de la mujer del austriaco.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes apareció en el estudio una despampanante mujer. LeonoeL quedó mudo y sus canas se pusieron más blancas. La chica esperaba encontrarse con un joven pintor e hizo un gesto con los hombros que el pintor interpretó como de resignación. Era la modelo que siempre había buscado LeonoeL y por un momento creyó que su pesadilla regresaba al sueño agradable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Me llamo Néfele y soy hija de los dioses –le dijo la mujer sin mirarlo. Despectivamente le preguntó que dónde ponía la ropa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trabazón de la lengua le impidió a LeonoeL emitir sonido. Le señaló un sofá destartalado que se levantaba en medio del desorden de pinturas, bastidores, brochas, papeles, etc. La modelo empezó a desvestirse con un ritmo que le recordó a las chicas que iba a ver en el club de strip tease. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Hay alguien más en el estudio? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Nooo ... eeestooyy soooloo –dijo LeonoeL tratando de tomar aliento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez desnuda le preguntó cómo quería que posara, pero el pintor no sabía cómo colocarla. Mientras ella ensayaba varias poses LeonoeL recorría en círculo el estudio como animal en acecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Puedo fumar? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Síiiii... –contestó olvidando que nunca nadie lo había hecho en su estudio. Aborrecía el humo de cigarrillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica sacó un paquete y empezó a armar un cacho de marihuana. LeonoeL recordó que de joven el solo olor de la hierba le daba náuseas, pero se aguantó. La inmortal belleza de la modelo, con sus poderes sobrenaturales, le curaba cualquier fobia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin se acercó a su caballete y empezó a dibujar trazos de la modelo. Como un poseso hacía borradores y borradores. No quería perder ni un segundo. Colocaba el caballete en varios lugares y se daba a la rápida tarea de trazar la figura. Casi no miraba las enormes hojas ni los trazos, sólo tenía ojos para ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pasión del pintor por trazarla en todas las direcciones despertó la curiosidad de la modelo y por primera vez fijó sus ojos en el otoñal pintor. Se dio cuenta que estaba excitado y que su respiración era de alguien a punto de tener un orgasmo o un síncope. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que pasé por su estudio, los vecinos no me dieron razón de él. Aunque aseguran que posiblemente fueron sólo visiones, me comentaron que habían visto salir del estudio un carnero volador con un hombre y una mujer cabalgando sobre él. El brillo que emanaba los cegó y por eso no estaban seguros si era LeonoeL con la modelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Angel, que llegó a desahuciarlo, recogió todo ese reguero de bocetos, los organizó en tres grupos que consignó equitativamente en galerías especializadas en lo clásico, lo erótico y lo XXX.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115857687262744306?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115857687262744306/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115857687262744306&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115857687262744306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115857687262744306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/vellocino-de-oro.html' title='Vellocino de oro'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115850257554892192</id><published>2006-09-17T10:09:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.594-04:00</updated><title type='text'>Sherezado</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;uis Miranda me sugirió que leyera algunos cuentos de mi libro de “Cuentos de vida, muerte y resurrección” en la Librería Sésamo de Coral Gables con el fin de conseguir algunos pesos para no ser degollado por el sultán de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En su transformación ejecutiva luego de haberse cortado la cola, éste era uno de sus primeros pasos firmes con los que piensa lanzar al mundo de los bestsellers las obras de los que integramos la diáspora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     A las ocho de la noche ya el local estaba copado de muchos amigos que habían ido dispuestos a colaborar en el empeño. Comenzado el acto, se hizo presente una horda de personajes como salidos de Las mil y una noches. Ocuparon la mesa que Martha, disfrazada de concubina de harem, había servido con antojitos, uvas, nueces, vinos, y todas esas cosas que en los 50.000 emails que Luis había enviado aparecían con el sofisticado nombre de &lt;em&gt;hors d’oeuvres&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La lectura de los cuentos pretendía despertar el interés de la audiencia para que comprara el libro. Cuando pensaba que ya era hora de dar por terminada la sesión, precisamente en el momento que estaba en su clímax, un sonido de cimitarras hizo temblar los &lt;em&gt;hors d’oeuvres&lt;/em&gt;. Mientras se alisaban la barba, con miradas penetrantes los extraños personajes exigieron que siguiera con la lectura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Un vago presentimiento había tenido la noche anterior cuando desde el bote bicicleta en que me monto para hacer ejercicios vi una luna árabe flotando en el infinito azul pascaliano. Llegué a sentir que el espíritu de Sherezada me invadía y en el leve sonido que el viento producía sobre las aguas del lago alcancé a distinguir que me susurraba al oído su promesa de acompañarme la siguiente noche en la presentación de mi libro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Una semana antes también otra premonición había sentido el día que Fernando Piraquive, coordinador de la principal revista de cuentos en la red, me buscó en la Universidad de Yoayo donde dicto clases de literatura y me dio unas claves para "posicionar" (ese era su insistente verbo) mis cuentos en el mundo ciberespacial y de esa forma engordar el enjuto salario que se reflejada en mis carnes secas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Cuando me encontraba leyendo el cuento "Voces sin voz", un súbito estremecimiento se posesionó de mí y me quedé mudo. Era como si el hechizo de la sacerdotisa del amor rondara en la tertulia contradiciendo su radical promesa de no participar en ningún evento donde estuviera presente el Cacique de Bolombolo. Tuve que recurrir a la ayuda del cacique, quien con voz impostada y pose de actor copiada de Víctor Mallarino, siguió leyendo otros cuentos hasta que volví a recuperarla al aspirar el vapor de un brebaje que luego me hizo beber el antropólogo Miguel Ángel Bernal quien lo aprendió de los chamanes del Amazonas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Cuando el primer rayo de la madrugada se estrelló contra la ventana, los visitantes se miraron aterrados. En tropel salieron a la calle donde los esperaban sendas limusinas negras que montaron antes que la mañana los asaltara. En la calle los vimos alzar vuelo rumbo hacia el oriente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Al querer entrar de nuevo a la librería ésta se había cerrado. Alguien que posiblemente había quedado embrujado por el nocturno arábico se le ocurrió decir lo que por lógica cualquiera hubiera dicho: ¡Ábrete Sésamo! Esa frase fue la llave que nos permitió entrar a la librería. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Asombrados, con las mandíbulas desencajadas como las de bobo detrás de tapia pueblerina, la vimos convertida en la cueva de Alí Babá, llena de baratijas que simulaban joyas y objetos preciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Fiel a la nueva senda que se había trazado y dejando el asombro a un lado, Luis insinuó a los presentes que mi libro estaba a la venta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Ocupados en satisfacer su curiosidad frente a esa infinita parafernalia arabesca, ninguno le hizo caso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115850257554892192?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115850257554892192/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115850257554892192&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115850257554892192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115850257554892192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/sherezado.html' title='Sherezado'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115834419603963110</id><published>2006-09-15T14:10:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.532-04:00</updated><title type='text'>Pobre diablo</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;N&lt;/strong&gt;o dej&amp;oacute; que me casara con su hermana gemela. Era tres minutos mayor que ella. Lo supe porque en sus cumplea&amp;ntilde;os todos esperaban que ella soplara las velas tres minutos m&amp;aacute;s tarde que &amp;eacute;l.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cas&amp;oacute; con un hijo de papi que qued&amp;oacute; en la ruina. No supo mantener el imperio que hab&amp;iacute;a construido su padre a puro pulso el cual se derrumb&amp;oacute; como castillo de naipes en sus manos y las de su madre acostumbrada a gastar, gastar y gastar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los gemelos les pas&amp;oacute; lo mismo. Por eso cuando lo vi de nuevo alcanc&amp;eacute; a detectar, ya gastada por el tiempo, la sombra de los gestos y facciones de su hermana. El odio de clase me revolc&amp;oacute; las entra&amp;ntilde;as de nuevo pero termin&amp;eacute; por controlarlo para no matar el recuerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era pobre me miraba de arriba abajo y en su mirada el desd&amp;eacute;n hac&amp;iacute;a renacer en m&amp;iacute; unas ganas tremendas de reventarlo a golpe limpio. Un d&amp;iacute;a no soport&amp;eacute; el comentario de &lt;em&gt;pobre diablo&lt;/em&gt; y lo enfrent&amp;eacute;. Yo fui el que sal&amp;iacute; reventado con golpes sucios que me propin&amp;oacute; con unas ganas tan tremendas que s&amp;oacute;lo se las calm&amp;oacute; la hermana con lloros y berrinches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi venganza empez&amp;oacute; ese d&amp;iacute;a. Me hice el prop&amp;oacute;sito de conseguir dinero a como diera lugar aun a costa de mi honestidad que hasta ese momento se manten&amp;iacute;a inc&amp;oacute;lume como rezagos de las ense&amp;ntilde;anzas de mi madre soltera quien se mat&amp;oacute; lavando ropa para que pudiera ir a la universidad. All&amp;iacute; la conoc&amp;iacute;. A estas alturas de la vida no s&amp;eacute; si me quer&amp;iacute;a o le gustaba estar conmigo porque adem&amp;aacute;s de divertirla le hac&amp;iacute;a las tareas y la preparaba para las duras pruebas de la universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos compa&amp;ntilde;eros de clase que le hac&amp;iacute;an trabajos a la guerrilla me ense&amp;ntilde;aron el negocio. Fue como hacer un pacto con Luzbel. Acostumbrado a llevar una vida de sobreviviente de la gran urbe no me cost&amp;oacute; trabajo ahorrar todo el producto de los plagios (secuestros) y las vacunas (impuestos). Mis gastos siguieron siendo los mismos, de pobre diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recog&amp;iacute; una suma considerable me convert&amp;iacute; en agiotista. Mis antiguos compa&amp;ntilde;eros de lucha los convert&amp;iacute; en sicarios. Todos pagaban a tiempo. Pronto me di cuenta que el mejor dinero es el que se invierte en satisfacer los gustos de los hijos de papi pues entre mis clientes hab&amp;iacute;a muchos que me solicitaban prestado dinero para comprar cocaina. Ellos mismos me pusieron en contacto con los capos de la droga.  Los capos vieron en m&amp;iacute; a alguien en quien podr&amp;iacute;an confiar. Aunque nos identificaba nuestro origen humilde, no era como ellos. Graduado con honores en la mejor universidad a donde hab&amp;iacute;a entrado con una beca, no s&amp;oacute;lo manejaba un verbo poderoso,  sino que hab&amp;iacute;a adquirido el garbo y la distinci&amp;oacute;n de aquellos a quienes una miraba les basta para que sus lacayos hagan el trabajo sucio sin manchar en lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo la pulcritud del amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre aunque desgastada por el trabajo no quiso recibir un peso del "dinero maldito", como le dec&amp;iacute;a, al enterarse de mi riqueza mal habida. Tampoco abandon&amp;oacute; el rancho que se ca&amp;iacute;a como ella. Vecinos que subrepticiamente ayudaba la ayudaron hasta que muri&amp;oacute; arrepentida de haberme dado a luz. Ese d&amp;iacute;a abandon&amp;eacute; el lucrativo negocio que florec&amp;iacute;a bajo el amparo de la ley y de los que la combat&amp;iacute;an. Compr&amp;eacute; las portadas de los principales medios de comunicaci&amp;oacute;n que regaron como p&amp;oacute;lvora la noticia de mi muerte. Me cambi&amp;eacute; de cara, nacionalidad y con otro nombre regres&amp;eacute; a buscar a la mujer que hab&amp;iacute;a amado con todas las fuerzas de mi coraz&amp;oacute;n para paliar mi soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontr&amp;eacute; a ese &lt;em&gt;pobre diablo&lt;/em&gt; que no me reconoci&amp;oacute;. Sumido en el delirio de la droga no supo darme raz&amp;oacute;n de su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A quienes pagu&amp;eacute; enormes sumas para que dieran con su paradero me daban versiones encontradas. Que la hab&amp;iacute;an secuestrado y no tuvieron para pagar por su rescate; que se la llevaron traficantes de blancas que suplen los prost&amp;iacute;bulos del emergente mercado oriental; que se muri&amp;oacute; de pena al enfrentar la miseria de los &lt;a href="/2006/08/desamparado.html" target="new"&gt;desamparados.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandon&amp;eacute; su b&amp;uacute;squeda para vivir con su recuerdo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115834419603963110?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115834419603963110/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115834419603963110&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115834419603963110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115834419603963110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/pobre-diablo.html' title='Pobre diablo'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115833097173244569</id><published>2006-09-15T10:26:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.466-04:00</updated><title type='text'>Divina terquedad</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;uando Dios se dispuso a crear el universo otros dioses abúlicos voluminosamente empachados de gloria le dijeron, mientras acomodaban su panza, que se olvidara de eso porque bastaba y sobraba con el verbo guardado celosamente en el secreto diccionario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios recordó que esas palabras eran las que habían retrasado su proyecto largamente contemplado en sus instantes eternos de ocio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo oídos sordos a esas necedades y se llenó de aire. Al lanzarlo al infinito, gritó al caos tenebroso ¡Hágase la luz! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de las tinieblas un insignificante destello se alcanzó a vislumbrar. Los dioses mayores ni siquiera lo percibieron porque hacían caso omiso a las travesuras de ese niño dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz le permitió verse reflejado en las aguas. Como Narciso, se enamoró de sí mismo y tomando arcilla roja de las orillas del sagrado r&amp;iacute;o de la vida hizo una copia fiel de ese reflejo. El ser creado lo miraba triste sin poder hablar. Entonces cometió el peor de los errores: a esa embri&amp;oacute;nica criatura le entregó el verbo sagrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ese golem lo ha suplantado. Armado de palabras que contamina con el uso y el abuso, pregona a los cuatro vientos que es el dios de la creaci&amp;oacute;n y se da a la tarea de volver todo cenizas, talvez con la oculta esperanza de convertirse en lo que es: polvo desecrado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115833097173244569?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115833097173244569/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115833097173244569&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115833097173244569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115833097173244569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/divina-terquedad.html' title='Divina terquedad'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115823561657629974</id><published>2006-09-14T08:05:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.401-04:00</updated><title type='text'>Angeles de Eslovaquia</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche mientras dormía un ángel de Eslovaquia cayó del cielo. Creí que despertaba para seguir soñando que una rubia de ojos azules se metía en mi sueño. Tuve que pellizcarme para comprobar que no era uno de mis &lt;a href="/2006/08/escape-onrico.html" target="new"&gt;escapes oníricos.&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un suave beso me despertó y creí recuperar el paraíso perdido. El hermoso ángel me susurraba una frase melodiosa en un idioma extraño para mí. Eran tan celestiales sus palabras que las grabé en mi corazón: &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;              &lt;em&gt; Ja prichadzam z neba pocítit - tvoj zivot &lt;/em&gt;(He venido a llenar el vacío de tu vida). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El aroma de flores frescas asaltó mi olfato de perro. Con mis labios recorrí el pétalo de su piel y bebí el rocío de su mañana. Sus vellos erizados parecían espigas de trigo listos para la vendimia. En la fuente de su vida me detuve a beber la Vía Láctea hasta que sus gemidos la hicieron convulsionar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Las flores en primavera son para admirarlas, olfatearlas, saborearlas y acariciarlas, no para estropearlas. Aunque el animal despierto quería imponer sus instintos, interpuse mi condición de asceta y me quedé contemplándola mientras Annette tiernamente entraba en los laberintos del sueño con una sonrisa angelical. Mi ensoñación al verla tan radiante me hizo meterme en su sueño para descubrir que estaba en Bratislava, compartiendo con su amiga Lianna la experiencia que acababa de vivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Teniendo como testigo el río Danubio y un barranco que conectaba con los Cárpatos, me volví brisa para repetir el recorrido por las hermosas tierras de Lianna junto con Annete hasta que sus gemidos se confundieron con el azul que se metió en el río y el viento que venía de las montañas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ya L. C. Vila me había dicho que el amor perfecto es el triangular. Según la teorética de Vila el hombre no tiene la capacidad para satisfacer a las mujeres. La experiencia con Annette y Lianna lo confirmaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El sutil aleteo de una mariposa y el olor a frutas frescas me despertó para encontrarme frente a Annette, recién bañada con dulces fragancias que se sienten a las orillas del Váh, del Orava, del Hornád, del Slaná y del Danubio y quien febrilmente tecleaba en la computadora. Suavemente acaricié el oro de su cabellera mientras trataba de descifrar lo que escribía en la pantalla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En eslovaco estaba chateando desde Tallahassee con su amiga Lianna que se encontraba en Bratislava y quien le pedía que ella también quería inmortalizar su primavera en las letras de ese otoñal escritor que andaba de gira por las universidades del norte de la Florida promoviendo su último libro de "Cuentos de vida, muerte y resurrección".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115823561657629974?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115823561657629974/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115823561657629974&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115823561657629974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115823561657629974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/angeles-de-eslovaquia.html' title='Angeles de Eslovaquia'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115815097531044269</id><published>2006-09-13T08:21:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.321-04:00</updated><title type='text'>Nace una estrella</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;a noche que murió mi madre le prometí una serenata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amante de la música de cuerdas aguantó su último suspiro para cerciorarse que lo que oía era verdad. No quería llevarse la frustración que tuvo el día de las madres cuando pensó que su querido cejudo había atravesado el Atlántico para ir a cantarle sus canciones preferidas que cantaron unos amigos que le llevaron serenata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarrado a sus manos que iban perdiendo fuerza, no alcancé a decirle que lo haría cuando escampara porque estiró la pata antes de confirmar la fecha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Posiblemente la plegaria del espíritu de su madre conmovió a San Pedro, –dijo una amiga que se encontraba entre la multitud de familiares y amigos que acudieron a darle el último adiós. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habían servido las rogativas ni los sacrificios. Ese verano había sido largo y tendido. Lo demostraban las lajas de las piedras reventadas por el calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al expirar se abrieron las compuertas del cielo y llovió a cántaros sábado, domingo y lunes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun bajo la lluvia torrencial todo el pueblo se dio mañas para ir a la Funeraria Gutiérrez, no tanto por velar a mi madre, sino por cerciorarse de las palpitaciones de un Cristo que había pintado mi hermano emulando al de Velásquez y que habían colocado en medio de la capilla de velación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tercer día escampó. El verde se apoderó del paisaje y la tierra lanzó a los cuatro vientos un aroma de gratitud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del martes, el cielo del Carmen de Apicalá, donde nació mi madre, abrió una ventana triangular. Era el único espacio libre dejado por las estrellas que colgaban como racimos. Esa ventana dejaba ver la nebulosa del águila que en ese momento el telescopio Hubbles tenía en la mira como pude comprobar después por la Internet. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar de cantar la canción que tanto le gustaba... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mama vieja, yo te canto desde aquí, &lt;br /&gt;esta zamba, que una vez te prometí... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... de la esquina superior de la ventana se desprendió una luz que viajó en cámara lenta hasta el centro de la pirámide donde explotó con una ternura que me erizó los vellos, hizo desmayar a mi hermana e inundar de una emoción incontrolable a mi cuñada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano menor, quien coincidencialmente había llegado allí guitarra en mano, no pudo verla por estar pendiente de que se hijo no se fuera por el abismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es un milagro –dijo mi cuñada cuando pudo destrabar la lengua. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana despertó del desmayo con una cara plena, iluminada de felicidad, como si hubiera rozado el paraíso. La huella de angustia y dolor que se había marcado en los ocho meses desde que supo del cáncer implacable que azotó a mi madre, se borró de su semblante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ella ahora sí descansa para siempre –nos dijo para aclarar nuestro extrañamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa hermosa luz azul que vi multiplicarse en un caleidoscopio de colores se coló en mis sueños. Intrigado me puse a investigar y descubrí que mi madre agradeció la serenata que le había prometido el día de su muerte naciendo en una estrella. Como un milagro, este maravilloso fenómeno lo captó el telescopio Hubble por primera vez en la historia de la humanidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115815097531044269?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115815097531044269/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115815097531044269&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115815097531044269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115815097531044269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/nace-una-estrella.html' title='Nace una estrella'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115806184539360124</id><published>2006-09-12T07:44:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.251-04:00</updated><title type='text'>Efecto mariposa</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/caos.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/caos.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Educado dentro de esa rígida concepción cristiana, Orlando Sánchez no se atrevía a saltar barreras ni cuestionar el universo que veía como un enorme reloj suizo. El orden era su faro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Una noche que fue a quedarse donde los Miranda se estrelló con el caos. Un seguidor de Ilya Prigogine lo mantuvo a raya con el cuento de las "estructuras de no equilibrio" y del "efecto mariposa". La cháchara caótica la alimentaba con marihuana, hongos, peyote, yagé, güisqui, vodka y aguardiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Seguidor de simetrías, determinismos e inmutabilidades, Orlando había apoyado sus creencias en Newton y Leibniz en vista que los cimientos de su fe flaqueaban un poco. Estaba convencido como Newton que Dios no jugaba a los dados y como Leibniz de la armonía de lo creado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Caer de sopapo en las garras de L. C. Vila fue toda una revelación superior a las que tenía en los grupos de oración a que pertenecía donde lograban rozar el paraíso cuando los espíritus se caldeaban con los cantos y alabanzas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El orden de Orlando no se reflejaba en su presencia personal como el caos tampoco en L. C. El uno comía lo que le pusieran al frente sin miramientos, mientras que el otro se cuidaba de las carnes y las grasas. Las yerbas abundaban en sus recetas. Las comidas preparadas por L. C. eran una delicia para el paladar. Estaba convencido que hombre que no sabía cocinar no sabía hacer el amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   –Creo que el amor completo es el que se asemeja a la divina trinidad que ustedes los cristianos pregonan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Orlando paró sus orejas de Bimbo. Por fin L. C. decía algo que se entroncaba en sus creencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   –Tienes razón –repostaba Orlando–. Ahí desemboca toda la fuente de nuestra creencia: en la Santísima Trinidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La ironía de la sonrisa de L. C. ponía en acecho a Orlando. Su mofletuda cara se llenaba de sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  –Un hombre con dos mujeres forman la trinidad perfecta, –dijo L. C. revelando el por qué de su sonrisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  –Eso es degradante –contestó Orlando haciendo resonar la ‘r’ para enfatizar su palabra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    –Un hombre no está en capacidad de saciar la pasión de una mujer –concluy&amp;oacute; L. C. de un tajo como el que le daba a las verduras que preparaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    L. C. vive con dos mujeres y los tres se aman. Orlando es monógamo y, según sus aferrados criterios, el amor es una costumbre que solo la muerte puede acabar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Orlando imaginó con envidia que no podía igualar los encantos de L. C. que saltaban a la vista. La pasión que ponía a sus palabras hacía tambalear los prejuicios de Orlando quien emulaba con su voz arrastrada el peso de su barriga y su papada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La tercera mujer entró por casualidad en la vida de pareja de L. C. con su novia. Luego de hacer el amor notaba que su compañera quedaba en espera de más aunque disfrutaba del sexo. Una vez, después de hacerlo, su novia le confesó su fantasía erótica: dejarse amar de una mujer. A L. C. le pareció que esta idea era perfecta y se dieron a la caza hasta que encontraron un corazón gemelo en una de las correrías por las galerías de Coral Gables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los dos quedaron prendados de una mujer alta, cuerpo trabajado, cabellos negros, ojos negros y profundos, cejas espesas, sonrisa ancha, boca sensual y en los treinta; atributos compartidos por ellos como si de una hermana se tratara. Una mirada triangular selló el pacto y esa noche L. C. constató que su novia lograba la plenitud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Orlando escuchaba boquiabierto cómo L. C. ponía sobre el tapete intimidades de su vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A pesar de desnudar su alma, L. C. no logró desnudar la de Orlando y supuso que no lo hacía porque comprendía que en su vida todo había sido arreglado, corregido y aceptado con férula. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Posiblemente de niño su espíritu rebelde fue domesticado. Orlando guardó para sí los recuerdos. En casa, la severidad de su padre no aceptaba descarríos y develarlos era un agravio a su venerada memoria. El recuerdo lo golpeó de nuevo al sentir la punzada cuando era puesto en el rincón de la sala arrodillado y con ladrillos levantados en cada mano hasta que no podía con ellos y sus brazos se entumecían de cansancio. Era el castigo mínimo a mínimas travesuras. Las mayores le producían escalofríos con sólo evocarlas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En la escuela también conoció todos los rincones de los salones de clase. Allí era puesto por no atender, por mirar por la ventana, por pintar o escribir lo que no era. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por eso Orlando a pesar de su formalidad y precisión, empezó a mirar con otros ojos a L. C. Pensaba que al igual que él, había sido un espíritu libre con la diferencia que a L. C. no le habían puesto freno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El humo sutil de marihuana que entraba a bocanadas a la casa, aunque L. C. se la fumara afuera, Orlando se lo imaginaba como el aleteo de la mariposa de Pekín que desencadenaba huracanes en California. Ese efecto mariposa se metía por los intersticios de la muralla china construida con tesón por sus ancestros y que Orlando con su estrabismo veía derrumbarse fractalmente para entrar en el reino de la incertidumbre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115806184539360124?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115806184539360124/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115806184539360124&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115806184539360124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115806184539360124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/efecto-mariposa.html' title='Efecto mariposa'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115797792852953611</id><published>2006-09-11T08:29:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.184-04:00</updated><title type='text'>Omnipresencia</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Estás aquí, allá o acullá? –me preguntan al mismo tiempo Héctor, Juán Pablo y Freda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Esa pregunta me produce pánico al constatar que mis carnes acostumbradas a compartir un tiempo y un espacio señalados están ahora en tres partes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El vértigo que siento al subvertir la medida del espacio es un absurdo para un simple mortal como yo, que al hacerlo se enmanguala con la ubicuidad de los dioses. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El ayer, el hoy y el mañana, no me producen temor porque ya los he develado descubriendo sus secretos. Por esa razón había aceptado tiempo atrás participar en las lecturas que realizan los escritores de la diáspora en las librerías de Barnes and Nobles de Coral Gables, Kendall y Plantation, en el Estado del Sol. En ese momento no me di cuenta que comprometía mi presencia con un futuro ubicuo que ahora me tiene tripartido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por eso si me preguntas de nuevo dónde estoy te puedo asegurar que ahora mismo te presento a ti Héctor Vallés, aquí en Coral Gables; a ti Juan Pablo Salas, aquí en Kendall, y a ti Freda Mosquera, aquí en Plantation. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Esta relación lineal de un hecho simultáneo me impide adentrarme en los vericuetos de la obra de cada uno de ustedes estimados compañeros. Creerán que he cometido una injusticia al dejar a la escritora de último en esta relación. Para evitar cismas en el seno de la diáspora quiero aclarar que este orden obedece más al orden temporal en que ustedes me solicitaron que los presentara, y no a supuestas manipulaciones que se entroncan más con el manoseado tema de congresos académicos cegados con géneros e identidades reivindicadoras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Por otro lado, no quiero estropear la lectura de tu libro Héctor que has llamado "Memorias del sanatorio" con disquisiciones sobre el mundo de la sinrazón razonada; ni del tuyo Juan Pablo, esas "Crónicas del último colombiano" desplazado de su amado espacio telúrico; mucho menos tus "Cuentos de seda y de sangre", Freda, donde el erotismo se derrama a borbotones. Prefiero que los compren y los disfruten, porque están hechos para entretener y no para cambiar el mundo que de por sí cambia vertiginosamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Como el papel aguanta todo, en el &lt;em&gt;Nuevo Herald &lt;/em&gt;aparecía mi nombre como presentador de ustedes tres a la misma hora en diferente lugar. Casi nadie se dio cuenta de ese entrecruce obnubilados por la amnesia del presentismo devorador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Tu llamada Freda, para avisarme que me habías dado el honor de presentarte aquí esta noche y de que ibas a leer el anuncio en el programa Monitor de Caracol Radio, me alertó del entrecruce y me llenó de angustia cuando me dijiste que no te fuera a quedar mal con ese tono sensual de seda que emula a tus cuentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   –"Acuérdate que serás el último colombiano al que recurra si me dejas plantado", me dijiste tú Juan Pablo, con un dejo de cordial amenaza que me hizo imaginar la recibida por el protagonista de tu obra en una llamada que entró por la otra línea mientras hablaba con Freda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En el momento que hablábamos &lt;em&gt;three way &lt;/em&gt;entró Héctor a apersonarse que cumpliría el compromiso de presentarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   A los tres les di el sí como novio que no sabe para dónde coger cuando está  emboscado frente al altar al lado de una novia en cuyo vientre hace dos meses crece su semilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Afortunadamente un alma gemela con la mía, que logra trasladarse a dimensiones desconocidas, me prestó un cassette que conduce a la omnipresencia si uno se relaja a profundidad y se auto–hipnotiza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Aunque el espíritu es el que logra fraccionarse para viajar a donde uno quiera y azuzado por el compromiso contraído, me di a la tarea de lograr lo mismo con el cuerpo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   En la época de mi padre no se necesitaban leguleyos. De él aprendí que palabra dada, palabra sagrada, la cual no debe profanarse aunque para ello haya que romperse en pedazos con tal de cumplirla al pie de la letra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115797792852953611?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115797792852953611/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115797792852953611&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115797792852953611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115797792852953611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/omnipresencia.html' title='Omnipresencia'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115791069092322573</id><published>2006-09-10T13:50:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.123-04:00</updated><title type='text'>Círculo hermenéutico</title><content type='html'>Por Jos&amp;amp;eacute O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;strong&gt;B&lt;/strong&gt;uenas noches. Me llamo José Alvarez y me han pedido que tome la palabra en nombre de una académica que a última hora dimitió. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Para emular su ponencia he recurrido a la hermenéutica arquetípica, la ciencia que me permitirá adentrarme como Hermes en los laberintos crípticos de los mensajes abiertos y velados de estos escritores de la diáspora. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Retomo para ello los planteamientos de Martin Heidegger quien logró penetrar a través de una filosofía de entendimiento humano el círculo hermenéutico propuesto por Federico Schleiermacher. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Deconstruir esos mensajes de los cuentos que esta noche van a leer es una tarea que Derrida haría de dos formas: la primera, denunciando el discurso central; la segunda, exponiendo los límites conceptuales metafísicos para que no quede por fuera ni el significante, ni el significado, ni la significación. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Este criticismo genético fenomenológico de buscar la historia detrás del cuento es la herramienta que me permite como académico auscultar el pulso de la poética expresiva semiótica cuya recepción estética está presente en autores de calibre como los que esta noche nos honran con su presencia." &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Las caras de todos los que habían ido a participar en la tertulia literaria organizada por el consulado de Colombia en Coral Gables, estaban marcadas por un interrogante como preguntándose a qué horas habían caído en esa emboscada, o qué diablos hacía el petulante conferencista con esa jerga filosófico literaria que no tenía ni pies ni cabeza. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Sentados en la mesa de honor, los escritores también se miraban atónitos poniendo en duda que sus cuentos ameritaran disquisiciones de esa índole. Los habían escrito solo para divertir y no para devanarse los sesos. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;La mayoría de los asistentes a la tertulia eran mujeres que habían dejado a sus esposos en casa disfrutando del partido de fútbol que se jugaba a la misma hora de la tertulia entre las selecciones de Colombia y Chile. Los equipos participaban en una Copa que por fin le traería paz al convulsionado país suramericano. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Sin embargo, a pesar de haberle puesto cabeza a la decisión de asistir al consulado a cultivar el intelecto, las palabras emitidas por el conferencista pasaban de largo. "Más fructífero hubiera sido quedarnos viendo el partido en estos momentos cruciales para la patria", pensaban dándole la razón por primera vez a sus maridos. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;–¿Por qué es que si ese carajo está hablando en español no le entiendo ni jota? –le dijo soto voce una puertorriqueña a una distinguida canosa que ya empezaba a dar muestras de impaciencia rascándose la cabeza como se la rascan los que tienen una preocupación de peso mayor. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Un murmullo como de panal de abejas empezó a cundir en el Salón Santander del consulado e hizo que el conferencista levantara la cabeza para encontrarse con otras estupefactas. Las mefistofélicas cejas alimentadas de una penetrante mirada cortaron de tajo el murmullo. Posiblemente para no romper el silencio sepulcral que se posó sobre el salón, sin decirlo con palabras les dijo con señas que qué pasaba. La distinguida canosa levantó tímidamente la mano y pausadamente como midiendo las palabras demostrando su fina intención de ocultar su ignorancia dijo: &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;–Lo único que he entendido es que usted se llama José Alvarez. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;El consulado se vino al piso de la estruendosa carcajada que todos soltaron al tiempo y de los aplausos a rabiar que arrancó esa interrupción tan oportuna. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;–Oh... lo siento, –dijo el conferencista que recibió la carcajada como una violenta cachetada a su hermenéutica postura. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Trastabillando de nervios se dirigió a la mesa donde había dejado una carpeta. Al regresar al podio pidió excusas inclinando seguidamente la testa como anfitrión japonés. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;–Esas eran las notas de una ponencia que voy a dar en la Universidad de Yoayo sobre otra diáspora de las muchas que abundan en estos días –dijo tratando de recuperar la compostura de aquellos que se dan cuenta que han estado orinando fuera del tiesto. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;La rigidez que había empezado a imponer las galimatías que desde la torre de cristal del podio dirigía el conferencista se rompió en pedazos y creó un ambiente de verdadera tertulia que los escritores Rafael Vega, Marta Daza, Juan Pablo Salas, Jaime Cabrera y Luis Miranda se encargaron de hacer amena. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Solo una escritora, con pose de intelectual consumada y cuya crítica literaria aparece en las mejores revistas del género pidió primero y luego exigió al conferencista que le diera una copia de esa "circunspecta ponencia" como lo recalcó con ínfulas de pavo real frente a un grupo de tertulianos que degustaban un vino de esos que hacen reventar la cabeza al otro día de ingeridos.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Los del corrillo se abrieron como onda en lago al recibir una pedrada y los dejaron solos para que disfrutaran de la conversación de altura que se da en los círculos hermenéuticos. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Acostumbrada a la jerigonza que manejaba en sus ensayos literarios que publicaba en revistas de alto vuelo, le reprochó al conferencista el que hubiera interrumpido la ponencia que ella, docta en literaturas, entendía a cabalidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115791069092322573?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115791069092322573/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115791069092322573&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115791069092322573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115791069092322573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/crculo-hermenutico.html' title='Círculo hermenéutico'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115782195169337323</id><published>2006-09-09T13:08:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.065-04:00</updated><title type='text'>Mimo fugitivo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/mimo.0.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/mimo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l mimo se salió del cuadro y se fue a pasear a la Calle Ocho. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;Había logrado que Gastón le diera un espacio en una ventanilla de la "Galería Gastón" donde riegan los cuadro por el suelo. No es raro tropezarse con un Botero (100 mil dólares), un Obregón (150 mil dólares) o un Olimpo (250 mil dólares). Los cuadros de Gastón son los que guindan de las paredes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–"Ni que los precios de esos maestros estén por el piso", pensé al sospechar que tenía la intención de demostrar con ello que su obra tenía más altura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es que los precios de esos maestros los tengo por el piso, –se atrevió a decir al ver que no dejaba de observar una y otra vez los trazos firmes de Obregón, el manejo de las atmósferas de Botero y la abstracción levitacional de Olimpo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un olor de animal muerto me sacó de mis elucubraciones. Alcanzaba a vislumbrar un áurea azulosa que brotaban de las axilas de un mimo. Su traje remendado mostraba la pobreza absoluta que se cierne sobre los desamparados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise abordarlo pero la muralla del olor era infranqueable. LeonnoeL, el pintor con quien me encontraba haciendo el recorrido por las galerías de la Calle Ocho ya me había hablado del mimo. Se le había metido en la cabeza que ese mimo le había señalado el camino unidireccional que exige el mercado del arte a los artistas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ese mimo es mi eureka –me dijo el entusiasmado pintor mientras con señas le preguntaba al mimo su número de teléfono que éste dibujaba en el aire. LeonnoeL entiende de pinceladas firmes y concretas en el lienzo y no de pinturas en el aire. LeonnoeL seguía sin entender y lo acosaba para que dejara de hacer muecas y que hablara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente el mimo sintió que esa presión tenía que ver con deudas contraídas y en un descuido se nos escapó. Mi olfato de perro me sirvió para seguir la huella azul que se iba haciendo tenue mientras se alejaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las aceras llenas de cachivaches se entremezclaba. La expresión aterradora de su rostro demostraba que quería escapar de nuestro acecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una esquina lo perdimos. Hasta el tenue azul se hizo invisible porque el olor se desvaneció del todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Posiblemente hemos seguido un fantasma o una ánima en pena que no quiere que la martiricemos más, –le dije a LeonnoeL. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo dábamos por perdido un comentario al azar nos hizo mirarnos a los ojos con sorpresa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Tremendo susto me ha pegado ese mimo, –dijo una señora que parecía un Botero que movía su escultural figura por la Calle Ocho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cortésmente nos acercamos a ella. Aunque comprobamos que era un Botero, no le dimos mucha importancia a ese hecho. Lo que nos interesaba de ella era el comentario que había lanzado apoyando sus voluminosas manos en el pecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Dónde fue que viste al mimo? –le preguntó LeonnoeL. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Debo estar alucinando –dijo mientras su regordete dedo señalaba una galería y su mofletudo rostro perdía color y compostura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué pasó? –volvió a insistir el pintor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Me pareció que un mimo se metía en un cuadro –dijo la gorda apretando sus labios como si fuera a dar un beso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Son locuras de esta vieja –nos dijo un señor de aspecto distinguido que la acompañaba. Su porte me trajo a la memoria uno de los personajes de la familia presidencial del cuadro expuesto en la galer&amp;iacute;a. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cámara lenta levanté mi quijada y empecé a dirigir mi olfato hacia la dirección señalada por la Botero. El olor poco a poco se abrió camino hasta llegar a mis narices. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminando lentamente, como si llevara una valiosa vajilla haciendo equilibrio en mi cabeza y con mi nariz apuntando a la galería, nos fuimos a ver al mimo que se nos había fugado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115782195169337323?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115782195169337323/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115782195169337323&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115782195169337323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115782195169337323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/mimo-fugitivo.html' title='Mimo fugitivo'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115771928498593595</id><published>2006-09-08T08:34:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:23.008-04:00</updated><title type='text'>Huracán de pasión</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;onmigo tienes amor todos los días –dijo María mientras devoraba al pintor Olimpo con toda la fuerza de su pasión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    –Es lo que menos espero –contestó éste tratando de ocultar los escalofríos que le producían el ser objeto del deseo mariano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    María sacia su inextinguible apetito con pintores, músicos, poetas y narradores. El ejercicio del amor la mantiene en forma y sus 40 abriles han conservado una primavera que apenas empieza a hacer mella en su cuerpo escultural. Ha sido la musa de más de mil artistas que han caído bajos sus encantos y dimitido temprano ante la avalancha de su amor desenfrenado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Le gustan los colores primarios que hacen resaltar su piel de alabastro que adquiere un halo mágico cuando está desnuda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En el acostumbrado paseo por las populares galerías de la Calle Ocho en la "sabuesera"de Miami, la encontramos como antes lo habíamos hecho con el descendiente de Miranda y el cilicio de su esposa, pareja irreconciliable que no se pierde una corrida de catres en cuanto a eventos artísticos se refiere. Como en esto me identifico con los Miranda, invité a Olimpo a hacer lo mismo. Acababa de llegar de Colombia huyendo de la caravana de la muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos sentamos en la avenida 16 a mirar a un bailarín que lo hace con cuatro mujeres que compiten en belleza y quienes esperan calladas su turno para mover espectacularmente hombros y caderas con el hombre. No falta un borracho que les toque las nalgas o una lesbiana drogada que les bese la boca. No se percatan que son maniquíes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El maestro Miranda no s&amp;oacute;lo alisa con sus manos la cola de caballo de su mustia cabellera sino que sus inquietas manos les gusta recorrer el cabello de las chicas que se acercan a beber de su sapiencia. En ausencia de las chiquillas, de las que acostumbra a rodearse para mantener en vivo la virilidad, acariciaba con ternura a María quien se prende como chispa en &amp;eacute;poca estival. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El bailarín desarmó su tinglado disgustado con la drogada que no cesaba de besar a las despampanantes maniquíes dando paso a que los meseros empezaran a hacer lo mismo con las mesas desarmables. Al quedarnos sin mesa y sin mesero que nos atendiera, optamos por montarnos en la chiva de Hernando Díaz que se detuvo un momento y que acarreaba a varios colombianos que escandalosamente cantaban "La gota fría". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por el rabillo de mi ojo vi a Mar&amp;iacute;a tasajear a Olimpo mientras coreaba "O me lleva él, o me lo llevo yo", cambiando un poco la patibularia frase de sentencia de muerte de la canción. Su abierta declaración de amor denunciaba sus ganas exacerbadas por el artista reci&amp;eacute;n aterrizado en la ciudad del sol. Las llamas del deseo la transforman, la alborotan y la hacen exudar un olor de hembra en celo que mi olfato de perro detectó al momento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Olimpo se hacía el loco y evitaba los rayos que le lanzaba María. En su rostro se notaba cierto disgusto acompañado de curiosidad. La chiva nos dejó en un bar-teatro frente al estacionamiento donde María había dejado su Lexus último modelo. Como todo estaba cerrado decidimos regresar a casa y ella gustosamente se ofreció a llevar al pintor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Al despedirnos alcancé a notar que Olimpo, en el SOS que nos lanzó en su mirada, trataba de decirnos que lo libráramos del huracán de pasión que se le venía encima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115771928498593595?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115771928498593595/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115771928498593595&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115771928498593595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115771928498593595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/huracn-de-pasin.html' title='Huracán de pasión'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115765352474730819</id><published>2006-09-07T14:21:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.947-04:00</updated><title type='text'>Hermanastra</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;os libros que leía a escondidas mi hermanastra, yo los leía como ella debajo de la cama. Varias veces mi padre la cogió &lt;em&gt;in fraganti &lt;/em&gt;y varias veces se los quemó. Uno de ellos se lo llevó al cura quien en la misa dominical lo exhibió a los feligreses. Luego buscó al azar, según el cura, una página para mostrar las herejías que allí se consignaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Dios está muerto –leyó el cura mientras todos se persignaban. Dicho por el cura, esas palabras resonaron con tal eco que hirieron los oídos de esos feligreses cegados por la fe. Delante de ellos lo quemó mientras maldecía al autor de quien dijo que en esos momentos estaba quemándose peor que el libro porque no se extinguía sino que en carne viva recibía el tormento por los siglos de los siglos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amen –contestaron automáticamente los feligreses. En mi cabeza pequeña no cabía el hecho de que el cura supiera esas cosas. Lo pregonaba con tal convicción que llegué a imaginar que posiblemente él visitaba esos horripilantes lugares para luego darse el lujo de describirlos con pelos y señales en sus feroces sermones que nos hacían sentir las llamas quemándonos las piernas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La quema de los libros atizaba mi curiosidad, por eso buscaba el descuido de mi hermanastra para sustraerle el libro de turno del escondrijo donde ella los colocaba. Se los prestaba un librero ateo aborrecido por la curia que vivió en el pueblo hasta que se dieron mañas y con turbas alebrestadas por los curas lo sacaron a pedradas como si de un leproso se tratara. De puntillas me levantaba a altas horas de la noche cuando no se oían sino los ruidos de los grillos y las ranas. Con la luz de una linterna recorría las páginas obscenas de ciertos libros o los pensamientos recónditos de libros de filosofía que no entendía pero que me dejaban la cabeza hecha trizas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuál es ese libro que habla de la muerte de Dios? –le pregunté intrigado a mi hermanastra. Asustada miró a la redonda sorprendida de que a mi edad saliera con esas preguntas. Una vez segura que nadie nos acechaba me dijo que era de un alemán que se había vuelto loco. Posiblemente quería meterme miedo como lo hacía el cura en la misa dominical no tanto por el infierno del m&amp;aacute;s all&amp;aacute; sino el que ella sufr&amp;iacute;a en el m&amp;aacute;s ac&amp;aacute;.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mi hermanastra llegó a mi casa luego que la expulsaron del internado. No era la primera vez que lo hacían las monjas quienes se persignaban ante ella porque la consideraban una perdida. La habían recogido y educado desde muy niña cuando se quedó huérfana de madre porque les pareció un ángel. Desde niña la acompañó una rebeldía que las hacía temer que se perdiera de joven en el mundo lupanar. Hubieran preferido que la perdición hubiera nacido entre sus piernas y no en esa cabecita tan bella por fuera pero por dentro llena de cucarachas. Les echaba por el piso todas las creencias en las que ellas fundamentaban la fe. Sus argumentos eran tan convincentes que sembraba la duda hasta en los espíritus más firmes como cuando les reveló el incesto del paraíso terrenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ella le pasaba lo mismo que a mí. No hallaba la hora de escaparse de casa para irse a meter con el ateo quien la recibía como si recibiera una visita celestial. Temeroso de las llamas del infierno me daba miedo pasar por esa calle aunque siempre me mantenía en vilo esa tentación. Los novios que tenía se los conseguía mi papá. Eran hijos de compadres piadosos purificados en la fe. A mí me enviaban a acompañarla en las salidas que hacía con esos novios. A todos los corrompió, dijeron los Marianos padres cuando descubrían que los piadosos hijos, tan santos ellos, se volvían unos diablos porque empezaban a consultar libros prohibidos, enfrascarse en discusiones bizantinas para transformar el mundo o pasar noches enteras en la zona roja con mujeres calientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los novios no le duraban tanto. No era tanto porque las madres de los mismos se los espantaran sino porque ella los botaba por la borda al no darle la altura intelectual que ella les exigía. Al ver que mi curiosidad aumentaba geométricamente me convirtió en su confidente. Compartía sus lecturas conmigo y cuando supo mi escondrijo varias noches nos cogió la aurora metidos debajo de la cama yo dormido sobre su regazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche excitada por la lectura del libro &lt;em&gt;Jardín Perfumado &lt;/em&gt;tomó mis manos y me puso a acariciar sus senos que se erguían firmes. El fuego que me abras&amp;oacute; pensé que era producido por las llamas del infierno. Se lo dije. Ella me calmó diciendo que ese fuego era la llamarada de pasión que la consumía sin piedad. En susurro me aclaró que si los consangu&amp;iacute;neos Adán y Eva habían poblado la tierra, en nuestro caso no había problema porque nuestra sangre posiblemente hab&amp;iacute;a seguido por los senderos que se bifurcan. Eso le suger&amp;iacute;an las malas lenguas cuando le comentaban sobre la muerte de su madre quien no tuvo el valor de soportar la carga de un supuesto adulterio y se dej&amp;oacute; morir. Me enseñó a besarle su cuello, sus lóbulos, sus pezones, su ombligo, sus muslos, y su clítoris que se levantaba como una cresta energúmena mientras gemía de placer. Delicadamente colocaba mi infantil miembro por entre los labios de orqu&amp;iacute;dea de su lujuriosa sonrisa vertical. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi padre me encontró cabalgando encima de esa hermosa yegua de nácar la echó de la casa. A mí me internó en un monasterio para que monjes insensibles a la vida terrenal me reformaran y me espantaran los demonios que mi hermanastra había sembrado en mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115765352474730819?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115765352474730819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115765352474730819&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115765352474730819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115765352474730819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/hermanastra.html' title='Hermanastra'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115759117449796181</id><published>2006-09-06T20:47:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.891-04:00</updated><title type='text'>Confesión</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l resuello de un orgasmo humano lo escuch&amp;eacute; por primera vez en un confesionario. Iba all&amp;iacute; a confesar mis pecadillos que, escudados tras las rejilla, se convert&amp;iacute;an en pecadotes. Las mentiras no contaban mucho menos las desobediencias a los padres ni las malascrianzas a los mismos. Todo empezaba con un simple e inofensivo pensamiento como el besar con ternura la mejilla de la chica m&amp;aacute;s hermosa del Colegio de las monjas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El confesor empezaba a hurgar en nuestra alma inocente y pueril acompañado de suspiros de fiera al acecho que crec&amp;iacute;a a medida que crec&amp;iacute;a el pecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Expl&amp;iacute;came eso del mal pensamiento ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pues padre era s&amp;oacute;lo un besito ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pero ... ¿d&amp;oacute;nde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–En la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Te conozco pillo. Yo sé que t&amp;uacute; querías besarla en la boca. Confiésalo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;–Si padre, pero es que ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No me vengas con cuentos. Dilo si no quieres que te deje sin absolución. Eso representa que acumulas penas para irte derechito a las profundas pailas de los infiernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–La verdad padre ... esta vez s&amp;oacute;lo quer&amp;iacute;a besarla en la ... mejilla, pero ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pero ... ¿qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pues que la vez anterior s&amp;iacute; quería besarle los labios aunque ... s&amp;oacute;lo por encimita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Encimita? ¿Cómo así? ¿O sea que querías montarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué ... qu&amp;eacute; dice padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Dime ... ¿querías montarla?, ¿quitarle los calzoncitos? ¿hacerle cositas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como habitante de vereda lo había visto. Sabía que montar era cosa de animales. El caballo montaba a la yegua al igual que el burro a la burra cuando les salía como una quinta pata toda negra que golpeaba el abdomen del animal excitado antes de penetrar con un chasquido en la hembra que temblaba ante el impacto demoledor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con nueve o diez años encima, al comentarlo con los amigos todos estuvimos de acuerdo que había sido el cura el que nos había despertado el animal libidinoso adormecido por la infancia. Pedro Pablo propuso que inventáramos pecados. Polo se ofreció a comprar libros pornográficos para informarnos mejor. Otro dijo una cosa y el otro m&amp;aacute;s allá dijo otra. Nos decidimos por lo sugerido por Pacho quien nos dijo que ya era hora de que recibi&amp;eacute;ramos unas clases de la Papaya que no le cobraba a los niños vírgenes.  En grupo le caímos a la Papaya que nos puso en fila india y a uno por uno nos arrancó en un santiamén el virgo sin contemplaciones con la certeza que nos estaba haciendo un favor. Lo hago así porque sé que no me van a olvidar y cuando crezcan siempre me van a buscar a mí primero. La próxima vez vienen con dinero así se lo tengan que robar a sus padres, nos dijo y nos despachó displicente mientras las otras putas envidiosas la trataban de infanticida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que Polo consiguió para un polvo me invitó a donde la Papaya. Le dijimos que nos enseñara todo lo que sabía sobre el amor. Nos dijo que ese sábado no nos podía atender porque tenía unos clientes muy buenos que si la veían con nosotros los perder&amp;iacute;a. Nos prometió que nos enseñaría en su casa cuando su hijo estuviera en la escuela. Se hacen los enfermos y van a mi casa. Si se enteran los curas que están capando escuela por culpa mía me excomulgan y yo no quiero quemarme en las pailas del infierno, nos dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Lo primero que tienen que aprender es ser aseaditos. No hay nada que despierte m&amp;aacute;s el amor que un cuerpo limpio. Vamos a bañarnos para oler a rico. Ella misma nos restregó la mugre como lo hace una madre con su bebito. Nos puso talcos, nos perfum&amp;oacute; con lociones masculinas, nos envolvió en una sabana y empezó a darnos una clase de anatomía. Los nombres sofisticados de senos, nalgas, genitales, etc. que habíamos consultado en la Enciclopedia Británica ella los cambió por los nombres comunes y corrientes que manejaban en su entorno como tetas, culo, verga, cuca, etc. Pacientemente nos enseñ&amp;oacute; las t&amp;eacute;cnicas sexuales aprendidas del &lt;em&gt;Kama Sutra &lt;/em&gt;y el &lt;em&gt;Ananga Ranga &lt;/em&gt;como las perversiones sexuales del &lt;em&gt;Jard&amp;iacute;n Perfumado&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando regresamos a confesarnos el resuello del cura fue mayor. No tuvo que insistir con tirabuzón para convertir nuestros pecadillos en pecadotes porque uno tras otro nos derramamos en prosa hasta que el pobre cura cayó al piso tan pesado como era luego de un gruñido que resonó en la iglesia como resoplido de caballo al momento de la eyaculación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115759117449796181?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115759117449796181/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115759117449796181&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115759117449796181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115759117449796181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/confesin.html' title='Confesión'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115755594460804502</id><published>2006-09-06T11:15:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.834-04:00</updated><title type='text'>Humana trinidad</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y&lt;/strong&gt;o soy yo y dos más que me siguen a todas partes. Generalmente soy yo el que pongo la cara por lo que hacen y deshacen los otros dos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Yo soy ordenado, responsable, hierático, madrugador y adicto al trabajo. Sigo las reglas al pie de la letra y trato siempre de no descarrilarme. Las tentaciones las dejo pasar de largo porque evito caer en ellas. Soy tan correcto que produzco animaversión por ello. He podido detectar por el rabillo de mis ojos que la gente que me conoce sonríe hipócritamente y con un rictus de desprecio se conmueven de mi rectitud. No perdonan el hecho que sea un profesional, con varios títulos universitarios sumido en el anonimato de la alienación haciendo cosas que no tienen ninguna relación con los estudios que he realizado desde antes de tener el uso de razón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sobre mí podría escribir libros enteros que evito hacer para no dar material en bruto a los manuales de educación cívica y urbanidad. Claro que al final de cuentas ser yo no me hace ninguna gracia porque vivo de lunes a viernes cumpliéndole al tirano de mí mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sábado y domingo les pertenece a los otros dos que comparten su tiempo sin poner reparos. Como el yo los ha acostumbrado a madrugar, el otro yo y el super yo se levantan temprano los dos días de descanso para aprovechar mientras todos en casa duermen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El otro yo es pintor y el super yo es narrador. Esta humana trinidad es inadmisible en un mundo que llama a la superespecialización. Ellos han caído en esa trampa y cada uno se especializa en lo suyo aunque los tres comparten los descubrimientos realizados en su campo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Al narrador le gustan los cuentos breves porque piensa, como su maestro Borges, que son los más difíciles de lograr. A veces consulta a Rulfo porque le recuerda lo telúrico de su infancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Como heredero de los mitos, sabe escribir y se puede dar el lujo de hacer un cuento de cualquier suceso por insignificante que sea porque sabe extraer toda la savia subyacente que recorren los ríos de la cotidianidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Al pintor le encanta la abstracción. Educado por chamanes del Amazonas, sabe que puede penetrar en la espiritualidad del color y de la forma en espacios polidireccionales. No es un místico pero cree que en el segundo de una meditación puede consultar la infinita cantera de imágenes que escasamente alcanza a reflejar pálidamente en sus cuadros. No disfruta tanto el producto final sino el proceso paulatino en que los colores y las formas se mezclan, entrechocan, se difuminan, explotan y crean un caleidoscopio como el que se da cuando nace una estrella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A este yo plural, una sola persona en tres distintos personajes, he querido ajustarlos en una cronotopia equitativa, pero el tiempo se escapa y el espacio se reduce. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los tres discuten, comparten y disfrutan de cosas que los apartan y los unen, de lazos más fuertes que las células que comparten en ese vehículo estrictamente corporal. Eso les ayuda a soportar cualquier crítica porque les evita el postmoderno síndrome de la depresión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A fin de cuentas soy yo el que muchas veces sufro la depre porque me doy cuenta que el paso irremediable de los años me afecta a mí que me la paso haciendo cosas que no tienen trascendencia. En cambio lo que hacen el narrador y el pintor, puede salvarlos del olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115755594460804502?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115755594460804502/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115755594460804502&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115755594460804502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115755594460804502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/humana-trinidad.html' title='Humana trinidad'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115745840257324339</id><published>2006-09-05T08:08:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.778-04:00</updated><title type='text'>Paraíso recuperado</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;va, aburrida de tanta felicidad paradisiaca, empezó a hacerse las preguntas que se hacen los ociosos. ¿De dónde vengo? Había aceptado, a regañadientes, que venía de una costilla de Adán. ¿Para dónde voy? Eso no lo sabía y no quería conformarse con el letargo que produce el vivir como los dioses. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El creador les había prohibido que se devanaran los sesos con cuestiones que no les incumbían. Cuestionarse era adentrarse en los laberintos del bien y del mal para adorar o matar al minotauro. Cuestionarse era un acto de rebelión castigado con el ostracismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva comenzó a tentar a Adán con esos cuestionamientos. Al principio Adán no le hacía caso porque se lo pasaba embobado como Leibniz viendo y agradeciendo las maravillas de la creación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La duda contaminó a Eva. No podía dormir y no dejaba dormir a Adán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú no crees que el viejo se guarda algo para sí y por eso no quiere que indaguemos? -insistía Eva en las noches de desvelo- ¿No crees que detrás de esa noche profunda se esconden otros paraísos mejores que éste? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adán cayó. El vacío pascaliano lo enfermó y empezó a cuestionar todo. Los cuestionamientos, retomados luego por los atenienses, guardados como peligrosos secretos en el medioevo y sacados a la luz durante la Ilustraci&amp;oacute;n, los animaron a confrontar al amo quien al sentir que movían sus cimientos los echó del paraíso. No podía soportar que simples criaturas creadas del barro se atrevieran a pensar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que lo habían perdido todo, se culparon mutuamente. Cada uno cogió por su lado. Por primera vez sintieron la angustia existencial de los mortales. El tiempo hacía mella en ellos y el espacio era ancho y ajeno. Al llegar a las antípodas, volvieron a encontrarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encuentro fue revelador. Cada uno tenía lo que le faltaba al otro. Descubrieron la caricia que les hizo deducir cómo llenar el vacío de sus vidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llenarlo, en un instante que les pareci&amp;oacute; eterno, recuperaron el paraíso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115745840257324339?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115745840257324339/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115745840257324339&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115745840257324339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115745840257324339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/paraso-recuperado.html' title='Paraíso recuperado'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115738517235745523</id><published>2006-09-04T11:52:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.720-04:00</updated><title type='text'>Fatal error</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;uando Esperanza, su prima, me dijo que vivía en Houston, una corriente alterna me recorrió de arriba abajo mientras mis vellos se erizaban. Nadie detectó mi inquietud porque cambié el hilo de la conversación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que sobrevolábamos Houston me la imaginé en cualquiera de las casas que hay en los suburbios; feliz, con una pareja de hijos y sin que el paso del tiempo hubiera horadado su hermosura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pequeños, ella me quiso y yo no la quise. De adolescentes, fue lo contrario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deyanira, la mujer que enloqueció a más de uno, se fue de mi vida para nunca más volver, como se fue de la vida del loco Jorge, del maneco Pedro y del tatareto Humberto, amigos de farras memorables que terminaban al amanecer en el toldo de doña Carmen quien ahuyentaba nuestras borracheras con un caldo de menudencias que tenía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tatareto fue el más afectado. Hasta las ganas de comer se le quitaron en esos tres días seguidos que inundó en cerveza para ahogar el dolor de la partida. Por todos los medios había tratado de acercarse a Deyanira, pero el padre no dejaba que nadie se atreviera a poner siquiera el ojo encima porque cuidaba como pastor alemán su rebaño de siete hijas que competían en belleza. Varias veces los perros de don Roberto arrancaron en pedazos las innumerables prendas y disfraces que Humberto se ponía para hacerse pasar por vendedor, por jornalero, por electricista, por fontanero, por qué sé yo a estas alturas de mi vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos tocaba conformarnos con verlas pasar con ese aire altivo de reinas de belleza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Deyanira lo era. No en vano Esperanza me contó que había sido elegida la mujer más hermosa en el club social en Houston en que la inscribió su esposo, un nuevo rico de dudosa procedencia que llegó una vez al pueblo y con subterfugios se llevó a la perla más hermosa precisamente cuando se encontraba en su máxima definición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El semestre pasado la encontré sentada en una de las clases que dictaba en la Universidad de Yoayo. Al entrar a clase me choqué con sus hermosos ojos verdes y su sonrisa matadora. Por un momento creí que en lugar de entrar a clase había entrado a una dimensión ya vivida que se repetía como un espejo. Hasta la frescura de un aire adolescente sentí que resucitaba en mí. Los estudiantes se miraron interrogándose mutuamente sobre el motivo de mi perturbación. Luego de pasar saliva varias veces y carraspear otras tantas pude presentarme. Acostumbraba a romper el hielo haciendo que cada uno se presentara. Varios dijeron sus nombres, de dónde venían, para dónde iban, pero a ninguno le presté atención. Era el momento que aprovechaba para memorizar sus nombres, profesiones, inquietudes, para sorprenderlos en la clase siguiente llamándolos por su nombre y dirigirles palabras específicas de acuerdo a sus intereses particulares. Aunque sólo esperaba que ella dijera: "Me llamo Deyanira, vengo de Houston y quiero estudiar filosofía", cuando lo dijo, como si estuviera leyendo mi pensamiento, me pellizqué para asegurarme que estaba despierto. Un suspiro que atravesó el cosmos no fue suficiente para darme la energía de mantenerme en pie. Tuve que sentarme. Deyanira, sorprendida, con una mueca interrogante, con su mirada preguntaba a todos y todos la seguían en su expresión que empezaba en la cara, seguía por los hombros, continuaba en brazos y terminaba en las manos que expresaban &lt;em&gt;what the heck!&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deyanira se clavó en mi pensamiento como una espina como clavada la tuve en la primavera de mi vida. No la buscaba pero soñaba con encontrarla por los pasillos del departamento, en la biblioteca, en la cafetería, en el centro estudiantil, en cualquier lugar. El sueño continuaba todo el día con la ansiedad de que acabara pronto para que llegara el otro y poderla ver de nuevo en clase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La edad es un policía que uno contrata cuando se cuida un jardín en el cual se prohíbe tomar una flor, contemplarla, tocarla, amarla. Además, el estatuto docente era claro en señalar cualquiera de esas cosas como acoso sexual. Tomando al pie de la letra esas leyes espartanas, ponía ceño fruncido e ignoraba su presencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las clases, luego de darles instrucciones para que buscaran por su cuenta la piedra filosofal, me senté a revisar los ensayos de alumnos de otras clases. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Súbitamente un eclipse me asaltó. Una cascada de cabello cayó como la noche de San Juan de la Cruz sobre mi cara. El aroma de frutas frescas se metió por mis narices. Al medio levantar la mirada, dos hermosos duraznos, que veinte años atrás había visto de refilón al correr atento a recoger algo que se había caído de las manos de Deyanira, se develaron en todo su esplendor. Ella, inclinada, tratando de controlar la cascada y de tapar púdicamente con su mano las deliciosas frutas, me hizo una pregunta que la ceguera y sordera momentáneas no me dejaron comprender. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El policía me disparó prudencia. Traté de recuperarme para no mostrar la flaqueza de mi espíritu. Evadí la hermosa visión y mirando a la ventana, con pose de a mí no me afectas le dije muy digno, académico, como lo exigían los estatutos, que qué quería. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo me dijo pero seguí sin comprender. Aunque no estoy seguro, me parece que le contesté que fuera a la oficina porque en ese momento tenía que tropezar de nuevo con la piedra filosofal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cascada me cegó y el aroma me embriagó. Levitando quedé hasta la siguiente clase en que llegué dispuesto a no caer en la tentación y arrancar de raíz esa obsesión que me tenía en vilo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ignoré toda la clase aunque para cualquier lado que mirara la veía. Mi olfato de perro sólo me dejaba detectar su aroma. Los estudiantes se dieron cuenta y volvieron a poner la cara de &lt;em&gt;what the heck! &lt;/em&gt;Saben que los maestros escogemos en cada clase a la mascota preferida, como dicen ellos, y todos supieron desde el primer momento quién era. El hecho que la ignorara era sospechoso. Despecho, impotencia, resignación, acato a la ley, miedo, estar casado, edad madura, motivos, sí, motivos, pero no suficientes para que el profesor se echara una canita al aire. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el pretexto de que no había entendido la cuadratura del círculo que había explicado profusamente en clase, la encontré esperando en la puerta de mi oficina luego de terminar con otras clases donde volvía a repetir la misma cháchara apoyado en categorías polidireccionales que, iluso de mí, echaban dizque por el suelo las concepciones euclidianas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente me fallaron las piernas. Los ojos verdes me penetraron como lanzas en costado de crucificado que agoniza. Tuve que abrir rápido la puerta y sentarme para no caer como una piltrafa derretida por la nostalgia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Por qué me miras así? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Hace mucho tiempo –le dije tratando de recuperar el soplo de vida que me quedaba–, cuando tú no eras siquiera un proyecto, navegué por unos ojos como los tuyos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez dio vida a una sonrisa que me mataba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Si quieres –me dijo mientras los abría desmesuradamente dejando ver el aleph borgesiano–, ¿por qué no lo haces de nuevo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise confesarle que ya el Ulises que se lanzaba a cualquier océano se sentía sin fuerzas para nuevas odiseas y se había sentado en su Itaca a soñar despierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas de oficina las acaparó. Al enterarse que preparaba un libro de cuentos, se convirtió en mi amanuense. Las horas de oficina no alcanzaron. Ocupamos las horas del almuerzo, de las onces, de la tarde, mediatarde, noche y medianoche, hasta que la cascada de su cabellera se enredó en mi cuerpo y el aroma de su piel penetró la mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás quise preguntarle por sus ancestros para evitar que la pompa onírica se rompiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que les dije a mis alumnos que me retiraba de la Universidad de Yoayo, vi que el Aleph se inundaba de unas perlas inmensas que caían de sus ojos mientras los otros disfrutaban de mi despedida que hice con cantos y ocurrencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dispuesto a olvidarla, para poder concentrarme en mis escritos, no contesté los dos o tres e-mails que me envió desde Australia donde se había ido a estudiar no sé qué. Algo planteaba sobre la cuadratura del círculo, pero tampoco supe qué era porque el mensaje se interrumpía con la frase "fatal error".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115738517235745523?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115738517235745523/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115738517235745523&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115738517235745523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115738517235745523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/fatal-error.html' title='Fatal error'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115728998299646555</id><published>2006-09-03T09:22:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.665-04:00</updated><title type='text'>Constelación edípica</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;l saltar a este mundo empujado por una comadrona experta en menjurjes y brujerías, pegó un grito de terror que levantó de la silla al padre que esperaba impaciente la llegada de la deseada primogénita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envuelto en una nube de sangre, añoraba el cielo recién perdido. La ira que tenía se la calmó el regazo de su madre que, sacando fuerzas de donde no las tenía, pidió que se lo dieran así: resbaloso, viscoso, amoratado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que lo apartaban de ella, su furia regresaba. Un cordón umbilical invisible, que no había roto con la pregenitalidad kleiniana mucho menos lacaniana, lo unía poderosamente a esa joven madre, todavía una niña para estar en esos trotes. Desde ese día ignoró al hombre que le había hecho insaciables cosas por donde había llegado su hermoso hijo y cerró por completo toda posibilidad de ser manchada de nuevo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decepcionado el padre al ver truncado sus deseos de tener una nena que pensaba alcahuetiar con todo el peso de su fortuna, se llenó de celos que superaron los de Otelo y lo mandó matar. Quería evitar que unos sueños recurrentes, convertidos ya en pesadilla, se cumplieran. Supersticioso como era gastaba una parte considerable de su enorme riqueza amasada con las garras visitando a un pitoniso que se anunciaba por la televisión al igual que Liberache. Dicho brujo le había pronosticado que el vástago primogénito lo reemplazaría luego de asesinarlo de un balazo y su imperio levantado a pulso caería en la bancarrota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sicarios contratados para realizar el trabajo lo llevaron a una agencia de adopción que no sólo traficaba con material vivo sino con partes de gente que desaparecía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos, riñones, hígados, piernas, brazos, etc. tenían buen precio en el globalizado mercado, pero los bebés dados en adopción superaban el precio pagado por el celoso padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una familia extranjera que había tratado por todos los medios de tener un bebé ofreció la suma más alta en la subasta que dicha agencia puso en Ebay.com, compañía especializada en subastas cibernéticas que estaba siendo cuestionada porque varios de sus usuarios, dispuestos al desmembre, utilizaban sus servicios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es mejor darse la buena vida con un ojo, una pierna y un pie que vivir en ascuas de cuerpo entero, –decía un tuerto, manco y cojo que había subastado sus respectivas partes, en declaraciones a una revista que se regodeaba en los chismes frescos de la jet set. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sus prótesis adquirió la elegancia inglesa que le abrió las puertas a clubes de aristócratas, reforzada por el hecho de ser nuevo millonario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bebé creció en medio de mimos. Los padres dejaron de echarse la culpa el uno al otro de su infertilidad que los había llevado a recurrir a los métodos de inseminación artificial, inseminación de semen capacitado, fecundación In Vitro e inyección intracitoplasmática de esperma. Todos los esfuerzos que antes habían realizado vanamente persiguiendo un imposible fueron concentrados en malcriar al niño. Desde el momento de levantarse, hasta el momento de acostarse, el niño imponía sus designios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la tierra de la libertad y casa de los hombres bravos, el chico se crió aprisionado a sus caprichos; que no quiero ese cereal sino ese otro, que mejor Burger King, no mejor MacDonald, al final Taco Bell. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo lo que se le daba la real gana, llegó a la pubertad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incapaces de soportar ese bulto de necedades los padres decidieron regresarlo a su país de origen donde las necesidades que tenían que soportar la mayoría de sus habitantes forjaba gente dedicada, juiciosa, laboriosa, callada, dispuesta a vadear cualquier adversidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la capital santafereña se dio a la tarea de conocer los metederos dedicados al goce pagano hasta que dio con un bar en la zona Rosa donde se reunían treintañeras clase alta a disipar el tedio que les daba la buena vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue amor a primera vista. Quedó prendado del espigado cuerpo de esa hermosa mujer que conservaba intacto en sus medidas y frescura lo que había enloquecido al marido 18 años atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ella le pasó lo mismo. El deseo platónico y hegeliano que había sido truncado al perder su hijo pareció renacer en sus entrañas. Sus recuerdos fueron asaltados por el de su primo Orlando que apodaban "el furioso", que con sus profundos ojos negros de seminarista la había subyugado cuando empezaba a despuntar como mujer y de la que la separaron brutalmente casándola con un desconocido para evitar el incesto que producía hijos con cola de cerdo como ya había pasado por esa inclinación endogámica que existía en su familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pasillo hacia el baño la besó apasionadamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vamos a otro lugar donde estemos solos –le dijo. Caricias devoradoras recorrían el cuello de la treintañera. Sentía explotar una constelación de deseos enterrados, resucitando en todo su esplendor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a un motel que quedaba en las afueras de la sabana bogotana, no se dieron cuenta que un Mercedes negro SEL 560, vidrios ahumados, a prueba de balas, les chupaba rueda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al motel, un hombre maduro, gordo, medio calvo, les salió al paso y les apuntó con un revólver. Acostumbrado a los juegos de Nintendo, de Sega, Nintendo, Super Nintendo, Play Station 1, Play Station 2, Xbox, etc., sacó la pistola que sus padres le habían empacado "por si las moscas" y con un balazo certero le atravesó el corazón al furioso hombre que los amenazaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Gracias mi vida –le dijo la mujer. –Me has librado de un cerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperó a que ella depositara unas flores que arrancó de un decoroso mirto para tapar el hueco que había dejado la bala. Al detener la hemorragia de sangre negra que brotaba como manatial, con un guiño de ojo que brilló como centella, le agarró la mano y entraron al motel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115728998299646555?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115728998299646555/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115728998299646555&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115728998299646555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115728998299646555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/constelacin-edpica.html' title='Constelación edípica'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115724011069013515</id><published>2006-09-02T19:34:00.001-04:00</published><updated>2010-01-21T09:38:26.039-05:00</updated><title type='text'>El Show de la Esfinge</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;uando el profesor dijo que pintáramos un tigre me acordé del dicho que había oído varias veces de que el tigre no es como lo pintan y me puse a dibujar un tigre que no era tigre, ni jaguar, ni nada por el estilo sino una mezcla de tigre con alas de cóndor, cola de serpiente y torso de mujer. El profesor recogió los trabajos. Cuando vio el mío se burló de mi incapacidad de concentración. Ya le había dicho a mi madre que tenía que llevarme al siquiatra porque sufría de ADD. Las tres letras se las pronunci&amp;oacute; en ingl&amp;eacute;s porque se ufanaba de mezclar esa lengua en todas sus conversaciones. Veneraba al Norte mientras despreciaba al Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mostró a la clase con sorna y todos se burlaron de mí excepto Celia quien con su mirada quiso decirme que no les hiciera caso, que a ella le parecía fabuloso ese tigre alado. A la hora del recreo me lo susurr&amp;oacute; al oído. No quería que la tomaran por loca. Lo hacía con palabras para levantarme el ánimo como lo hace ahora con masajes cada vez que me ve alicaído.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor recogió todos los tigres y los guardó en una carpeta. El mío lo botó a la basura. Lo miré con rabia y sentí unas ganas enormes de ser un tigre para saltarle encima. Ya estaba harto de que me llamara la atención. No me dejaba concentrar en mis ensoñaciones. Me sacaba de ellas abruptamente con sus gritos o sus golpes en mi espalda. Una vez me hizo ver estrellas con un cocotazo que me dio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras escribía en el tablero vi al tigre alado salir de la basura y saltar por la ventana como si se hubiera echado a volar. Los compañeros estaban tan distraídos que no se dieron cuenta. Celia si lo vio. Eso me dijo en el recreo no sé si para levantarme los ánimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a mi casa lo vi en el patio. Era una versión acabada de los trazos de mi dibujo. Quise convertirlo en mi mascota pero mi madre se lo vendió a unos magos de un circo de medio pelo que pasó por el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/efigie.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/efigie.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fue Celia la que me dijo un día que alguien le había dicho que en Las Vegas había un espectáculo con un animal parecido al bosquejo que el profesor me había tirado a la basura. Se le metió a la cabeza que en lugar del viaje que le tenían prometido a Disney para sus quince que la llevaran a Las Vegas a comprobar si era cierto lo del “Show de la Esfinge” como me dijo que le decían a ese espectáculo.. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es parecido al que tu pintaste —me dijo emocionada cuando regresó de su viaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esas son sugestiones de la gente y trucos que se pueden hacer ahora con PhotoShop —le dijo displicente el profesor de marras. —Animales como esos no existen sino en la imaginación —Molesto la mandó a sentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niñas cansaron a sus padres. Inspiradas en Celia, tampoco querían fiesta de quince sino viaje a Las Vegas a ver el espectáculo de “el chou de la Esfinge”. Organizaron una excursión e invitaron al profesor que lo hizo más para aprovechar y quedarse en el Norte que porque le interesara el “show”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le consiguieron puesto en primera fila aunque ellas por temor se hicieron en la parte de atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno de los tigres blancos fue transformado por arte de magia en el tigre alado con cola de serpiente y torso de mujer el profesor comprendió tarde que ya no podría hacer realidad su anhelado "american dream".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115724011069013515?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115724011069013515/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115724011069013515&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115724011069013515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115724011069013515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/el-show-de-la-esfinge.html' title='El Show de la Esfinge'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115722525090684963</id><published>2006-09-02T15:25:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.551-04:00</updated><title type='text'>Amores virtuales</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/maria_felix.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/maria_felix.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A &lt;/strong&gt;los 84 años encontró en el Internet remedio a su soledad. Varias veces había pensado en volarse los sesos. La depresión la tenía azotada. Su hijo había tratado todo lo que tuvo al alcance para darle gusto. Por fin se le ocurrió regalarle un Laptop con conexión super-rápida e inalámbrica al Internet. Sab&amp;iacute;a que ella pronto se cansaría de esa novedad como siempre le pasaba y él podría usarlo sin la cantaleta de que para qué compró eso si ya tenía aquello; qué ganas de gastarse el dinero en todo lo que le ofrecen; que mire que ahorre para cuando esté como yo no tenga que vivir de la caridad de los hijos; que, en fin, una retahíla que ya no le hacía mella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santo remedio. No dejaba el Laptop ni para ir al baño. Allí era donde más lo usaba. Varias veces la encontró dormida con mensajes instantáneos congelados de hombres que le escribían cosas atrevidas y por lo poco que alcanzaba a leer, ella no se quedaba atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día sacó del clóset una foto en blanco negro de cuando estaba soltera. Hermosa, alta, mirada altanera. Maria Félix la hubiera tomado por hermana gemela. La llevó a un sitio donde le pusieron color y se la digitalizaron. A muchos pretendientes enloqueció con esa foto. El sonidito de los mensajes instantáneos no paraba de sonar. Todos le ofrecían el cielo y la tierra. A todos les contestó. A todos les dijo que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del oriente le llegaban mensajes de jaques poderosos dispuestos a entregarle el subsuelo lleno de oro negro con tal de que se desposara con ellos. De la India, de príncipes de castas encumbradas. De Suramérica, de capos de la droga. Por fin un cuarentón la atrapó no por el dinero sino porque se parecía al primer novio que se murió de pena porque no lo dejaron casar con ella por ser un pobre diablo. Correos fueron, correos vinieron. El cuarentón se derramada en prosa y hasta poemas sacó de su manga para enviárselos llenos de corazoncitos que saltaban en la pantalla destrozados por Cupido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día que salió a acompañar a su hijo a la librería principal vio a una chica igual a ella similar a la imagen digitalizada. Le pareció verse a sí  misma 65 años atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hija —le dijo. Podía ser su tataranieta. La chica la miró como se mira a los locos. El hijo pidió disculpas y gentilmente la invitó a tomar un café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica aceptó ante la insistencia que le ejercieron tanto hijo como madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuarentón ha venido, se ha ido y ha vuelto a venir cargado de regalos y de promesas de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He sido invitado a la boda. Ella también. Todos creen que es la abuela y la novia la hija de mi amigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115722525090684963?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115722525090684963/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115722525090684963&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115722525090684963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115722525090684963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/amores-virtuales.html' title='Amores virtuales'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115721394839394881</id><published>2006-09-02T12:16:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.437-04:00</updated><title type='text'>Artistas en USA</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/picasso.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/picasso.jpg" border="0" alt="" width="129" height="169" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;iempre quise ser actor de cine y en caso extremo de televisión. Por eso apenas vi el anuncio en el periódico convencí a mi hermano para que me acompañara a la audición. Por el camino le confesé mis aspiraciones y le pinté castillos en el aire mientras mi hermano me miraba con pesar. Grandes escenografías y hasta alfombras rojas desfilaron por mi mente febril. Nos engañ&amp;oacute; el hecho de que la dirección que nos dio la voz por el teléfono la marcaba Mapquest en el corazón de Coral Gables. Cuando llegamos a una mansión golpeé la puerta. Una señora muy aseñorada en cuyo rostro se dibujaba la decadencia señorial, sin dejar que preguntáramos, nos dijo que si era para lo de la audición que diéramos la vuelta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo, en un aparta-estudio nos recibió un mulato muy efusivo. Las paredes estaban llenas de títulos. Luego mi hermano me diría que no servían ni para limpiarse el trasero. Descuidado que soy no me di cuenta que ninguno de ellos lo acreditaba ni siquiera como bachiller. La reticencia de mi hermano es como un sexto sentido que le hace ver las cosas como realmente son y no como nos las pintan. Lo que vi a la fuerza, porque nos lo señaló el mulato, fue la proclama del Alcalde acompañada con una foto donde el burgomaestre estrechaba la mano del artista vestido con arandelas mientras parecía preguntarse c&amp;oacute;mo diablos había caído en esa emboscada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Han llegado al lugar preciso –nos dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Dejen esa cara de interrogante. Alégrense. De aquí para Hollywood. Si saben algo de inglés les va a ir mejor que a Antonio Banderas o a la Penélope Cruz que apenas lo chapucean. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Y qué hay que hacer? –preguntó mi hermano con la impaciencia a flor de piel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No se me adelanten. Primero hay que empezar por lo primero. Hay que hacer unos papeles de víctimas o de victimarios en unos programas de televisión que yo utilizo como para que mis actores adquieran experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué programas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Como “El juez del pueblo”, “La juez del pueblo”, “La corte”, o programas por ese corte. Ah, también tienen la oportunidad de experimentar como escritores porque pueden crear sus propios libretos sacados de su vida particular, la de sus familiares, amigos o vecinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ofrecernos ni agua se metió a un cuarto pequeño. Al cabo de un rato salió acicalado y perfumado con un agua de colonia que mareaba por lo barata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Espero a unas actrices colombianas. Ellas ya han actuado en varios programas. Cuando las vean se van a ir de espaldas ... están tan buenas que ni pa’ qué  –dijo mientras guiñaba el ojo, daba un beso a la punta de los dedos recogidos y lanzaba un suspiro libidinoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Y ¿cuánto pagan? –volvió a contra-atacar mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Lo del dinero es lo de menos. Lo importante es el pergamino que les damos donde consta que ustedes han actuado en la televisión de los Estados Unidos. Van a ver que cuando regresen a su país les van a llover ofertas porque no hay nada que abra mas puertas en nuestros países que el hecho de haber probado escenarios en tierra extraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos chicas llegaron. Nos miraron de arriba abajo como tasajeando cada pedazo de nuestras carnes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Un poco jechones –dijo la más joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pero aguantan todavía –dijo la otra con una carcajada que se le subía a los ojos mientras nos tasajeada nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Si quieren pasamos al estudio –dijo el mulato mientras le sobaba el trasero a la jovencita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de un telón había una enorme cama. En el techo un enorme espejo. A lado y lado cámaras de video y juego de luces de estudio de filmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres empezaron a quitarse la ropa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115721394839394881?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115721394839394881/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115721394839394881&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115721394839394881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115721394839394881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/artistas-en-usa_02.html' title='Artistas en USA'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115720369305649098</id><published>2006-09-02T09:23:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.324-04:00</updated><title type='text'>Buscando empleo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/virgen.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/virgen.jpg" border="0" alt=""  width="133" height="195" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;entado solo, en mi destartalada oficina de la Universidad de Yoayo, adonde me enviaron las envidiosas cacatúas del departamento de lenguas exóticas, luego de ser nominado profesor del año por varios años consecutivos, llegó una escuálida mujer vestida de negro, con un bolso negro raído como la expresión de su cara. Los profundos surcos de su frente me recordaron los rostros curtidos del habitante de las estepas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero enseñar alemán –me dijo con voz de hombre-. El marcado acento, que retumbó por los pasillos, lo sentí como la marcha de los ejércitos en la película &lt;em&gt;Thiumph of the Will &lt;/em&gt;de Leni Reifenstahl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La invité a sentarse y lo hizo con desgano, como si no hubiera probado alimento desde hacía una eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo ya no soy el coordinador –le dije sin convencimiento, igualando su falta de energía-, me han degradado. Tal vez quieran sustituirme por alguien que esté al subterráneo nivel que exigen abúlicos alumnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta que estaba agobiada de problemas y que cargarla con los míos era aplastarla con el peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces... ¿con quién debo hablar? –dijo con voz de recluta. Posiblemente un desfile de hambre cruzó por su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora lo coordina una intransigente lesbiana, -le contesté levantando los hombros como lo hacen los condenados a la horca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mirada atravesó como una bala los estadios de la sublevación a la sumisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Era lo único que me faltaba –dijo y su cuerpo cayó sobre la silla como reino que claudica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa posición relajada noté cierto estado de gracia. Una especie de áurea la envolvía. Los surcos que le cicatrizaban la cara se fueron desvaneciendo poco a poco hasta adquirir una belleza virginal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez en mi vida, un sentimiento de ternura y bondad se apoderó de mí y hasta un destello de amor que sobresalt&amp;oacute; mi coraz&amp;oacute;n se uni&amp;oacute; a los rayos que empezaron a brotar de su hermoso cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si habla español –le dije conmovido hasta el alma-, le puedo ceder mi puesto. Total, luego de lo que me han hecho, se me han quitado las ganas de enseñar una lengua en proceso de corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como elevada a la divina esencia la mujer se llen&amp;oacute; de la gracia que tienen las rosas m&amp;iacute;sticas que resplandecen como estrellas en la aurora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No esperaba esta respuesta. Era la última puerta que pensaba tocar. A pesar de haber tenido todo el poder del universo, ahora me encuentro peor que un habitante de Biafra-, me dijo haciendo el gesto de abrazarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de las ganas que me dieron no s&amp;oacute;lo de dejarme abrazar sino de ampararla de caricias, no dej&amp;eacute; de pensar que era una loca enviada por mi amigo el siquiatra que le gusta curar sus depresiones suicidas con bromas de este talante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He sido expulsada del paraíso. Gente diabólica me ha degradado como a usted y ando en busca de trabajo –dijo recuperando una energía celestial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que titubiaba entre la lujuria y la veneraci&amp;oacute;n, colocó su mano extendida en el pecho y emulando con el índice al Sagrado Corazón, con una voz que emanaba timbres celestiales, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy Dios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115720369305649098?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115720369305649098/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115720369305649098&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115720369305649098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115720369305649098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/buscando-empleo.html' title='Buscando empleo'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115712209633813884</id><published>2006-09-01T10:45:00.000-04:00</published><updated>2007-05-24T15:22:24.998-04:00</updated><title type='text'>Nefertiti criolla</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/nefertiti.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/nefertiti.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;lvira se murió sentada mientras miraba las matas traídas desde Egipto. Acostumbrada a lidiar con la muerte todo el tiempo, la recibió como se reciben las visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al convertirse en el centro funerario más importante de la región del Tequendama, luego de regarse como pólvora la noticia de que el &lt;a href="http://literiar.blogspot.com/2006/08/cristo-palpitante.html" target="new"&gt;Cristo&lt;/a&gt; que comandaba la sala de velación de su funeraria no paraba de hacer milagros, Elvira tuvo que sacar fuerzas de donde no las tenía para cumplir a cabalidad con la excesiva demanda que se le vino encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daba una tregua sólamente para regar sus matas que agradecidas parecían sacar vida de los suspiros y lamentos que rodeaban el ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El templado carácter de Elvira la había hecho acreedora de una fama singular. Una modesta funeraria que recibió como herencia de su padre, la convirtió en un lugar donde daban ganas morirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había aprendido todo sobre la muerte. Era la única que sabía que la muerte no era una mujer cadavérica con guadaña, sino un ser andrógino que rondaba los pasillos de los hospitales, carreteras, lugares oscuros, &lt;a href="http://literiar.blogspot.com/2006/09/fosa-comn.html"&gt;fosas comunes&lt;/a&gt; y zonas de conflicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre le enseñó el culto de los muertos. Cuando niña la dormía con lecturas del mas allá. Ella se fascinaba con sus historias a tal punto que en la escuela primaria se hizo famosa por un proyecto que presentó sobre egiptología vestida de Nefertiti, con un velo tejido por arañas, velando el cadáver embalsamado de un cliente que se había accidentado aparatosamente la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo a los habitantes de las orillas del Nilo, se convenció que la vida en la tierra era algo nimio en la existencia y que lo que prevalecía era la muerte que transformaba al ser individual en parte del cosmos. Prepararse para la muerte era prepararse para la vida eterna. Como si fuera una esclava de Tanatos, tomó como una religión el arreglar para una fiesta todo cadáver que caía en sus delicadas manos porque mostraba la misma pasión que los egipcios tenían para con sus muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regalo de quince años no quiso que le celebraran fiesta porque no quería que sus padres malgastaran el dinero en una celebración donde la que menos iba a disfrutar era ella. Pidió un viaje a Egipto. En las pirámides se le escapó a los guías de la excursión y sola se internó en pasadizos oscuros que la llevaron a una especie de almacén donde conservaban muchas sustancias que se usan para embalsamar. Logró robarse unas semillas que estaban en un jarrón. Por eso solo ella sabía el secreto que guardaban las matas que cuidaba con tanto celo. De sus hojas mas tarde aprendió a hacer un té que le daba el mismo descanso que vanamente las rezanderas le deseaban a los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del &lt;em&gt;Libro de los muertos&lt;/em&gt; había obtenido la formula para con ellas elaborar bálsamos que inyectaba a las venas y arterias. Los cuerpos no se descomponían. Sus ayudantes aplicaban al cascaron del difunto los ungüentos que ella les daba luego de ser vaciado completamente de sus vísceras. Seguidamente se encerraba a solas, luego de tomar el té, para mostrar al cabo de un rato un reluciente cadáver lleno de vida. Rezaba unas oraciones como conjuros mágicos aprendidos del misterioso “Papiro de Turín” para purificar el cuerpo, protegerlo de las criaturas malignas y susurrarle los códigos que le permitirían entrar airoso al reino de Hades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los egipcios, no creía en Dios sino en Nu, ese océano cósmico primordial donde reposan los gérmenes del mundo por venir. Aunque católica de costumbre, le gustaban los suicidas porque aceleraban el encuentro con la vida de ultratumba. Le despertaban cierta veneración porque al quitarse la vida se emparentaban a Dios quien supuestamente es el que la da y la quita. Era enemiga de la violencia, pero no dejaba de admirar a los que se colocaban una bomba y se inmolaban convencidos de que inmediatamente se sentaban a la diestra del Dios Padre, tal como lo inculcaban los líderes fundamentalistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se dio cuenta que la muerte le pisaba los talones, se vistió como se había vestido el día que presentó el proyecto en la escuela. Emperifollada como Nefertiti la habían visto en raras ocasiones, sólo cuando moría alguien muy importante en su vida como su prometido que se murió sin haberle dado a probar las delicias del amor prohibido. Ese día se sentó a esperar la muerte. Tal cual la tuvieron que enterrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mausoleo todavía se encuentra en esa posición. Los que no saben admiran al escultor que cinceló esa hierática estatua que parece que exhalara vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115712209633813884?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115712209633813884/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115712209633813884&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115712209633813884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115712209633813884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/09/nefertiti-criolla.html' title='Nefertiti criolla'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115703409963974847</id><published>2006-08-31T10:02:00.000-04:00</published><updated>2007-09-17T15:21:21.762-04:00</updated><title type='text'>Diriangén, semental del norte</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_0okkZZ3cI1k/Ru7S3md3CsI/AAAAAAAAAAM/S1GdHcf8lLY/s1600-h/soriano2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111254479772519106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_0okkZZ3cI1k/Ru7S3md3CsI/AAAAAAAAAAM/S1GdHcf8lLY/s320/soriano2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/olmeca.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/olmeca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mirada lasciva de Ramiro José acompañada de tres palabras milagrosas bastó para enamorar a mi prima Gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;― ... me voy a casar ―dijo decidida mientras metía en una maleta su ropa y una innumerable cantidad de carteritas que guardaba para su sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Ojo con mi hermano que es más perro que el cacique Diriangén ―me dijo Alejandro. Los dos habían sido contratados por mi mujer para pintar la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¿Por qué? -pregunté sin ganas, desconocedor del cocido amatorio. Estirando los labios con beso torcido me señaló hacia el gordito cuya cara semejaba de inmediato las colosales cabezas labradas en piedra por los Olmecas que había visto en el museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro no parece que fuera el hermano de Ramiro José sino su conciencia. Lo fustiga todo el tiempo. Denuncia a los cuatro vientos su irresponsabilidad que no hace mella en la enorme cabeza.&lt;br /&gt;―Tiene once hijos y otros que vienen en camino ―dijo Alejandro mientras recriminaba con su mirada a su hermano que miraba a mi primo como presa amarrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo a lo que le contaron a Alejandro, el cacique Diriangén pobló toda su región con sus hijos. Se alimentaba de chocolate como lo hacía Moctezuma para tener la energía necesaria. Cada noche desfloraba a una niña núbil que le traían de toda la región del Norte de Nicaragua. A todas las preñaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Esa fama de mujeriego me viene bien ―dice Ramiro José―. Aunque me sé feo las mujeres me buscan luego de que les digo mis tres palabras mágicas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115703409963974847?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115703409963974847/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115703409963974847&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115703409963974847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115703409963974847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/diriangn-semental-del-norte.html' title='Diriangén, semental del norte'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_0okkZZ3cI1k/Ru7S3md3CsI/AAAAAAAAAAM/S1GdHcf8lLY/s72-c/soriano2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115696718981949925</id><published>2006-08-30T15:45:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:22.084-04:00</updated><title type='text'>Soledad canina</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;icen que los hindúes huelen a mico (vestigios de imperiales supersticiones), pero mientras fueron mis vecinos jamás mi olfato de perro fue perturbado por su presencia. Por el contrario, en sus noches litúrgicas, el aroma de incienso y de esencias aromáticas se desprendía de su casa. La kármica dieta evitaba esas emanaciones nacidas de ese código de vida que llevan al practicar el Dharma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hindúes regresaron a la India. Con tristeza los vi abandonar el país. “Hemos perdido todo, menos la fe en el hinduismo”, me dijo la señora. La velada resistencia de los nativos a negociar con los extranjeros los condujo a la ruina. Se fueron sin dejar ni el olor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nuevos propietarios llegaron con toda su parafernalia. Una perrita los acompañaba. Los ladridos del comienzo los interpreté como parte de su desarraigo. Arrancada de Hialeah, ciudad donde merodean los perros como perro por su casa, le molestaba la soledad canina de su nuevo hogar de Miami Lakes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajaron como bestias. Sacaron closets y metieron closets. Arrancaron hasta el piso para colocar uno nuevo. La perrita, que se estremecía y agitaba con cada cambio, no dejaba de ladrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Súbitamente, y en progresión geométrica, el olor a excremento secado al sol caribeño, asaltó mis narices. Salir al patio se volvió un problema digestivo. Las náuseas no me dejaban asomar a limpiar la piscina, a arreglar los sprinkles, a hacer mandados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que más me dolía era no poder ver la luna, las estrellas, o leer en el infinito pascaliano lo que ya no encontraba en los libros. Esa perrita con sus roncos ladridos molestaba el merecido silencio de la noche. Mis oídos domesticados por el ruido de televisores, videojuegos, radios, ..., aceptaron a regañadientes esa exigencia sonora canina. La adaptación auditiva impidió que la olfativa cediera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora pienso que el olor de la mierda de la perrita de mis vecinos fue la culpable. Cuando les comenté a mis vecinos sobre el nauseabundo olor se pusieron como un pisco, empezaron a botar babaza, el corazón se les salió del cuerpo y en medio de los ladridos de la perra, pasaron a mejor vida, quiero decir, murieron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115696718981949925?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115696718981949925/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115696718981949925&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696718981949925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696718981949925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/soledad-canina.html' title='Soledad canina'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115696590508404857</id><published>2006-08-30T15:24:00.001-04:00</published><updated>2009-02-18T10:20:22.428-05:00</updated><title type='text'>Amores perros</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P&lt;/strong&gt;or un accidente descubrí que el amor de perros es más fuerte que la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al dolor del fallecimiento de su amado cánido se sumó la de sus amos, mis recientes vecinos que habían llegado con toda su parafernalia como de bazar árabe, junto con canarios, loros, iguanas y ... una perrita. Esta fiel criatura, con sus fluidos secados al implacable sol caribeño, había desatado la catástrofe. La igualadora parca impuso su implacable sello. Jadeando como perros, un síncope se llevó a mis retirados vecinos cuando les hice el reclamo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si antes descansaba al menos unas horas para tomar resuello, ahora no paraba de ladrar. Se volvió un tormento de 24/7 que no me dejaba concentrar en mis breves escritos. Los familiares de la difunta pareja arrancaron toda esa parafernalia que no le daba respiro a la casa y se olvidaron de la perrita. Los ladridos, absorbidos por los objetos cuando la casa se encontrada habitada, retumbaban en la soledad como si miles de perros llegaran a acompañarla una vez quedó despoblada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más por conveniencia que por compasión, decidí regresarla al solar de sus ancestros donde pudiera paliar la nostalgia. Como si un radar la dirigiera desde el cielo canino, me señalaba la ruta del Este de Hialeah. Al llegar a la calle ocho con avenida cuarta, a su triste aullido agregó una viuda lágrima. Deduje que me decía que en ese lugar había sido espachurrado su compañero algo que corroboraba mi olfato de perro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de la orilla de la agitada vía, había una mancha que denotaba la marca de un animal muerto. Allí se lanzó la perra a besar el pavimento y a retozar amorosa sobre esa muestra que apenas dejaba percibir un polvo enamorado que al elevarse formaba corazones caninos. Insensibles a toda clase de amor, nadie lo notaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los carros de los jóvenes pasaban veloces como si no les alcanzara el tiempo. Los de los viejos, que lo tenían contado, se detenían a sufrir con el espectáculo y a mirar de soslayo con ternura perruna a su compañera de los últimos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chico, posiblemente con parte de la botánica y farmacia que la noche anterior se había despachado en una discoteca de South Beach, no vio la perra y le pasó por encima. En sus moribundos ojos alcancé a leer algo que me decía que esa era la muerte que había deseado porque estaba hasta el hocico de vivir esa vida de perros, miserable, angustiosa y solitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece que es Schopenhauer quien dice que la transigencia con el ruido es inversamente proporcional a la inteligencia. La mía se estaba atrofiando con esos gruñidos. Afortunadamente ahora puedo recuperarla, aunque, después de conocer la razón de los ladridos, extraño los de la perrita como se extrañan las cosas que son marcadas por el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que no creo ni mucho menos busco paraísos perdidos, pienso que en el cielo canino hay una fiesta donde ella retoza con su amado, ya sin ladrar de angustia, sino gimiendo de placer, amor y felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115696590508404857?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115696590508404857/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115696590508404857&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696590508404857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696590508404857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/amores-perros.html' title='Amores perros'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115696512608636631</id><published>2006-08-30T15:09:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.966-04:00</updated><title type='text'>Luisemass</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/luis.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/luis.jpg" width="100" height="130" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Palabras de un pedante académico dirigidas en la presentación de un libro invisible de Luis Miranda en la Universidad de Yoayo, el día 31 de febrero del año en curso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fenomenología fenomenológica del fenómeno que hoy nos ocupa, exige el rigor propio de las ciencias exactas que se convierten en paradigmas apabullantes que prefiguran el inexpugnable universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los irresueltos problemas filosóficos, o aporías griegas, continúan llenando las páginas de los pensadores, entre ellos Luis Miranda. Acercándonos a lo socrático, Miranda trae los cuestionamientos de los cabellos (¡ah la cola perdida!), para enfrentarnos, vapulearnos cara a cara y dejarnos cuando menos se espera en la cuerda floja de saber si caeremos en el abismo o desembocaremos en el laberinto de soledades compartidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos Greimassianos, la semiótica, y dentro de ella los clasemas, son categorías abstractas donde el núcleo del significado se le da a otro significado específico en un contexto fenomenológico. Por un lado da como resultado una despreciable oposición binaria que se complementa: el lexema, el objeto término; y el semena, la mínima parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “El último semenol”, microcuento de un autor que escudado en la inercia se niega a escribir largo y tendido, recoge aproximadamente estos premisas que conducen al escepticismo de la duda met&amp;oacute;dica . Ambos son importantes para nuestra clara y sencilla disertación, ya que el último le sale hasta por los oídos, ojos, cara, tronco, extremidades y especialmente por la boca. Como estas categorías fundamentan su obra, las denomino “luisemass”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Berkeley argumenta, como para eliminar el absurdo, que no hay objetos materiales sino ideas. Identificados con esta argumentaci&amp;oacute;n, los "luisemass" son ideas puras que no las pueden contaminar ni lo que esconde del sol la olorosa impresi&amp;oacute;n de esas regiones transparentes y compartidas sufijas al concepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo a Noam Avram Chomsky, la meta de la gramática generativa transformacional es la de dar una explicación clara de las propiedades biológicas innatas en la gramática universal. Los “luisemass”, como unidades cognoscitivas, concentran las propiedades mentales que señalan las habilidades del homo gramático para construir catedrales de palabras de estirpe joyciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas estructuras universales existentes en el subconciente capaces de generar flujos y reflujos de conciencia se compadecen con los estudios de Claude Levi- Strauss para quien los “luisemass” representan la función en un sistema de signos que se hallan en estado crudo lejos del cocido lento que produce el fuego bachelardiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carácter hermenéutico del luisema lo pregona el cacique de Bolombolo (un irreverente Buda le agregó otra consonante alargada que se confunde con el uno). Esa metodología de derrame verbal, pretende seguir los pasos perdidos propuestos por Carpentier para regresar a la semilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta breve nota rigurosamente fenomenológica es una simple aproximación que no es ni sombra de la sombra platónica de ese &lt;em&gt;Dasein in Sein un Zeit &lt;/em&gt;puntualizado por Heidegger, tan caro a Miranda. En efecto, se puede argüir que en sus fárragos joycianos no falta la disquisición filosófica y los atisbos poéticos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michel Foucault, define el episteme como “el total set de relaciones que unifica la práctica discursiva de los sistemas”. Los “luisemass”, por el contrario, proponen el caos, la incertidumbre y la probabilidad porque se apoyan en los impúdicos semen-ass.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115696512608636631?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115696512608636631/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115696512608636631&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696512608636631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696512608636631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/luisemass.html' title='Luisemass'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115696312430905216</id><published>2006-08-30T14:38:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.908-04:00</updated><title type='text'>Huevos de oro</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/gallina_oro.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/gallina_oro.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;e joven tuve sueños de ser empresario avícola, sueños que adquirían vuelo cuando a veces con «Los Condes», grupo musical conformado por exalumnos del colegio León XIII, llegábamos a Kikirikí y cada uno se despachaba un pollo en un santiamén. Las clientes de las mesas vecinas nos recriminaban con sus miradas por nuestra forma salvaje de comer. Deshuesábamos los pollos asados como festín de medioevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vamos a montar un galpón–, le dije a mi mujer al regresar de la luna de miel. Me miró con ojos de sapo, con la sorpresa de quien nunca espera una frase de alguien inclinado a vivir del cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Purina nos vendió 5 mil pollitas a precio de remate con la advertencia que sonaba a orden de que era la única comida que podían consumir. “Ni por el chiras se les debe dar Raza”, había dicho el empleado de la productora de alimentos cuando cerramos el contrato de alimentación de las ponedoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo iba viento en popa. Los aminoácidos, las vitaminas y los minerales rápidamente las convirtieron en pollas y muy pronto en gallinas hechas y derechas a punto de rendir los anhelados frutos blancos que servirían para ampliar el negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La construcción del galpón, una enorme maloca con techo de paja, fue el último acto comunitario de la vereda de &lt;em&gt;El Salto&lt;/em&gt; donde participaron mis amigos y vecinos entusiasmados con la empresa, que además de dar trabajo, les brindaría la posibilidad de tener los huevos frescos al desayuno, al almuerzo o a la comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los trabajadores del sindicato de Purina, posiblemente aburridos de que les dieran huevo a toda hora, se declararon en huelga. El paro general llevó a una matazón de pollitos que inundaron las aguas del río Magdalena. La cosecha de maíz se destinó para suplantar los productos de Purina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostrumbradas a los sofisticados productos químicos, displicentes las gallinas miraban los granos amarillos como la pobre comida de esas criollas que se revolcaban con cualquier gallo a la vista de las 5 mil. Solamente se dignaron consumir unos pocos granos cuando las punzó el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cambio de dieta las puso flacas y sin celulitis, como las revolconas.&lt;br /&gt;Olvidando la recomendación del empleado de Purina, mi madre les mandó dar Raza. Las gallinas recuperaron su semblante pero cacareaban sin cesar. Toneladas de alimento Raza devoraban en un santiamén hasta que se pusieron tan gordas que no podían caminar y se iban de pico (“de jeta”, decían los que las cuidaban).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A las ponedoras se les ha cerrado el culo y hacen mucho esfuerzo pa’ cagar–, le dijo a mi madre el encargado general del galpón. –Parecen chivas porque en lugar de churretas cagan bolitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar que se murieran de estreñimiento se vendieron, no como ponedoras, sino como carne de gallina que no tiene casi valor. Por pesar, mi madre no quiso vender a una gallina que se había encariñado con ella. El estreñimiento la mató. Se había quedado en un rincón sin poder moverse de lo gorda y al dar el último patatús rodó como una pelota de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por curiosidad le hicimos una autopsia. Cuando estaban tasajeando la gallina llegaron los que habían comprado las ponedoras en busca de más gallinas. Hasta la gallina que estaba descuartizada querían llevársela al precio que fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el tira y jala que se formó, uno de los compradores se quedó con la mitad mientras que la otra la agarraba con fuerza el muchacho contratado para alimentarlas. Al caer al suelo, el buche se reventó y rodaron unas bolitas como granos de maíz forrados de excremento. Los compradores se abanlanzaron sobre ellos, los recogieron y los guardaron en sus bolsillos sin inmutarse por el fétido olor ni lo gelatinoso de las cagarrutas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño de crear una cadena avícola que supliera de huevos a toda la región del Tequendama quedó reducido a cenizas. Hasta el nombre que pensaba ponerle lo utilizaron los compradores a quienes les habíamos confesado nuestras aspiraciones ovíparas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ustedes mataron a las gallinas de los huevos de oro– me dijo el dueño de la cadena de asaderos Kikirikí cuando me reconoció una noche que estaba deshuesando un pollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿De qué me habla ...? –, le dije sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Todas tenían granitos de maíz ... pero de oro macizo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115696312430905216?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115696312430905216/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115696312430905216&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696312430905216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696312430905216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/huevos-de-oro.html' title='Huevos de oro'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115696290635289508</id><published>2006-08-30T14:32:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.851-04:00</updated><title type='text'>Vivir del cuento</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y&lt;/strong&gt; qué piensas hacer… ¿vivir del cuento? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise responderle a mi mujer que ponía todo el peso de la recriminación en sus palabras. Ya de por sí llevaba días viviendo del aire desde que me despidieron de mi trabajo de editor de una revista pornográfica, dizque por culpa de la guerra contra el terrorismo. Si el aire fuera alimento mi figura no tendría la estampa de un Quijote. Cada despedida de un nuevo empleo me consume más. En lugar de escribir, malgasto mi energía buscando otra fuente que me ayude a poner el magro pan sobre la famélica mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente cuento con un tendero que le gusta la literatura. Don Polo cuida su enorme panza con caricias mientras lee desdeñoso todo lo que le caiga en sus voluminosas manos. Cuando termina de leer los periódicos, revistas, libros de cabecera, se enfrasca en la lectura de recibos de la luz, del teléfono, del agua,... Lo hace llevado por el snobismo impuesto por unos joycianos muertos de hambre que le pagaron con un Ulises. Por mi parte, le pago con libros que revende por tres veces más de lo que me han costado los vegetales en proceso de descomposición, el arroz con gorgojo, cualquier alimento que esté a punto de perecer,... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conmigo no es tan implacable como con otros llevados de los diablos que llegan ofreciéndole hasta el alma. La maldad de la guerra ha despertado las bondadosas fuerzas ocultas del rebusque. Un ejército de desempleados vive en las calles. El regreso al trueque sacó de la alineación a la mayoría de los trabajadores que habían vegetado en sus puestos en espera del retiro. El rebusque lleva a que cada cual produzca cosas tangibles para cambiarlas por lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que llevamos las de perder somos los productores de intangibles. Con cuentos no se puede vivir según el dicho popular; sin embargo, poco a poco se han dado cuenta que para paliar la desventura es necesario que existan. Muchos corrillos de desocupados capotean su hambre con cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuenteros, antes mirados como estorbo, se volvieron chamanes. Los maravillosos mundos que pintan con palabras hacen olvidar la cruda realidad. Para hacer más inolvidables las sesiones, algunos las acompañan con el cocido de las raíces de una planta traída de las selvas amazónicas que permite, según afirman quienes la han probado, ver el Aleph borgesiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi estómago recibe una buena porción de sopa y seco es cuando me asomo donde Carla. Le he dejado unos libros en consignación y se ha convertido en una vendedora y promotora tenaz de mis cuentos. Al igual que Don Polo, a ella también le pago con libros. A veces le va tan bien, que me da para invitar a mi mujer y a mis escuálidos hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orgulloso recibo la sonrisa complaciente de mi mujer que depone las armas ante la sugerencia de Carla. “Me encantan sus cuentos y a los clientes también” dice mientras veloz lleva una bandeja paisa, una cerveza, un sancocho de gallina, ... “Debería dedicarse a escribir” le sugiere melosa a mi mujer y se va.&lt;br /&gt;Pienso que no son los cuentos sino la sazón que unida a la amabilidad de Carla tiene a los comensales chupándose los dedos. “No sólo hay que alimentar el cuerpo, hay que darle algo al espíritu” les platica mientras insinúa que compren el libro. La dulzura de la frase de Carla despierta al lector dormido o hace renacer al que está ahogado por tanta denigrante imagen televisiva y tanta violencia de juegos electrónicos. Otros coquetos lo compran movidos tal vez por su belleza. Los veo lascivos mirarle el trasero cuando les da la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día después de haberme dado el producto de la venta de varios libros me di el gusto de invitar a mi familia. Carla me recibió con alborozo. El director de la Feria del Libro de Puerto Rico había estado almorzando, había llevado el libro, había regresado a almorzar y había llevado una carta donde me invitaba a participar en la feria. “Dígale que llegue no más, allá tendrá comida y dormida”, le había dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni corto ni perezoso me las ingenié para irme. “Esta conquista empieza por donde empezó Colón a conquistar el Nuevo Mundo: por el Caribe”, le dije a mi mujer mientras me balanceaba como las palmeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ojalá no termine como él... desahuciado... perseguido...&lt;br /&gt;–Desahuciado y perseguido pero...&lt;br /&gt;–Ya sé, ya sé … dividió la historia y...&lt;br /&gt;–Yo no aspiro a esas grandezas ni a esas bajezas. Sólo vivir... –“del cuento”, sabía que me iba a interrumpir como si fuera lectora iseriana.&lt;br /&gt;–... del cuento. Eso es lo que hacen tú y tus amigos.&lt;br /&gt;Entonces ¿de qué te… ?&lt;br /&gt;–Yo no me … Pero …&lt;br /&gt;–Tal vez si escribiera una no…&lt;br /&gt;–¿Sí? ¿Una no... qué?&lt;br /&gt;–De pronto eso sí sirva para …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rompió el diálogo para evitar que le despachara la descarga que contradecía sus postulados. Después de veinte años ésta se había convertido en nuestra forma de dialogar. Utilizábamos las palabras no alcanzadas a pronunciar del interlocutor para lanzarlas en su contra. Cuando llegábamos a ese punto, el silencio era más elocuente. Sin saberlo, el 90 por ciento de tinieblas y silencio que pesa sobre el multiverso nos hacía callar para interpretarlo a nuestra manera. Si lo que quedan son sentencias y palabras gastadas por el uso y el abuso para que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interrumpí mis pensamientos para no caer en el flujo de conciencia que inunda las bibliotecas y que es el que me piden mis amigos cuando critican mi brevedad y me sugieren, interpretando los deseos de mi esposa, que me lance por los caminos de la novela, ahora exigida por el mercado, posible fisura por donde se escape la posibilidad de algún día vivir para contarla y darle así una vida digna a mis hijos y a ella misma que tiene que soportar mis neurosis, depresiones, desengaños,...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Rico conocí a una profesora experta en ortografía a quien le di este manuscrito para que me lo revisara. Mi situación le trajo a su memoria las angustias del pasado. Había escrito macarrónicas novelas sin llegar a trascender el patio de su casa. Luego intentó dar clases de literatura en la universidad pero el miserable sueldo que le pagaban no le daba para mantenerse viva. Con reticencia al principio y con muchas ganas después se dio a la tarea de sacar libros donde mezcla metafísica, dieta, ejercicios y consejos para alcanzar la felicidad. La verborrea que derrama en sus escritos la acompaña con esotérica parafernalia que le produce más dividendos que los mismos libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me molestó que quisiera meterse con mi estilo que considera llano, carente de la retórica apabullante que exigen las editoriales de postín y los ávidos lectores. Como mis amigos, critica mi brevedad porque según ella desnuda mi incapacidad de enfrentarme a lo monumental. “Si vas a escribir brevedades, ¿por qué no aprovechas el título sugestivo de este libro y escribes un manual de superación personal? me dijo mientras se llenaba de vibraciones mántricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apiadada de mi crónico desempleo me regaló unas sustancias resinosas para que las queme e inunde mi ambiente de energías positivas. Me entregó una caja de libros junto con una lista de otros. Según ella, si los consulto detenidamente puedo extraer ideas que me ayudarían a vivir del cuento como lo hace ella a plenitud. No quiero agobiarlo a usted porque ya los habrá visto. Llenan las vitrinas de las librerías, los anaqueles de las bibliotecas y los estantes de las casas. Forman parte de la mitología de la nueva era demasiado avanzada para mí que sigo maravillado con la grecolatina, renacentista, aborigen y especialmente con la franciscana que me tiene en estado de postración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un tiempo, en Puerto Rico pude vivir del cuento porque la profesora se dio maña para que mi invitación de tres días fuera extendida a una semana, luego a quince días, después a un mes y más tarde a...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me asignaron una sacristía de un viejo convento que habían convertido en modesta habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tapiado me encontraron en una cripta abrazado a la imagen de la Monja de Borinquen, pero para ello ocioso lector que valerosamente ha llegado hasta aquí, remítase al principio de estos cuentos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115696290635289508?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115696290635289508/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115696290635289508&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696290635289508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115696290635289508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/vivir-del-cuento.html' title='Vivir del cuento'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115694318526339879</id><published>2006-08-30T09:04:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.795-04:00</updated><title type='text'>Hambre de inmortalidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/1600/unamuno.1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5071/3630/320/unamuno.1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"&lt;strong&gt;V&lt;/strong&gt;amos a tener que aumentar los servicios funerales" -dijo la hija mayor del dueño de la Funeraria Gutiérrez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? —reviró la menor previendo que tendría que repartir tintos 24/7 y por consiguiente perderse las rumbas de El Montecarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—"Porque el corazón del Cristo sólo funciona en presencia de los que se ausentan para siempre de este mundo", -contestó con ese tono que ponía punto final. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que &lt;a href="http://www.literart.com/justi"&gt;el pintor &lt;/a&gt;accediera a regañadientes dejar la obra del Cristo parodiado de Velásquez en la capilla de velación en pago a los servicios funerarios completos de toda su familia hasta la tercera generación, toda la región del Tequendama se volcó a solicitar los servicios funerales, desde el arreglo del cadáver hasta dejarlo acostado en el barrio que para ello había construido la Funeraria Gutiérrez al pie del viejo cementerio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ricos del área pagaban por adelantado sus exequias convencidos que al estar cerca del Cristo palpitante les daba las indulgencias plenarias para sacarlos de pena y llevarlos a descansar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la gente que no tenía ninguna relación con el difunto de turno rezaba a la imagen palpitante pidiendo por su descanso eterno. Los deudos aceptaban estas oraciones como cuotas adicionales que agilizarían los trámites para entrar al paraíso. Los dueños no los estorbaban porque siempre dejaban algo en la alcancía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rumores sobre curaciones milagrosas empezaron a circular. Varios que pedían para mitigar sus dolencias de la lepra fueron curados del todo. La mayoría se integró a la vida civil, pero algunos renegaron del milagro porque los dejaba sin la ración que sagradamente recibían del gobierno central. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trascendió las fronteras y su fama llegó al Museo del Prado. Representantes del mismo viajaron al pueblo de La Esperanza a conocer al Cristo Palpitante. Al ver la vitalidad que emanaba esa copia ofrecieron el original a cambio para llevárselo consigo a la Madre Patria, pero las Gutiérrez, que sólo sabían de muertes y velorios, no aceptaron tan jugosa y artística oferta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ubérrima madre decidieron entonces enviar a uno de sus célebres hijos conocido autor de un sesudo tratado sobre "El Cristo de Velásquez". Unamuno, a pesar de su prepotencia de filósofo vasco, aceptó la oferta de viajar a ese pueblo alejado sólo porque quería recuperar la fe en la inmortalidad que había perdido luego de confrontar duramente a Kierkegaard y ver que sus nebulosos personajes se le escapaban de sus escritos para evitar el sentimiento trágico de sus alienadas vidas que él autor les ponía a soportar. La agonía que sufría a flor de piel era producto de su hambre de inmortalidad imposible de conciliar una vez por todas esa tensión entre fe y razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al confrontar el cuadro sintió el impacto que se siente ante las cosas imponentes, mucho más fuerte que el que había sentido ante la monumental obra del filósofo danés. No podía creer que un pintor de aldea llegara a sobrepasar al maestro del realismo, a alguien que hasta la fecha no habían sobrepasado en la destreza de asir las características esenciales divinas y humanas para fijarlas en el lienzo con dos o tres pinceladas seguras y contundentes. La copia mezclaba los colores, luz, espacio, ritmo en una manera superior a la que le imprimía el maestro de los maestros y que iba más allá, por otro lado, de los claroscuros rembrandtianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No valió que Unamuno sacara a relucir de memoria todas las disquisiciones de su tratado. Las Gutiérrez no eran presa fácil de las convenciones arribistas. Lo que movía su estrecho mundo era lo contante y lo sonante que les quedaba luego de cada servicio. Para ellas, los milagros del Cristo representaban lo magistral y divino que tenía su lienzo, algo que ningún artista había logrado ni lograría jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quitándose las gafas en un gesto de impotencia el genio vasco maldijo el momento en que se rebajó a servir de mensajero. "Indios retrasados", le oyeron murmurar; "viejo barbas de chivo", contestaron varios en letanía que se confundió con los rezos de los deudos, familiares, amigos y curiosos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115694318526339879?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115694318526339879/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115694318526339879&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115694318526339879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115694318526339879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/hambre-de-inmortalidad.html' title='Hambre de inmortalidad'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115694211628733215</id><published>2006-08-30T08:41:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.741-04:00</updated><title type='text'>Cristo palpitante</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.literart.com/images/cristo_crucificado.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l Cristo de mi hermano pagó los servicios funerales de primera de mi madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admirador ferviente de Velásquez y Rembrandt, mi hermano &lt;a href="http://literart.com/justi/"&gt;el pintor&lt;/a&gt; quiso superarlos con un cuadro tamaño natural de Jesús crucificado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la paciencia propia de relojero de agua fina logró emular con creces a esos dos maestros. Las últimas palabras de "perdónalos que no saben lo que hacen", parecían repercutir como eco misterioso y celestial en las paredes de la enorme sala de la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio del dolor por la muerte de mi madre, a alguien se le ocurrió la grandiosa idea de adornar con el cuadro la capilla de velación de la Funeraria Gutiérrez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A regañadientes mi hermano aceptó que su obra fuera colgada en una capilla. Sus temores se cumplieron al pie de la letra. La gente se impresionó al ver ese enorme Cristo tratando de abrazar tantas coronas que cubrían el ataúd donde reposaba mi madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medianoche, cuando una de las piadosas hijas del dueño de la funeraria pasaba la cuarta ronda de tintos para los dolientes y plañideras que rodeaban el féretro, hizo un alboroto al dejar caer la bandeja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡El Cristo está vivo! -gritó aterrada. Luego petrificada como estatua de sal, señalando diagonalmente a las alturas masculló con dulce voz. -¡Su corazón palpita!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que no estaban arrodillados repitiendo las monótona letanía "que Dios la saque de pena y la lleve a descansar", cayeron extasiados a adorar al Cristo palpitante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la neblina que empañaba mis ojos pude corroborar que efectivamente parecía que el corazón del Cristo palpitara en medio de esos claroscuros rembrandtnianos magistralmente plagiados por mi hermano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bola se regó como pólvora, sacando a todo el mundo de la cama. La capilla se abarrotó y no había cómo entrar o salir de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se golpeaba el pecho siguiendo el ritmo de las relajadas palpitaciones por segundo del Cristo y en sus rostros empezó a dibujarse esa paz infructuosamente perseguida en las mesas de negociaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor que en principio había abatido a mi hermana menor se vio paliado al ver tanta gente velando la madre todo el tiempo hasta que pudimos sacarla al otro día para la misa solemne en la Catedral y su posterior entierro en un hermoso mausoleo preparado por los de la funeraria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dejar descansando a mi madre para toda la eternidad, fui con mi hermano el pintor a cancelar los elevados gastos de ese funeral de primera que hicimos por capricho de mi hermana menor para evitar que le diera un patatús y siguiera los pasos de nuestra madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjenme el cuadro como pago -dijo la hermana mayor de las Gutiérrez. Su piedad no impedía tener el carácter fuerte para diferenciar entre el negocio y el dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento -dijo mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces..., -dijo la Gutiérrez con la actitud de subastador experimentado. -¡póngale precio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que ese cuadro no tiene precio -contestó mi hermano con ese atisbo de impaciencia que mostraba ante todo lo que no respirara arte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mejor así -dijo la Gutiérrez levantando el entrecejo en señal de victoria. Luego de una breve pausa en la que pasó del triunfo a la benevolencia replicó: -Entonces les regalo el funeral y ustedes me regalan el cuadro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El hecho de no tener precio significa lo contrario -le dije admirado de que de mí saliera a relucir un regateador jamás conocido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La agileza de mercadera de la muerte de la Gutiérrez nació en su esplendor. Nos explicó con miles de detalles como morirse se había vuelto más caro que vivirse. Para concluir ese asunto tan vital, en tono salomónico dijo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ustedes, ni ninguno de su familia hasta la tercera generación tendrán que preocuparse por los matadores gastos de cada uno de sus funerales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero eso es infame -dijo el pintor con rabia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es como pagar ahora para viajar luego, -dije repitiendo inconcientemente el slogan con que la misma funeraria se anunciaba por La Voz de los Chorros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí..., -remató con malicia la Gutiérrez. -... pero lo harán en primera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115694211628733215?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115694211628733215/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115694211628733215&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115694211628733215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115694211628733215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/cristo-palpitante.html' title='Cristo palpitante'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115686667780333182</id><published>2006-08-29T11:50:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.687-04:00</updated><title type='text'>Chucho, el obituario</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;oy me he enterado de la muerte de Chucho y me ha pesado no estar allá para lanzar en su tumba el último manojo de tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como una apariencia de ser venido de otro planeta donde lo ferroso impone su dominio, Chucho parecía un hombre de hierro por fuera y por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchaba como un bobo o como lo hacen los ciegos. La ropa que vestía era regalada, usada o nueva, que se ponía hasta que caía hecha pedazos. Solo en ese momento se bañaba en Los Chorros, sacando con limpiagrasa toda la mugre acumulada por meses. Las lavanderas que asistían a ese espectáculo, aún las más mojigatas, no dejaban de admirar el enorme animal bien dotado que relucía al quedar como nuevo. Un suspiro las hacía añorar esas cualidades en sus esposos o amantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pequeño siempre lo vi en la plaza cargando bultos enormes y llevando el mercado de viejas arribistas que lo trataban como a una bestia y le tiraban cualquier centavo como pago. Admiraba su hercúleo cuerpo. Me decían que se debía al constante ajetreo de mula de carga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabía de donde había llegado. Muchos aseguraban que había aterrizado en Plazacolombia venido de otro planeta y yo lo creía. Parecía denunciar la nostalgia por su lugar de origen al caminar con paso lerdo como si llevara una herida clavada en el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las chicas huían espantadas siguiendo el consejo de sus madres que lo catalogaban como un violador en potencia. Los chicos admirábamos sus pectorales de gigante de casi dos metros. Parecíamos liliputienses alrededor de Gulliver pidiendo que jugara con los poderosos músculos de sus brazos. Nos encantaba poner nuestras manecitas en sus bíceps de hierro que se movían como enormes bolas de cañon. Eran las únicas veces que sonreía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alimentaba de verduras y frutas que los mercaderes botaban antes de que se dañaran y que colocaban en la plaza en un canasto dispuesto para él. Trabajaba como una mula y como una mula comía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las campanas de la iglesia sonaban incesantes anunciando la muerte de algún feligrés, Chucho abandonaba su trabajo y esperaba en la esquina central de la plaza que colocaran el anuncio obituario elaborado en letras góticas por las piadosas hijas del dueño de la Funeraria Gutiérrez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No valían amenazas ni promesas. Chucho se disponía a realizar su trabajo ad honorem de copista como si Tánatus se lo exigiera del más allá. Sagradamente se posesionaba de los escalones que conducían a la plaza y usando las escalas como escritorio y silla, copiaba en su totalidad todo el cartel dejando un espacio donde iba el nombre del difunto que colocaba al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reproducía hasta los bordes sinuosos del aviso de tal forma que parecía una copia en formato 11 x 8 del mismo. Seguidamente la colocaba en una bolsa plástica y la depositaba en unas cajas que guardaba bajo las escaleras abiertas de madera que llevaban a la Voz de los Chorros, una pequeña emisora que transmitía complacencias de amor y desamor, pregonaba funerales y emitía propagandas de dos o tres tiendas que se daban el lujo de anunciarse. Nadie se atrevía a tocar esas cajas por temor a que las únicas palabras que le oyeron mascullar un día con tono severo, se cumplieran al pie de la letra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"El que toque estas cajas mientras yo viva, será infeliz". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por razones ajenas a mi voluntad tuve que irme de mi pueblo y de mi país y la distancia le echó tierra a muchas cosas incluyendo la de Chucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al morir mi madre volví a ver a Chucho. Estaba en la posición de costumbre copiando el obituario donde decía que nosotros y demás familiares invitábamos al sepelio de quien "descansó en la paz del Señor" para lo cual quedaríamos eternamente agradecidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como nadie lo interrumpía en esa labor que el pueblo consideraba normal, tampoco nadie se atrevío a molestarme mientras detrás de Chucho miraba cómo con destreza increíble copiaba al pie de la letra y estilo todo el anuncio. Al colocar el nombre de mi madre, "la distinguida señora Elena de la Concepción Sarache viuda de Vásquez del Pino", me di vuelta tratando de disimular las lágrimas que empañaban mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora del entierro lo volví a ver otra vez. En esta oportunidad ayudó, como siempre lo hacía, a bajar al sepulcro el pesado ataúd. Todos se fueron, pero Chucho se quedó impertérrito como ciego mirando el horizonte. Comprendí que quería quedarse solo. Oculto detrás del mausoleo de la familia Bernatte, lo vi tirar el último puñado de tierra sobre la tumba de mi madre y abandonar el camposanto con paso lerdo como si cargara los yerros de todos los que ahora gozaban del sueño eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy que llamé a mi hermano me enteré de lo de Chucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creyeron que se había dormido copiando un obituario, –me dijo con una voz que denotaba tristeza. "Al tocarlo, lo sintieron tieso como el hierro. Al ver que no reaccionaba lo voltearon y se dieron cuenta que estaba muerto". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ¿de quién era el obituario? –le pregunté para confirmar mi sospecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé si sería el de él o el de otro difunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? –le interrumpí intrigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque donde colocaba el nombre …, lo dejó en blanco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115686667780333182?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115686667780333182/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115686667780333182&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115686667780333182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115686667780333182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/chucho-el-obituario.html' title='Chucho, el obituario'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115677506276485233</id><published>2006-08-28T10:22:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.628-04:00</updated><title type='text'>Lágrimas congeladas</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;omo de costumbre, después de salir de la oficina y mirar su reloj que marcaba las 6:13 de aquel 30 de febrero del año del dragón, llegó a la casa de su padres sin percibir que había recorrido miles de kilómetros en un abrir y cerrar de ojos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al transpasar el umbral de la enorme casona de tierra caliente, se encontró ante una cantidad infinita de coronas de flores que tapaban el féretro de alguien que velaban entre cuatro cirios enormes de catedral metropolitana. A pesar de la solemnidad de este hecho, por los rincones se oían las voces de un enjambre avasallador de huéspedes que bebían aguardiente, paladeaban diversos platos típicos, jugaban a las cartas y contaban chistes verdes. Como el ambiente era más de carnaval que de funeral, se divertían tanto que no oían, veían, ni sentían nada que fuera más allá de sus narices, olvidando por momentos el motivo de la reunión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el salón principal, completamente circular, adornado con cuadros del pintor Olimpo, se encontraba la madre y la hermana menor en actitud compungida, quienes empañaban con su llanto las octogonales gafas Ray Ban traídas exclusivamente para la ocasión por alguien del extranjero. Ellas no detectaron su presencia porque solo veían, oían y sentían lo que tuviera que ver con el muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Esto no puede ser Dios mío..., yo estoy segura que está dormido porque él siempre ha tenido pesado el sueño!, –decía la madre, con esa voz suave y esa dignidad de terciopelo que tienen las señoras cuarentonas cuyo sufrimiento no les ha producido muchas huellas. Aunque era mucho mayor, su tez suave la hacía aparecer más joven y no le faltaban pretendientes, los cuales iban no solo detrás de sus heredadas riquezas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Debe estar soñando..., yo estoy segura, porque él es un soñador atormentado–, decía la hija en tono melancólico mientras consolaba a la madre con un abrazo. Esta era muy ligada a su madre, ligazón que no solo era de género fisionómico. Cabellos claros al igual que sus ojos, tenía la estatura de las personas medianas que sobresalen por su encanto personal. No era una belleza extrema, pero su presencia hacía volver la cabeza más de una vez a los transeúntes cuando caminaba por las calles del pueblito que quedaba a media hora de la hacienda La Ponderosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios pretendientes de ambas en su segunda edad o la etapa primera, las consolaban con estrujones que iban más allá del pésame. Antes de dar el abrazo, se daban un retoque en el baño y la mayoría, ceja derecha arqueada, mirada prepotente, pechos inflamados, barriga sumergida, ajuste de cuello, peinada bidimensional, con sólidas cachetadas resbaladizas hacían penetrar el Oscar de la Renta for men para afirmar con un golpe de hombros su posición de gallos finos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de los cuartos adyacentes, ubicados en la parte occidental de la casona y adornado con afiches de Ricky Martin, una algarabía de muchachas consolaba al hermano mayor. Con una cara de aburrimiento que le pesaba toneladas, daba las gracias mientras aprovechaba la situación para sentir el cuerpo caliente de cada una de ellas y medir el caudal de su abulia en la exuberancia de los senos al apretarlos contra su pecho. Ellas gustosas se dejaban manosear. “Tal vez en su tristeza profunda no se dé cuenta de su atrevimiento”, pensaban. Inconcientemente comparaban esas caricias con las del que ya no podía darlas. Por respeto al muerto, calladamente lo pensaban, poco a poco, en forma conspiracional lo comentaban y con el tiempo abiertamente lo divulgaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Sus abrazos –decía una chica de curvas exuberantes como las de la letra S–, me hacían arder por dentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Yo también me ponía como una galaxia a punto de estallar –decía otra de cuerpo de guitarra española, mientras aspiraba y espiraba en espirales un cigarrillo Malboro juntando los dedos como la actriz de la película “Fumando espero”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gordito de unos siete años, menor de todos los hermanos, jugaba animadamente en el patio con otros niños. Por momentos sus gritos llegaban al cielo espantando las aves que anidaban en la centenaria ceiba. Doña Bárbara, la más regañona de las madres presentes, les hacía señas agresivas de que se callaran. Los surcos extremadamente marcados en su rostro, hablaban de la amargura profunda que le había marchitado el alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡No frieguen la vida! ... ¡si quieren jugar háganlo en silencio para que no despierten al difunto!, –gruñía en tono grave con cierta tirantez en la mandíbula que inflamaba las pupilas y acentuaba sus arrugas de uva pasa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento los chiquillos se calmaban temerosos de la mirada fulminante de la vieja y del sonido corrosivo de su ladrido. Cuando se apaciguaba ese soslayado rayo y cesaban las vibraciones caninas, continuaban con el alboroto que, mezclado con la tertulia de los mayores, el rezo de las mujeres, el llanto de las plañideras y el trino asustadizo de los pájaros, parecía el día del juicio final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno por uno vio a sus tres hermanos y a sus dos hermanas. Ninguno respondió a su fraternal saludo, ocupados en agradecer el sentido pésame de la multitud. Educados con todas las de la ley como para violarla olímpicamente en su edad madura, sabían que los modales exigían portarse a la altura de esa circunstancia imprevista. Una expresión circunfleja en el rostro, les mostraba a flor de piel el usual “a mí qué me importa”, acompañado por esa expresión de “hago lo que me da la gana” de los niños que les sobra todo pero que les falta lo principal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una duda lo asaltó, pero no quiso darle crédito. Por esta razón se mezcló en la muchedumbre a decodificar los murmullos. Su duda se acrecentaba al oir los comentarios sarcásticos a media voz de los presentes, quienes se referían al difunto como idiota inútil de ideologías utópicas condenadas al fracaso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su mente se agolpó el súbito recuerdo de su mejor amigo considerado como su hermano gemelo. Ninguno desconocía el profundo aprecio que le profesaba su madre, el cual despertaba celos entre sus hermanos, ni el amor eterno que le había jurado su hermana menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pobre Hugo..., siempre lo confundían conmigo. Lo que menos esperaba era encontrarte metido en un ataúd- –se dijo así mismo como encontrando la forma de combatir la duda y alimentar la nostalgia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la infancia compartieron todo, hasta las primeras novias, sin sentir celos, con la misma actitud con que compartían la bicicleta. Los ojos, verdes, el pelo indio y hasta los hoyitos que se les formaban en las mejillas al sonreir, eran como sus parejos gustos que fueron motivos de habladurías. Igual que las habladurías que tuvieron hacia los abuelos de cada uno, quienes también fueron uña y mugre, cosa que nunca llegaron a entender sus madres porque sus padres eran dos polos opuestos. Las chicas sabían que entre ellos había un pacto amigable, por eso aceptaban acostarse con los dos, porque era más estimulante. Al igual que sus abuelos, mientras uno realizaba el trabajo de exploración, el otro hacía el de penetración y viceversa. La última vez que la había preguntado le habían contestado con recelo que estaba en la zona de distensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Seguramente vino por estos lados a desandar los pasos y se encontró con un reguero de pólvora –pensó resignadamente. Igual le había pasado a varios compañeros de la universidad quienes pensaban que la vía armada era la respuesta consecuente con ese mundo que los llamaba como una liberación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quitando los ramos de flores, la hermana menor abrió la ventanilla que dejaba al descubierto el rostro del muerto. Con el sigilo propio de las ánimas en pena, se acercó a mirar el cadáver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pensamientos sobre su entrañable amigo de la infancia se desvanecieron dejando congeladas sus lágrimas en sus mustios párpados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115677506276485233?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115677506276485233/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115677506276485233&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115677506276485233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115677506276485233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/lgrimas-congeladas.html' title='Lágrimas congeladas'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115669311302390458</id><published>2006-08-27T11:35:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.570-04:00</updated><title type='text'>Elegía canina</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.dogbiz.com/dogs-grp5/poodle-toy/images/toy-poodle-280x260-tig-128.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px;" src="http://www.dogbiz.com/dogs-grp5/poodle-toy/images/toy-poodle-280x260-tig-128.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;lguna misteriosa energía convirtió mi pierna en la pareja de Yiyi. Mi pierna rechazaba su jineteada, y de no ser por el cariño que le tenía a la dueña, la hubiera mandado al cielo canino de un solo patadón. Ese amor frustrado, más masturbación que coito, se acrecentaba cuando salían para sus casas los noveles escritores y nos quedábamos solos la anfitriona, Yiyi y yo. Todo el pudor que Yiyi conservaba mientras discutíamos de literatura, se desbordaba y mi pierna adquiría el protagonismo. Su obsceno acto continuaba hasta que la anfitriona, muerta de vergüenza, la sacaba de la enorme sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yiyi llegó a mi vida por casualidad una vez que se había escapado de los brazos de su dueña. Nos encontrábamos desarrollando un ejercicio de creación colectiva en el taller literario que cada jueves realizábamos en las instalaciones de &lt;em&gt;StarBooks&lt;/em&gt; cuando de pronto sentí que algo se recostaba a mi pierna. En principio creí que una de las escritoras quería seducirme, pero el grito de la dueña desbarató esta fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yiyi! ¿Qué haces? -y suspirando con altura remató -¡Te estás poniendo insoportable!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La brusca interrupción del ejercicio acabó con el taller por esa tarde. Las mujeres empezaron a alabar a la hermosa poodle lo que le dio confianza a la dueña para tomar asiento en medio de los creadores. Al enterarse del motivo de nuestra reunión se desbordó en zalamerías y terminó ofreciendo su casa "mucho más cómoda" para realizar los talleres literarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando que esta mecenas caída del cielo podría en parte paliar mi desamparo, acepté la oferta. Ese recelo hacia una clitocracia, impuesta con subterfugios por las cacatuas del departamento de letras exóticas de la Universidad de Yoayo, de donde fuera expulsado "por demasiado macho" como lo sugirió una de ellas, se vio aminorado por su dulzura, su porte, su atención y su belleza. Por otro lado, la dueña se encontraba en esa edad en que las mujeres se ponen como las frutas maduras: en su punto. Un día más y se echan a perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anfitriona quiso revivir las veladas que en Europa le habían dado alguna fama. Nos atendía a las mil maravillas y varios creadores, que cargábamos la misma desgracia, encontramos un paraíso de colaciones, vino importado y libros a granel que ella con gusto exquisito se encargaba de mantener al día. El penthouse con vista al mar hac&amp;iacute;a de tel&amp;oacute;n de fondo que alimentaba los suspiros y espoleaba la imaginaci&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se desarrollaba el taller, Yiyi permanecía en los marmóreos brazos, pero a la primera oportunidad demostraba con ahinco su amor por mi pierna izquierda. Su instinto animal le hacía adivinar mis inclinaciones que eran las culpables de mi situación paria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reclamo de una herencia incalculable hizo que mi mecenas se fuera del país. Para no perder el contacto, todos los días nos cruzábamos emilianos que leía en la biblioteca de Miami Lakes, donde Yiyi era el motivo principal de los mensajes. La hermosa perrita empezó a desmejorarse y la dueña no hallaba qué hacer. El veterinario le diagnosticó depresión canina. Más que extrañar a Miami, la perrita extrañaba mi pierna siniestra como lo sospechaba mi lejana protectora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un amigo siquiatra que había llegado a la conclusión que era más fácil curar las fobias animales que las del homo sapiens, me sugirió que le hiciera una visita. Mi mecenas accedió gustosa y me envió los pasajes. La felicidad de Yiyi fue exorbitante. Casi se muere de la dicha al volver a cabalgar mi pierna que la dejé a su libre albedrío convencido en parte que en mi pierna se había reencarnado un karma emparentado con los cánidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por unas semanas los tres vivimos felices. Yiyi se recuperó vertiginosamente y la dueña me ofreció matrimonio. Mis perennes sobresaltos de desempleado iban a ser subsanados por un amor de perros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una visita rutinaria al veterinario, un labrador, creyendo que era un peluche, le clavó los cuatro colmillos que penetraron por las arterias y se ajustaron en el delicado cuello de Yiyi. Al zangolotearla de lado a lado el espíritu de Yiyi ascendió al cielo canino. Dos horas después de haberla dejado en las buenas manos del veterinario llamaron a mi prometida para darle la mala nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejó que la cremaran en la clínica. Me hizo cargar la bolsa plástica en que nos entregaron a Yiyi. Al sugerirle que le pusiéramos una demanda a la clínica veterinaria me miró con una mirada de desprecio que pronosticaba la vida perra a la que me vería abocado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sus marmóreas manos, que posiblemente tocaban por primera vez la tierra, cavó una fosa en la huerta que daba al rellano de la mansión y, elevando una elegía al paraíso de los perros, confundió sus lágrimas con las de la lluvia torrencial que caía inmisericorde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115669311302390458?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115669311302390458/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115669311302390458&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115669311302390458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115669311302390458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/elega-canina.html' title='Elegía canina'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115659192914947539</id><published>2006-08-26T07:29:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.510-04:00</updated><title type='text'>Arenas movedizas</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://orbita.starmedia.com/~cmsanagustin/imagenes/monolito1.gif"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;M&lt;/strong&gt;i padre construyó su casa sobre arenas movedizas. Me vine a dar cuenta cuando casi me tragan. Logré salirme de su boca devoradora agarrado de la pata de una mesa compacta de madera brasil afirmada a la orilla. El enorme hueco que quedó enmedio de la sala nos produjo pavor. Con escrupulosidad de genio mi padre me miraba como si con recelo comprobara que sus amenazas se hubieran cumplido. Suspicazmente empezó a torear el monstruo con un barretón. Al tomar confianza, lo introdujo un poco y se lo devoró. Por la rendija le echó toda la arena que pudo pero fue como lanzarla al vacío pascaliano porque el monstruo la devoraba como si fuera enorme agujero negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día decidí enfrentarlo junto con mis hermanos. Quitamos la enorme lámina con la que mi padre le había tapado la boca y comenzamos a hurgarlo. Despacio, no tan rápido no va y sea que se despierte. Cuidado que ya empieza a dar vida. Pum, un enorme boquete se abrió. Desde arriba alcanzamos a ver una gigantesca galería iluminada por nuestras linternas. Bajamos por una soga y nos encontramos en un salón infinito lleno de piedras talladas. Parecía un taller de escultor agustiniano. Las megalíticas figuras eran semejantes a las halladas a flor de tierra en San Agustín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época no sabíamos de esa cultura y pensamos que eran obras del diablo. Las figuras lo parecían con sus enormes colmillos y las serpientes enredadas en su cuerpo. Decidimos guardar el secreto. Cada uno tomó una figura pequeña y abandonamos el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre limpiando las encontró. Se las mostró a mi padre quien con fruncido ceño, de dónde diablos sacaron ésto; nos las encontramos; que dónde, y el ceño más fruncido; que por el lado del cerro; que quiero ver dónde. El menor se afloja, llora y luego confiesa, de ahí, señalando el lugar que nos había prohibido pisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Estas son figuras agustinianas" plante meditativo y escuchar otra de sus largas disquisiciones que ahora extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbrado a dar lo mejor de su cosecha para alimentar la papada de obispo de los curas, donó la casa a la parroquia. No quiso hacer negocio con las cosas de ultratumba. Los curas pronto la cedieron al municipio al comprobar que muchos feligreses desviaban sus plegarias hacia esos ídolos de piedra dejando vacías las arcas de los santos de palo. Ahora es un museo descuidado que en principio fue el orgullo de la región. Las administraciones que se han turnado, expertas en los malos manejos de la pública res, se las han ingeniado para borrar el pasado amerindio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminando por la Quinta Avenida capitalina varias veces me he detenido a ver las figuras recién envejecidas expuestas a la venta por vendedores ambulantes que juran y rejuran que son originales. Los originales deben estar en museos extranjeros como el monumental ídolo de piedra que volví a encontrar sorpresivamente en el Palacio de Chaillot. En principio creí que mi astigmatismo progresivo me hacía ver espejismos, pero mi tacto de molusco y mi olfato de perro no me engañaban. Allí en el Museo del Hombre se encuentra catalogado como de la cultura Maya posiblemente para tapar con datos etnográficos la rapiña milenaria que los civilizados infringen a los bárbaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fueron capaces de llevarse hasta París el ídolo más trabajado de enorme bulto, lo pequeño no aguantó la voracidad que resultó más violenta que la del monstruo que nos quitaba el sueño cuando de pequeños decíamos inocentes mentiras aunque mirando con temor hacia el suelo. Según la creencia de los viejos, a los que dicen mentiras la tierra se los traga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115659192914947539?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115659192914947539/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115659192914947539&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115659192914947539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115659192914947539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/arenas-movedizas.html' title='Arenas movedizas'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115654572025196325</id><published>2006-08-25T18:31:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.451-04:00</updated><title type='text'>Abelina</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;belina se había quedado con sus noventa y dos años y sus dos nietas a merced de las circunstancias orteguianas. Decir que dependía de su hijo era mucho decir. Serenatero de poca monta, lo poco que ganaba lo gastaba en cerveza. Borracho, descargaba sus frustraciones en el lomo de sus pequeñas hijas huérfanas de una madre que había muerto de inanición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre pasaban por el frente de mi casa como perritas regañadas agobiadas por el peso de un hambre pálida y huesuda. Una vez que pasaron con la abuela "sin el zángano ése" mi padre de reojo vio cómo ellas de la misma forma miraban las frutas prohibidas. Mirando al cielo, torciendo la boca y dando un chasquido le abrió paso a la compasión y las dejó entrar a la granja a que cogieran las frutas que quisieran. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi viejo tenía una especie de laboratorio agrícola que superaba en resultados los experimentos realizados en las instalaciones del SENA. Muchas veces fui testigo cómo la finca se llenaba de estudiantes de esa institución que atentos escuchaban a mi padre quien compartía orgulloso los resultados exitosos de sus experimentos, entre otros los de clonación cítrica que le valió la visita de delegaciones de organismos internacionales. En una mochila raída, las dos pequeñas colocaban mangos, anones, naranjas, limas y limones. Cuando la cosecha de melón, piña, guanábana, banano y maíz estaba en su apogeo, mi padre les regalaba buenos frutos de "la tierra mineral que agradece con delicias los cuidados del &lt;em&gt;homo sapiens&lt;/em&gt;" según afirmaba con autoridad. La viejita se sentaba en cualquier tronco a conversar con mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre la observaba con la misma curiosidad que observaba las plantas y descubrió que la comparaba con las mejores orquídeas de su envidiado jardín. Podía ser que los años le hubieran caído encima pero no habían borrado ciertos rasgos que denotaban un rostro bello realzado por una elegancia que no opacaban sus ropas pobres bien remendadas. Se dejó llevar por la ensoñación y la imaginó rodeada de galanes pero un gesto cansado de Abelina lo trajo a tierra. La natural predisposición de mi padre de adivinar los caracteres le dejaba entrever que a pesar de la madurez de sus años y de sus pesares, conservaba en su porte las muestras de una juventud bella y distinguida, la expresión amorosa en el tono de su voz. Cuando joven llevó vida acomodada, tuvo goces y se rozó con gente bien criada y de buenas maneras pero vino a caer en las garras del peor, el más mujeriego y empedernido borracho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado con embustes a la casa de sus padres quienes se dejaron embrujar de su labia como le había sucedido a ella. Ellos, que siempre habían tenido cuidado de no dejarla un momento sola, la ofrecieron en bandeja a ese intruso que luciendo ropa prestada, carro robado, y labia afilada, pregonaba tener mucha riqueza. En cosa de días, podría decirse de horas, había escapado con él. La madre murió de dolor y el padre cayó de un caballo. Los hermanos dilapidaron la herencia sin que ella se diera cuenta. No había querido decirles que su príncipe azul era un pobre diablo. El hijo que le dejó era igual a él. "Qué se puede esperar de ese zángano" le oí decir mientras remataba con una sentencia que comprendí el día que vi a mi abuelo rajar leña con precisión de relojero: "De tal palo tal astilla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres nuevos comensales se sumaron al enorme ejército que había en casa. En una banqueta que mi padre había construido se sentaban calladas y con recogimiento, como si estuvieran orando, consumían sus alimentos. Al terminar se retiraban con una parsimonia que interpretaba de cansancio existencial pero que era de respeto ya que iba acompañada de un Dios se lo pague. No sabíamos por qué esos tres seres compartían nuestros alimentos hasta que mi padre nos contestó una vez que nos vio cruzar miradas interrogativas. "Mientras viva no les faltará un pedazo de pan de esta mesa", sentencia que retumbó en mi compasión de niño a quien le prometen el cielo si acumula méritos con obras de esa naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre siempre se había negado a visitar a "matasanos" como les decía a los médicos. Curaba no sólo sus malestares sino los de mucha gente, con yerbas cultivadas en el huerto. Hileras de enfermos se vieron curados con sus purgas milagrosas. Todo est&amp;aacute; en la naturaleza que sabia nos se&amp;nacento;ala las curas con s&amp;oacute;lo observar a los animales. Las continuas resolanas a las que se sometía estoicamente para cuidar con mano de seda a sus queridas plantas le cobraron duro su impuesto. Al igual que Abelina empezó a confundir el camino a casa y a irse a otras donde lo atendían con una amabilidad que borraba las diferencias entre la nuestra y la de los fraternales vecinos. En ellas entraba como lo hacía Abelina en la nuestra. Cuando mi madre lo encontró desmayado una vez que se demoraba a la hora del almuerzo lo llevó al hospital donde inmediatamente lo operaron de una hernia que siempre había manejado a su antojo, cuando lo que de lo que debían operar era de una obstrucción intestinal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hospital nos entregó una cuenta estratosferita junto con el cadáver de mi padre. Sentí no haberle podido dar el último adiós por seguir el consejo que me dieron cuatro enfermeras que a ocho manos trataban de subirlo a la cama la víspera de su deceso. Cuando estaban a punto de inyectarlo alcanzó a distinguir mi voz que le sirvió de calmante. "Creí que no ibas a llegar", me dijo con una voz que trataba de inhalar todo el oxígeno del planeta. En esas palabras sentí que había una especie de súplica, de perdón y de arrepentimiento. La fiebre normal de joven revolucionario me había separado bruscamente de él. Talvez en su último momento se dio cuenta de la estupidez de su terquedad conservadora como después me di cuenta de la mía radical.&lt;br /&gt;"Corazón de piedra", me dijo mi hermana menor al ver que no derramaba una sola lágrima. Todo el engorroso trámite que como mayor tuve que hacer no me dio cabida ni salida a ellas. Acumulé un enorme dique que Abelina voló en pedazos cuando vi sus manos temblorosas, más cadavéricas que las del difunto, tratando vanamente de agarrar el féretro en que estaba mi padre descansando para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una semana no más me dio la oportunidad Abelina de ganar indulgencias que entraron en saco roto porque se negó a pasar bocado prefiriendo seguir la ruta que mi padre le señalaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos nietas desaparecieron del mapa. Alguien dijo, lo cual es probable por la pobreza que arrastraban, que eran mantenidas a la fuerza bajo el manto macabro de un tratante de blancas que suplía con su comercio humano los grandes prostíbulos de las capitales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115654572025196325?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115654572025196325/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115654572025196325&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115654572025196325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115654572025196325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/abelina.html' title='Abelina'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115642161894011702</id><published>2006-08-24T08:12:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.395-04:00</updated><title type='text'>Iguana</title><content type='html'>Por Jos&amp;eacute; O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.literart.com/images/borgescara.jpg" width="361" height="258"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;iempre me he opuesto a tener mascotas en la ciudad. Criado en medio de animales, me conmueve ver coartada la libertad de animalitos que muchos exhiben orgullosos en jaulas de oro pendientes de balcones. Mi mujer trató por todos los medios de convencerme. Puso de pantalla a mis hijos y sin querer queriendo me dejó sobre la mesita de noche un libro que ignoré como lo hago con Selecciones y todo escrito que tenga con ver con el mejoramiento humano. Ella misma me leyó pasajes de &lt;em&gt;El beneficio síquico de las mascotas en los niños y en los ancianos &lt;/em&gt;de un autor que trataba de paliar su culpa temprana de depredador de animales. William Blake decía que "el gusano partido en dos perdona el arado", pero el autor de marras confesaba que lo hacía para comprobar cómo un ser podía reproducir la desdicha de haber nacido. A la manera cartesiana creía que guillotinando lograba separar cuerpo y alma. Entre contrito e indignado aceptaba que de niño maltrataba todo ser viviente que se le atravesaba hasta que llegó un depredador mayor que él y de un golpe lo dejó inválido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un día mi mujer llegó onda y oronda con una iguana. Mi ceño fruncido la hizo abrigar el reptil antes de que de un zarpaso se lo echara a los patos. "Los de la tienda de animales me dijeron que estos animales son los más inofensivos" me dijo con un gran interrogante en su cara a pesar de que estaba afirmando algo. La pobre iguana, acostumbrada a vivir encima o debajo de otras iguanas, mostraba una mirada de tristeza tan profunda que, por esa manía de buscar estructuras subyacentes heredada de mis estudios estructurales, me llevó a concluir que añoraba los tiempos cuando sus antepasados eran regentes del planeta. Mi mujer, siempre atenta a las desgracias ajenas, decidió conseguirle compañía. De esta forma mis dos hijos menores zanjaban sus diferencias quedando igualada la balanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Al principio estaban encantados. Les colocaban comida a cada rato, cambiaban el agua, limpiaban los excrementos, los orines y las bañaban con jabón. Cuando llegaban visitas las cargaban para mostrarlas con orgullo zootécnico. Una vez que viajamos de vacaciones arriaron con ellas y el menor quiso ofrecerla como garante en el hotel cuando nos quedamos sin dinero y las tarjetas de crédito hasta el tope. Muchas mujeres melindrosas corrían despavoridas a esconderse, temerosas de que esos pequeños monstruos las devoraran a pedazos. Poco a poco las atenciones de mis hijos hacia los saurios fueron desmejorando hasta quedar en manos de la señora que cada tres días hace el aseo de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Como estaban encerradas en un acuario un día el rasguño que hacían contra el vidrio me insufló ideales bolivarianos y las dejé libres. Las coloqué en una enredadera que llaman Miami y para mi sorpresa allí permanecieron todo el día. Tuve que bajarlas a la fuerza para acabar con su huelga de hambre. Por ahorrar energía acostumbro a abrir las puertas dejando puesta la de anjeo que impide la entrada de otras mascotas pequeñas que no dejan dormir con su zumbido y que transmiten la enfermedad que combate eficazmente el doctor Elkin Patarroyo. Agarradas de pies y manos treparon por la malla que se convirtió en el sitio predilecto durante el día. Cuando la tarde languidecía cubriéndose de sombras regresaban a su mata. Me obsesionaba verlas abiertas de piernas y de manos en posición de abrazo al vacío pascaliano. La mayor se lanzaba verticalmente desde la parte más alta y caía como sapo en la baldosa fría. Esto lo había interpretado como un acto suicida, pero cierta sonrisa a flor de sus ásperos labios me dejaba entrever que gozaba con ello pues, emulando a Sísifo, emprendía de nuevo su ascenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A veces la pequeña incursionaba por la casa marcando territorio con sus huellas gredosas. Cierto día se metió detrás del armario de la biblioteca y duró dos días atrapada en medio de cables que conectan la computadora. La persistencia de mi mujer logró diferenciar un objeto que parecía otro cable. El camuflaje que les ha servido para sobrevivir cataclismos la estaba condenando al sueño eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    No se sabe cómo desapareció la pequeña. Hicimos brigadas de búsqueda durante una semana revolcando toda la casa. Lo positivo de esta acción fue la cantidad de basura que se sacó. Pude llevar muchas cosas a &lt;em&gt;Good Will&lt;/em&gt; a escondidas de mi mujer acostumbrada a guardar hasta el papel de regalo que quita cuidadosamente cada vez que recibe uno. Una pequeña nevera que le había dejado de recuerdo su abuelita no me atreví a sacarla aunque ganas no me faltaron. En mi interior me molestaba que la mantuviera conectada. Alzando los hombros condescendientemente, aceptaba su razonamiento de que así no cogía mal olor. Pensaba en el gasto adicional de energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En un viaje a mi país acordamos llevar la pequeña nevera para regalársela a mi madrina a quien le acababan de instalar la electricidad. En las carreras del viaje nadie se preocupó por limpiar la neverita. Con todo y el óxido que empezaba a carcomer sus bordes fue metida en una caja de cartón. Mi madrina se puso contenta. Ahora no iba a sufrir más de esos terribles calores que quebraban las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Al abrir la neverita, la iguana pegó un brinco. Salió corriendo hacia las enormes lajas que había en la finca donde se encontraba una biblioteca panche llena de petrogrifos que el pintor Olimpo había calcado. Muchas de esas figuras eran abstracciones que semejaban familias abundantes de reptiles ovíparos. Pude ver cómo la iguana miraba esos signos con el mismo interés que ponía de pequeño cuando iba a visitar a mi madrina. Posiblemente pudo descifrar algún enigma porque corrió a comerse unos enormes helechos. Según aseguraba el profesor Van der Hamen cuando íbamos los de la facultad a hacer trabajo de campo, estos polipodios eran de la era jurásica . Poco a poco empezó a crecer. De un sólo lengüetazo se tragó a mi madrina que ladraba de susto. Logré escapar por entre las lajas a dar la noticia. Como pólvora se regó llegando a los oídos del Mechudo, un mafioso que, huyendo de la DEA y de otros mafiosos a quienes había estafado, se había atrincherado en el pueblo donde actuaba como un moderno Robin Hood. Armados de bazukas, misiles, etc. atacaron a la bestia la cual crecía mientras se orientaba hacia Los Chorros, un bosque pluvial donde brota agua caliente milagrosa. A fuego de artillería sofisticada la gente del Mechudo y los guerrilleros circunvecinos que defendían los alcaloides cultivos del mafioso, lograron en pocas horas lo que a los meteoritos les costó mucho tiempo 65 millones atrás. Con gritos de triunfo vieron caer al monstruo. Su paquidérmica figura vino a formar el cerro de la Cruz mientras su cabeza quedaba sumergida como avestruz en las aguas termales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En verano cuando la reverberación del calor hace mover el cerro de la Cruz, muchos pirómanos justifican sus esotéricas creencias metiéndole candela con fervor ermitaño. Homologando a Heráclito pretenden devolverle las características del inextinguible fuego de que está compuesto el universo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115642161894011702?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115642161894011702/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115642161894011702&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115642161894011702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115642161894011702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/iguana.html' title='Iguana'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115636193000240163</id><published>2006-08-23T15:38:00.000-04:00</published><updated>2006-10-30T12:27:53.473-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='brevedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ensayo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='autor'/><title type='text'>Poética de la brevedad</title><content type='html'>Resumen de libro que trata sobre la brevedad de un maestro de las letras.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="300" height="250"&gt;&lt;param name="movie" value="http://jumpcut.com/media/flash/jump.swf?id=0CA1872E636111DBBDA7266C9A2E700D"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="flashvars" value="asset_type=clip&amp;asset_id=0CA1872E636111DBBDA7266C9A2E700D&amp;asset_url=/media/dyn/80/98db/2fb741a03d997203f4018f2b22/lq.flv&amp;eb=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://jumpcut.com/media/flash/jump.swf?id=0CA1872E636111DBBDA7266C9A2E700D" width="300" height="250" flashvars="asset_type=clip&amp;asset_id=0CA1872E636111DBBDA7266C9A2E700D&amp;asset_url=/media/dyn/80/98db/2fb741a03d997203f4018f2b22/lq.flv&amp;eb=1" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br&gt;&lt;font size="1" face="times"&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/literart" target="new"&gt;Descargue el libro gratis&lt;/a&gt;.&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115636193000240163?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115636193000240163/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115636193000240163&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115636193000240163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115636193000240163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/potica-de-la-brevedad.html' title='Poética de la brevedad'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115634823540446116</id><published>2006-08-23T11:50:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.286-04:00</updated><title type='text'>Desamparado</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;U&lt;/strong&gt;n movimiento leve de cabeza acompañado de cómplice mirada le basta a los perros del paraíso para interpretar los deseos del amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espero que hagan lo hay que hacer —piensa el magnate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ingenuo desconcertado susurra preguntando a uno de los extasiados súbditos quién es esa dignidad cuya presencia impone el orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No lo sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todo el mundo lo debería saber, para que perder el tiempo contestando estupideces. Es uno de los pocos privilegiados poseedores de la mitad de la riqueza planetaria que ha consolidado sus empresas. Los amparados bajo su alero lo reciben con veneración y gratitud que expresan con venias y sonrisas serviles mientras baja majestuoso de la limosina a participar de mala gana en el congreso sobre la creciente problemática de los marginados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vista que es el primero en salir enmascarado con pañuelos exclusivos Christian Dior, se tapan las narices con Oscar de la Renta. Ni los perfumes, ni los pañuelos perfumados logran neutralizar el olor de los desamparados que pululan por las calles. Es un olor de animal muerto abandonado, enclaustrado y de pronto sacado a la intemperie, algo que se queda grabado no sólo en el olfato sino en la memoria y produce náusea el recordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tinieblas y luces mortecinas de la calle confundido en cartones, periódicos, botellas y jeringas cerca de allí emerge un bulto de humanoide apariencia. Sus ojos compiten con el sol que se derrama por el techo de los edificios. Son destellos producidos por las lágrimas que forman cauces salitrosos que se confunden con la nieve que cae de su cabeza. No se sabe el color de la cara ni de su piel. Los labios reventados por el frío de las noches le sangran y están llenos de cicatrices. Lo que parece ser una sonrisa es una mueca amarga de fiera en acecho que le deja entrever unos dientes amarillos tocados de verde en las encías. Levanta los brazos como si quisiera abrazar el mundo semejando el Mesias prometido que se le cuelga al sol recién nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un Cristo de espaldas—, replica mentalmente una mendiga adivinando el pensamiento de la beata que abandona la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gesto mascullador que la última toma por plegaria unido a la aparición, conmueve los cimientos de su corazón. Al dar limosna la bondadosa mujer espera el consabido "Dios se lo pague" que ayudará a acrecentar su riqueza celeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dios se lo pague—. La beata no escucha porque el viento arrastra las palabras junto con periódicos de enormes titulares anunciando la llegada a la ciudad del redentor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Desagradecidos! ¡Deberían barrerlos a todos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo habían repetido una y mil veces los de la congregación: "Dar limosna es alimentar la pobreza". Creyente de apariciones trata de acercarse al Cristo que se despereza. Un sudor recorre sus entrañas. Expoleada por el olor, alcanza a ver que la corona de espinas de ese Cristo imaginado no es de espinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cabello y la barba se entrelazan formando un nudo irrompible que en gajos se esparcen como corona cristera. Sus manos ásperas tatuadas de barro y aceite semejan dos aspas carcomidas por el óxido marino. Lo que fueron alguna vez uñas se han convertido en garras de oso siberiano revolcado en el fango. Chaqueta, pantalones y zapatos son hilachas que cuelgan formando una coraza que lo mantiene en soledad que arrastra como su pierna que parece no formara parte de su cuerpo. Su apariencia le quita las ganas de evolucionar a la materia inanimada. A su paso las flores y las plantas se doblegan inermes. Habla con una subterránea voz que se enfrenta a otros sonidos guturales en una pelea que nunca termina y que deja escapar de vez en cuando un dejo de melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el sutil tono de dulzura de ese dejo se entrevé que hubo un tiempo feliz antes de que sus sueños fueran privatizados. En las noches de luna llena su alarido hace estremecer la ciudad cuya escarcha apozada en sus muros cae en pedazos cual Jericó vulnerada. Las ratas huyen despavoridas a esconderse en las vitrinas Versaci donde ve reflejada su forma deforme de poeta de la urbe. Allí es donde menos peligro corren. Filogenéticamente saben que en los muladares unas garras asesinas las diezman implacables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese ser que es pesadilla hasta para la escoria que se apila en escaleras catedralicias, maldice a los cielos mientras deletrea un graffiti lapidario que ha visto reproducido en los muros de la urbe contaminada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Combata la pobreza: mate un mendigo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115634823540446116?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115634823540446116/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115634823540446116&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115634823540446116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115634823540446116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/desamparado.html' title='Desamparado'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115628290589811993</id><published>2006-08-22T17:38:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.229-04:00</updated><title type='text'>Fiebre de Lotto</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P&lt;/strong&gt;ara combatir los rumores de que en pocas semanas iban a ser absorbidos por el Banco Interamericano y posiblemente quedarían en la calle, los 160 trabajadores del Banco de Ahorros y Préstamos acordaron gastar los ahorros de toda su vida comprando conjuntamente medio millón de dólares en números de la lotería de la Florida que subía su acumulado por minutos. Los menos afortunados, que eran la mayoría, aprovechándose de las conexiones que tenían en el banco, pidieron prestadas sumas exageradas que respaldaron con sus joyas, carros, bienes raíces y todo lo que se les atravesó de valor en su desaforado camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pie de las enormes carteleras regadas a lo largo y ancho del estado, un ejército de jóvenes, equipados con celulares, cada minuto cambiaban la cifra que subía al borde del hervor: 100 millones de Washingtones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la historia de los sorteos nunca antes se había disparado el acumulado a alturas que igualaran la temperatura de las playas produciendo fiebre de lotto en cada nativo o turista de turno. La noticia se regó como pólvora y hasta los jugadores de otros estados y países viajaron expresamente a comprar miles y millones en boletos. Se supo de madres pobres que cambiaron sus cupones por boletos dejando a sus crías sin alimento, esperanzadas en que luego lo tendrían hasta la saciedad. Muchos matrimonios sufrieron la ruptura porque todo el dinero fue invertido en el juego. Los burócratas de la educación rebosaban de alegría: podrían aumentar sus primas y los fondos de retiro; aprobar licitaciones nepóticas y sólo un pequeño porcentaje, invertirlo en tratar de educar a una juventud indiferente a la escolaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los trabajadores del banco, que cada semana ponían todas sus esperanzas en el premio gordo, decidieron contratar a un experto en combinaciones numéricas, el cual había sido expulsado de la Lotería Estatal por negociar con los secretos que dicha entidad maneja en cuestiones de sorteos. Este señor les cobró una cantidad exagerada, exigiendo de antemano no revelar la suma para evitar el implacable castigo de la administración de impuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de mandar al mensajero a comprar los números, por escrito acordaron unas reglas que debían cumplirse al pie de la letra para evitar estropear la suerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno podía comprar por su cuenta la lotería &lt;br /&gt;No se podía hablar con nadie acerca de lo mismo hasta el lunes siguiente a las ocho de la mañana luego de abrir un sobre con los datos que cada cual encontraría en su escritorio &lt;br /&gt;Todos tendrían que dedicarse a la oración y a encender velitas a los inumerables santos de su preferencia para que en concilio extraordinario seleccionaran uno de los números comprados por ellos. &lt;br /&gt;Una fila que le daba vueltas a la manzana le armó una trifulca al mensajero por demorarse obteniendo los números. Lo salvaron otros mensajeros de otras entidades que estaban haciendo la misma diligencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que pasaba la semana la atención iba desmejorando progresivamente hasta casi llegar a la parálisis del jueves y viernes. En estos días atendieron con tal desgano que muchos clientes que se encontraban allí para retirar sus fondos para invertirlos en la misma inversión combinatoria, optaron por retirarse maldiciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes hicieron una fiesta de despedida y muchos empeñaron lo poco que les quedaba para comprar bebidas y comidas a granel. La fiesta terminó en una francachela como de final de año. La policía tuvo que intervenir porque la mayoría salió a la calle a gritar pestes contra el banco. En improvisadas pancartas denunciaban los salarios de hambre que les pagaban contando a montones dinero que no era de ellos. Con paso de pavo real y desplante de torero, comentaban que ahora sí no los iban a ver ni en las curvas porque se iban a dar la gran vida tal como se la daban los dueños del banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fin de semana se convirtió en una tortura. Ninguno se atrevió a violar el pacto por temor a echar a perder la suerte del grupo. Nadie quería cargar con la culpa de seguir arrastrando una vida esclavizada, mecánica y sin sentido. Las iglesias de todas las denominaciones se vieron repletas de fieles que en silencio solicitaban el gran milagro. En el fondo sabían que nada hay más retrógrado que la pobreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes se vistieron con sus mejores ropas. No querían demostrar que eran unos miserables que la fortuna los había atropellado. El corazón latía aceleradamente. Hasta los que siempre llegaban con retraso, ese día se levantaron con tiempo para evitar el tráfico al que siempre le echaban la culpa de sus demoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sobre estaba sobre la mesa. La emoción los paralizó. Nadie se atrevía a dar el primer paso. Todos se miraban con recelo, como si súbitamente entre sus vidas se abriera un abismo profundo unido por un puente de desconfianza construido sobre tontas sonrisas. Poco a poco se empezaron a sentir gritos, desmayos, llantos. Agarrándose el pecho unos cuantos caían fulminados por una insoportable emoción. Varios elevaban los brazos al cielo hieráticamente elevados a la divina esencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver los ojos inconmensurablemente abiertos de otros, y un rictus de sorpresa en los demás, lentamente los últimos abrieron el sobre para enterarse de que habían sido despedidos y que el acumulado para la próxima semana sería de 200 millones de dólares.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115628290589811993?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115628290589811993/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115628290589811993&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115628290589811993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115628290589811993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/fiebre-de-lotto.html' title='Fiebre de Lotto'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115617491572513645</id><published>2006-08-21T11:41:00.000-04:00</published><updated>2007-06-23T09:58:30.936-04:00</updated><title type='text'>Pedro Mena, autor de Borges</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;oy Pedro Mena y soy el autor de Borges. Puede que esta confesión caiga como baldado de agua fría en la cabeza de los amantes de ese impostor, pero es una verdad que no ha visto la luz por estar cumpliendo condena. Un editor que tiene los derechos de la obra cervantina y ahora "dizque borgesiana", me demandó por plagio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus espías académicos defensores de las letras y la dignidad me cogieron copiando &lt;em&gt;El Quijote&lt;/em&gt; al pie de la letra y eso me ha costado casi toda mi vida en prisión. Sin embargo, el mismo desgraciado que desgració mi vida se dio mañas para hacerse a mis escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que soy libre me encuentro con que todos mis apuntes los han falseado y tergiversado y le son atribuidos a un tal Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo de prisión me curó de la costumbre de copiar textualmente a los clásicos que tenía desde que tengo uso de razón. Dante, Shakespeare, Homero, Tomás de Aquino, Aristóteles y uno o dos más eran mis maestros. Repetir textualmente los escritos de estos autores me permitía adentrarme en los vericuetos de su genialidad para apropiarme de su memoria, aburrirme con sus ángeles y gozar con sus demonios. Era una forma de re-lectura en la que me escudaba para evitar la pérdida de tiempo con la basura de los contemporáneos que mis contertulios me recomendaban con ahínco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque mi amigo el siquiatra me diagnosticó que la mejor manera de ser escritor era asistiendo a los talleres de escritura, con una sola vez que asistí a uno de ellos quedé curado. Me estrellé con mucha parla, poca letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la corte no aceptaron mis excusas. Con palabras altisonantes tan caras a esa gentuza me disculpé con aquello de que la mejor lectura es la que se escribe. El peso de la fortuna del editor de marras pesó en el mazo de madera del juez y mi vida se dirigió por los senderos del infortunio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue por falta de talento que no escribí novelas o ensayos peripatéticos. La brevedad de mis escritos se debió, en principio a la falta de papel, al final a una progresiva desconfianza hacia el lenguaje. El único escrito largo, exceptuando las obras que copiaba textualmente, fue el que escribí en las paredes de la cárcel que pintaban una y otra vez. Ésa, que considero mi obra maestra, era mandada a borrar por el director de prisiones cada vez que llenaba sus muros. Enemigo acérrimo del &lt;em&gt;graffiti&lt;/em&gt; castigaba sin piedad toda escritura. Abrigo la esperanza que algún día, cuando logre aclarar todo este embrollo, pueda exhumar el palimpsesto de mi obra maestra siguiendo los procedimientos que utilizaron para recuperar el original de la Ultima Cena de Leonardo de Vinci que casi había desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La infamia de todo este enredo merece una historia local. Han llegado al descaro de titular a unos de mis manuscritos como "Textos cautivos", cuando el que estaba cautivo era yo. Afortunadamente puedo contar el cuento porque no llegaron al extremo de poner en práctica los postulados del homicida Roland Barthes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero agobiarlos con hechos de mi vida para dar constancia de mi reclamo, sino enumerar algunas de las obras cuyos títulos y contenido fueron tergiversados añadiéndoles retazos de enciclopedia para congraciarse con los pedantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El Delta", que seguía las electroencefalográficas frecuencias del sueño, fue cambiado a "El Aleph" que se ubica en el nivel de lo real. La cuadratura del tiempo finito representado en un dado, dio paso a la cacofonía del caos del infinito tiempo circular representado en una minúscula bola brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;Jardín de los senderos que se bifurcan &lt;/em&gt;era el de los senderos que se multiplican. Había rehusado ese título que fue el primero que me asaltó al escribirlo, porque me parecen abominables las pobres dicotomías que tanto sirven a los críticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Funesto el desmemoriado, quien había servido de conejillo de indias a un doctor alemán de apellido Alzheimer, lo bautizaron &lt;em&gt;Funes, el memorioso&lt;/em&gt;. El protagonista mío veía la inutilidad de la historia que siempre se repite. Por eso su memoria era virgen. Ninguna idea lo manchaba. En cambio el otro, se convertía en una enciclopedia ambulante de datos inútiles que matan la capacidad del asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no caer en el campo de las repeticiones, de las enumeraciones &lt;em&gt;ad infinitum &lt;/em&gt;abusadas por mi impostor, el lector ya puede imaginar lo que sucedió con todos los otros manuscritos. Si de lector pasivo se trata (Dios me libre de invocar aquí la torcedura política de Cortázar), remítase a la teoría de la recepción del tan manoseado teórico alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su supuesto "corpus" literario es motivo de discusión en todos los círculos del planeta. Lecturas borgesianas compiten con lecturas chamánicas y lecturas bíblicas. En los primeros he tratado de entrar para aclarar dicha impostura pero siempre me sacan a empellones y me declaran persona no grata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una revista francesa que denunció el entuerto fue sacada de circulación y Roger Caillois, quien firmaba el documento, condenado al olvido. Antonio Tabuchi, siguiendo las pistas del francés, lo corroboró en el suplemento literario del periódico &lt;em&gt;Clarín &lt;/em&gt;de Buenos Aires el 13 de junio de 1996, pero recibió su bien merecido: fue ignorado y declarado loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No culpo a Borges. Él fue solo una víctima del tinglado armado por académicos y editores. Se aprovecharon de su bondad pero fundamentalmente de su ceguera, como se aprovecharon de mí por venir de un lugar remoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ese complejo de inferioridad de creer que sólo trasciende lo que huela a extranjero, vea a blanco y suene a plata, hasta mi nombre fue cambiado. En lugar de Pedro Mena, natural del Chocó, negro y sin dinero, me llamaron Pierre Menard.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115617491572513645?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115617491572513645/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115617491572513645&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617491572513645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617491572513645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/pedro-mena-autor-de-borges.html' title='Pedro Mena, autor de Borges'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115617485419542417</id><published>2006-08-21T11:40:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.110-04:00</updated><title type='text'>Constelación edípica</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;l saltar a este mundo empujado por una comadrona experta en menjurjes y brujerías, pegó un grito de terror que levantó de la silla al padre que esperaba impaciente la llegada del primogénito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envuelto en una nube de sangre, añoraba el cielo recién perdido. La ira que tenía se la calmó el regazo de su madre que, sacando fuerzas de donde no las tenía, pidió que se lo dieran así: resbaloso, viscoso, amoratado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que lo apartaban de ella, su furia regresaba. Un cordón umbilical invisible, que no había roto con la pregenitalidad kleiniana mucho menos lacaniana, lo unía poderosamente a esa joven madre, todavía una niña para estar en esos trotes que desde ese día ignoró al hombre que le había hecho insaciables cosas por donde había llegado su hermoso hijo. Desde ese día cerró por completo toda posibilidad de ser manchada de nuevo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre, que esperaba una niña, se llenó de celos que superaron los de Otelo y lo mandó matar. Quería evitar que unos sueños recurrentes, convertidos ya en pesadilla, se cumplieran. Supersticioso como era gastaba una enorme fortuna visitando a un pitoniso que se anunciaba por la televisión al igual que Liberache. Dicho brujo le había pronosticado que el vástago primogénito lo reemplazaría luego de asesinarlo de un balazo y su imperio levantado a pulso caería en la bancarrota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sicarios contratados para realizar el trabajo lo llevaron a una agencia de adopción que no sólo traficaba con material vivo sino con partes de gente que desaparecía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos, riñones, hígados, piernas, brazos, etc. tenían buen precio en el globalizado mercado, pero los bebés dados en adopción superaban el precio pagado por el celoso padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una familia extranjera que había tratado por todos los medios de tener un bebé ofreció la suma más alta en la subasta que dicha agencia puso en Ebay.com, compañía especializada en subastas cibernéticas que estaba siendo cuestionada porque varios de sus usuarios, dispuestos al desmembre, utilizaban sus servicios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Es mejor darse la buena vida con un ojo, una pierna y un pie que vivir en ascuas de cuerpo entero, –decía un tuerto, manco y cojo que había subastado sus respectivas partes, en declaraciones a una revista que se regodeaba en los chismes frescos de la jet set. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sus prótesis adquirió la elegancia inglesa que le abrió las puertas a clubes de aristócratas, reforzada por el hecho de ser nuevo millonario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bebé creció en medio de mimos. Los padres dejaron de echarse la culpa el uno al otro de su infertilidad que los había llevado a recurrir a los métodos de inseminación artificial, inseminación de semen capacitado, fecundación In Vitro e inyección intracitoplasmática de esperma. Todos los esfuerzos que antes habían realizado vanamente persiguiendo un imposible fueron concentrados en malcriar al niño. Desde el momento de levantarse, hasta el momento de acostarse, el niño imponía sus designios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la tierra de la libertad y casa de los hombres bravos, el chico se crió aprisionado a sus caprichos; que no quiero ese cereal sino ese otro, que mejor Burger King, no mejor MacDonald, al final Taco Bell. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo lo que se le daba la real gana, llegó a la pubertad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incapaces de soportar ese bulto de necedades los padres decidieron regresarlo a su país de origen donde las necesidades que tenían que soportar la mayoría de sus habitantes forjaba gente dedicada, juiciosa, laboriosa, callada, dispuesta a vadear cualquier adversidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la capital santafereña se dio a la tarea de conocer los metederos dedicados al goce pagano hasta que dio con un bar en la zona Rosa donde se reunían treintañeras clase alta a disipar el tedio que les daba la buena vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue amor a primera vista. Quedó prendado del espigado cuerpo de esa hermosa mujer que conservaba intacto en sus medidas y frescura lo que había enloquecido al marido 18 años atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ella le pasó lo mismo. El deseo platónico y hegeliano que había sido truncado al perder su hijo pareció renacer en sus entrañas. Sus recuerdos fueron asaltados por el de su primo Orlando que apodaban "el furioso", que con sus profundos ojos negros de seminarista la había subyugado cuando empezaba a despuntar como mujer y de la que la separaron brutalmente casándola con un desconocido para evitar el incesto que producía hijos con cola de cerdo como ya había pasado por esa inclinación endogámica que existía en su familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pasillo hacia el baño la besó apasionadamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vamos a otro lugar donde estemos solos –le dijo. Caricias devoradoras recorrían el cuello de la treintañera. Sentía explotar una constelación de deseos enterrados, resucitando en todo su esplendor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a un motel que quedaba en las afueras de la sabana bogotana, no se dieron cuenta que un Mercedes negro SEL 560, vidrios ahumados, a prueba de balas, les chupaba rueda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al motel, un hombre maduro, gordo, medio calvo, les salió al paso y les apuntó con un revólver. Acostumbrado a los juegos de Nintendo, de Sega, Nintendo, Super Nintendo, Play Station 1, Play Station 2, Xbox, etc., sacó la pistola que sus padres le habían empacado "por si las moscas" y con un balazo certero le atravesó el corazón al furioso hombre que los amenazaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Gracias mi vida –le dijo la mujer. –Me has librado de un cerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperó a que ella depositara unas flores que arrancó de un decoroso mirto para tapar el hueco que había dejado la bala. Al detener la hemorragia de sangre negra que brotaba como manatial, con un guiño de ojo que brilló como centella, le agarró la mano y entraron al motel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115617485419542417?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115617485419542417/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115617485419542417&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617485419542417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617485419542417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/constelacin-edpica.html' title='Constelación edípica'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115617478226130604</id><published>2006-08-21T11:39:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:21.053-04:00</updated><title type='text'>Regreso a la materia</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;llí se vio encarcelado en la madera suavizada por las colchas de seda que con la delicadeza de solteronas piadosas construían las hijas del dueño de la funeraria Gutiérrez. Vestía impecablemente con el traje azul oscuro comprado en Milán. El maquillaje lo hacía lucir más joven, casi un adolescente. Así se vio en el espejo el día que fue a la fiesta de graduación. En esa oportunidad aspiró el perfume de las chicas más lindas del pueblo con quienes bailó toda la noche. Ahora, sin aspirar, por su respingada nariz entraba el polen de las flores cargado de gusanitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiso ver la destrucción de ese cuerpo que lucía bello, aún rozagante. Esos rasgos faciales se delineaban perfectamente en las sombras proyectadas sobre la pared blanca. Las pobladas cejas y enormes pestañas lo asemejaban a un dios cobrizo descansando placidamente. Por la claraboya que su padre había mandado construir para iluminar la casa, se colaba una luz diáfana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un esfuerzo sobrehumano le ayudó a seguir el camino que le trazaba esa luz y como falo luminoso, erecto hacia la vagina celestial, rompió el velo del lucero de la mañana. Entrando como daga en esa dimensión desconocida, un goce pagano y profundo lo invadió haciéndole exhalar un gemido orgásmico. Al mirar hacia el oriente vio una enorme estrella y se dejó guiar por ella. La felicidad era tal que pensó que todo era un sueño. La música más hermosa del mundo estalló en sus oídos. Los primeros movimientos de las sinfonías creadas por inspirados compositores y por miles de shamanes de todas las comunidades, se confundían en finales apoteósicos con resonancia de selva amazónica. Era como si los mejores intérpretes de toda la humanidad se hubieran reunido bajo la batuta de sus gestos siguiendo el capricho de sus deseos, muy superiores a los perseguidos infructuosamente por Skriabin. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los olores más deliciosos le aguaron la boca de un sabor exquisito que le hacía relamer una y mil veces los labios. Los movimientos veloces de la lengua no alcanzaban a detener el torrente de saliva, ante esa sazón jamás lograda por cocinero alguno a través de la historia. Las explosiones de luz eran indefinibles. Los juegos pirotéctnicos de las guerras apocalípticas eran un pálido reflejo ante tanta magnificencia. La multicolor combinación de los colores primarios, nacía y moría a pasos inalcanzables. Las fórmulas del color rojo, que lo hacían el único jamás conocido y conservadas en secreto por la mayor embotelladora de la tierra, eran una frágil proyección de los rojos desplegados. Al extender sus brazos notó que cada poro se alargaba como mano con dedos innumerables que palpaban, saboreaban y aspiraban todo el orbe adentrándose como raíces en la infinita noche oscura. Aún las cosas ásperas, inodoras e inoloras al ser apreciadas producían la suave sensación de relajación. Este caleidoscopio generaba y regeneraba la síntesis absoluta de todas las artes y todos los sentidos, cual arcoiris de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Posiblemente sin quererlo –pensó- he encontrado el paraíso perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una felicidad totalizante, para alguien no acostumbrado a ella, embriaga. Aunque efímera, le produjo un vértigo que se apoderó de todos sus sentidos, obnubilándolos. La estrella de oriente lo desorientó y con unas náuseas infernales se percató que su penetración había ido demasiado lejos. Dando tumbos, bordeó las fronteras de la creación antes de ser asaltada por el big-bang dejando de existir los puntos cardinales, el abajo, el arriba, el derecho, el izquierdo. No era de día, no era de noche, sólo era un punto con el infinito circundándolo. Sin reglas, sin melodías, sin compás, sin tiempo y sin espacio, en el centro de la supersimetría de la nada. Solo la absoluta oscuridad y el caos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Congelado de terror empezó a rezar, implorando al mismo Dios que renegaba. En respuesta a su solicitud de ayuda recibió una andanada de rayos y centellas que le perforaron los intestinos haciéndole expeler metano, helio, gases azules, orines violeta y greda biliosa. Esa excresión le produjo una sed del diablo. Quiso beberse una nube, pero resultó ser una nebulosa que se abría como una rosa galáctica. Se conformó con atragantarse un sorbo de su propia saliva que le supo a orines de cabra montés. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso a esos infiernos le hicieron aceptar su simple condición mortal. Por eso hizo el camino de regreso y juntando sus moléculas se metió en el nido de seda preparado cuidadosamente por las piadosas hijas del dueño de la Funeraria Gutiérrez. Comprendió que al meterse en su propio cadáver, los minúsculos animalitos que se arremolinaban en torno a él, se encargarían de borrar sus huellas y sepultarlo en el olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115617478226130604?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115617478226130604/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115617478226130604&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617478226130604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617478226130604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/regreso-la-materia.html' title='Regreso a la materia'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115617441039409808</id><published>2006-08-21T11:32:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:20.995-04:00</updated><title type='text'>Paloma mensajera</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;T&lt;/strong&gt;enía entrenada a la paloma para que volara alto y llevara presto mensajes de amor. Le había dado la entereza para remontar alturas inconcebibles a las águilas monarcas de los Andes. Le gustaba extasiarse en esas alturas donde el hambre de los vientos se saciaba con vapores andino amazónicos. Al descender desafiante las esquivaba. Día y noche el águila del Inca se disfrazaba de paloma, pero ella la evadía. Aun tenía presente la suerte que corrieron sus padres al dejarse tentar por el engaño. Había sobrevivido bajo la custodia de palomas esquivas a las trampas puestas por escritores iniciados. Cuando pudo volar se lanzó a la aventura del nuevo continente no porque la movieran utópicos dorados, sino porque veía cómo los parques se llenaban de artistas extranjeros muertos de hambre que buscaban la fama en las tinieblas de la ciudad luz, mientras sobrellevaban una vida de mastines arrancando de un tirón la de las palomas de la Plaza de la Concordia. A veces la nostalgia la embargaba y le daba por soñar mientras volaba. Esta costumbre le hizo bajar la guardia y fue así como en su último vuelo la garra certera del águila del Inca, alcanzó a herirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En principio creyó despertar como en el sueño de la rosa de Colaridge, pero al verse en tierra enfrentada a una realidad cruda e inesperada, tuvo que avanzar de tumbo en tumbo por el empedrado sendero que conducía a la colina donde la esperaba ansioso. Le había prohibido volar a bajas horas, por eso a esas alturas mi preocupación crecía geométrica. Era la hora en que el sol moría extrangulado por las sombras. Caminaba con aspecto lánguido como si el sendero quisiera ahogarla. Con la misma pose con que seducía palomas, arrastraba el ala. Probablemente el amor es una herida desgarradora que hace bajar las alas, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    No tardó en escuchar el ladrido de los perros del vecino que olfatearon sus heridas. Eran perros que antes de escapar del paraíso, no ladraban. Les aburrió el hecho de no tener que cuidar nada en ese lugar donde la felicidad se compartía. Ahora hacían lo que les venía en gana, bajo la tutela de su poderoso amo, el de las grandes bolsas en las ojeras que competían con su papada y su panza, que sólo les exigía ciega lealtad. Veloces se deslizaron monte abajo llevándose consigo hasta a los diablos. Ella recibió a los agresores con aletazos de espanto que apenas el camino percibía. Logré llegar a tiempo para ponerle un palo entre las mandíbulas al más atrevido lebrel famoso por su entraña asesina. El tarascazo fue tan violento que volaron dientes como perlas escapadas de collar chamánico en trance de ayawasca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por más que la he cuidado llenándola de mimos, la ausencia de las alturas la ha sumido en una profunda pena que ha puesto ceniciento su ropaje. Sus alas han quedado estropeadas y los mensajes de amor condenados al olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115617441039409808?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115617441039409808/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115617441039409808&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617441039409808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617441039409808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/paloma-mensajera.html' title='Paloma mensajera'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33108992.post-115617426509002855</id><published>2006-08-21T11:30:00.000-04:00</published><updated>2006-10-18T08:37:20.940-04:00</updated><title type='text'>Escape onírico</title><content type='html'>Por José O. Alvarez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;espués de la lluvia el hermoso verde se apoderó del paisaje poniendo en ridículo las pinturas bucólicas. La música callada hacía resonar la soledad. El olor de tierra preñada empezó a gestarse. Era el momento anhelado para interrogar el universo al creer conjuradas las iras salvajes. Una serpiente se abrió buscando la vida que pensaba hallar emponzoñando. Desde siempre me acechaba pero sólo hasta ese momento dudé de su sapiencia que escondía tras un velo de dulzura. Incapaz de soportar el oprobio rasgó el velo. Mi cuerpo saltó a tiempo pero mi mano detenida por un instante le sirvió de blanco. Pude salirme de su sueño sibilino y despertar del mío.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Dos gotas de sangre corrían por el dorso de mi mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33108992-115617426509002855?l=literiar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literiar.blogspot.com/feeds/115617426509002855/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33108992&amp;postID=115617426509002855&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617426509002855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33108992/posts/default/115617426509002855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literiar.blogspot.com/2006/08/escape-onrico.html' title='Escape onírico'/><author><name>literart</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10979700168399093623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
